Cartas al director
i

Farmacias y sistema sanitario

Por fin la Unión Europea denuncia a España con el tema de las farmacias, y, una vez más, toda la maquinaria patrocinada por el Consejo de Colegios de Farmacéuticos y las Federaciones Empresariales, creadores de pensamiento único, salen proclamando, en nombre de todos los farmacéuticos, la bondad del modelo español frente al del resto del mundo, aconsejando que el resto del mundo es el que tiene que copiar nuestro modelo.

El que la UE nos tire de las orejas nos indica que tarde o temprano el mercado se liberalizará, y no pasará nada, no vendrán las siete plagas bíblicas, nadie se quedará sin medicamentos, ni tendremos ningún problema de salud pública añadido a los que ya tenemos. Es más, creo que esa liberalización beneficiará a los pacientes y la profesión.

Pero se hace necesario plantearnos la verdadera integración profesional de los farmacéuticos en lo público. ¿Es aceptable que, en un sistema sanitario como el español, público, universal y gratuito en toda su extensión, la oficina de farmacia siga siendo una especie de isla privada, y en teoría de interés público (como el fútbol), en el que la mayoría de la factura la paga el sistema público?

¿Qué inconveniente tendría la coexistencia de farmacias privadas con farmacias públicas en las que los farmacéuticos se dedicasen a la dispensación activa, a la atención farmacéutica y a farmacia clínica? En definitiva, a ser farmacéuticos asistenciales de verdad, en una farmacia pública que el sistema tendría que estar pidiendo a gritos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de agosto de 2006.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50