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Reportaje:

El Sexenni inunda Morella

20.000 personas y 4.000 kilómetros de papel rizado reciben a la Virgen de Vallivana

La Virgen de Vallivana fue recibida ayer por más de 20.000 personas y 4.000 kilómetros de tiras de papel rizado y pegado en los tapices que engalanan las calles de Morella este año, tal como ocurre una vez cada seis años. En el crepúsculo, al caer la noche, los romeros que acompañaban a la imagen desde su santuario hasta la capital de Els Ports, atravesaron el Portal del Pla dels Estudis, envueltos en un silencio interrumpido sólo por los cánticos, letanías y el Salve Regina, que se dedica a María de Vallivana.

La pequeña imagen realizó el viaje, de 25 kilómetros, en una urna de cristal que sólo el clero tiene el privilegio de transportar. En este 52 Sexenni, con dos novedades: el cambio del trayecto para evitar el cruce de la romería con la carretera y la utilización de cirios artificiales, eléctricos y alimentados con aceite o gasolina, ya que la excesiva cantidad de cera que quedaba en los viales y calles suponía un importante riesgo de accidentes. Una vez en el municipio, otro de los privilegios, el de tocar la imagen de la Virgen, se mantuvo en manos femeninas, a quienes corresponde desprenderle de su "traje de viaje" para vestirla con el mantón que luce en las procesiones. En la espera, se concentraron también todas las Danzas del Sexenio, el Cuadro de Heroínas Bíblicas, el Carro Triomfant, y los símbolos de la ciudad, pero ningún grupo danzó hasta que la Virgen traspasó la muralla. Torners, Arts i Oficis, Teixidors, Gitanetes, Corronquina, Llauradors i Llauradores esperaron impacientes ese momento.

La llegada de la imagen de María de Vallivana, acompañada de alrededor de 2.000 romeros que sortean su posición de entrada en el municipio, representa el mayor vínculo emotivo de un pueblo que mantiene una promesa realizada hace más 325 años. Fue en 1672, cuando la epidemia de peste negra asolaba la comarca. Cuentan que con el paso de la Virgen de Vallivana por las calles de Morella, después de ser trasladada desde su ermita, los enfermos comenzaron a recuperar sus fuerzas y a sentirse reconfortados. Recobraron la salud y el contagio de la peste remitió por completo. En este Sexenni del siglo XXI, las pestes son otras, tal como señalará hoy el alcalde del municipio, Joaquim Puig y que ayer adelantó al hablar de "paz, libertad y convivencia solidaria". Y para dar las gracias por aquel milagro y para que la virgen libre a todos los morellanos de las nuevas pestes, los vecinos preparan, durante todo un año, este recibimiento.

Así, mientras la romería caminaba hacia Morella, la ciudad se convirtió en un auténtico hervidero de gente elevando sus miradas hacia los tapices, flores y faroles que adornan las catorce calles por las que hoy pasará la procesión. En Morella, este arte efímero, característica común en las fiestas populares valencianas, cuenta con diseños muy originales y, sobre todo, muy artesanales. Cada una de las tiras de los 4.000 kilómetros de papel de seda tiene un centímetro de ancho y es rizada, a mano, durante cinco o diez minutos para conseguir el aspecto con el que, posteriormente, se conforman las figuras en los 800 armazones que albergan los coloristas tapices. Los vecinos de cada calle son los protagonistas y creadores de los adornos y en este 52 Sexenni exhiben desde una moderna muestra de la obra del artista del graffiti Keith Haring, hasta un sobrio recorrido por la Morella del recuerdo con imágenes de fotografías antiguas de la ciudad.

Jóvenes y 'nobles' mayores

La proclamación del inicio del Sexenni, del momento en el que Morella está preparada para recibir a su patrona, está protagonizada por la juventud. Son los estudiantes quienes reciben el encargo del alcalde de testimoniar la "lealtad al recuerdo de nuestros antepasados y la voluntad de pervivencia de la ciudad". Desde el Ayuntamiento, Joaquim Puig revivió ayer la entrega de la senyera, sin que ésta se inclinara ni un ápice, al decano de los estudiantes después de señalarles como quienes mejor pueden interpretar la fusión entre la tradición y la modernidad. Con orgullo, Puig recordó que, por segundo año consecutivo, el instituto de secundaria del municipio ha logrado los mejores resultados académicos en las pruebas de acceso a la universidad, mientras que la capital de Els Ports es la población con más universitarios por habitante de la provincia. "Son señales que nos llenan de esperanza", dijo. Sin embargo, el llamamiento fue también para los "mayores". A ellos encomendó también la reafirmación del compromiso por la tierra, la cultura y la identidad. De hecho, la "gente mayor" participa en este primer Sexenni del siglo XXI de forma destacada, ya que ha pasado a ocupar el puesto del gremio antes dedicado a la nobleza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de agosto de 2006

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