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Crítica:DORMIR

Diez pisos de funcionalidad

HOTEL OLIVIA PLAZA, espacios modulares y vistas al mar en el corazón de Barcelona

Si lleva gafas, úselas. Ésta es la recomendación de muchos taxistas en Barcelona cuando se les pregunta por un hotel recientemente inaugurado en la plaza de Cataluña. En el marasmo de coches, autobuses, quioscos, farolas, chirimbolos, bocas de metro y viandantes apenas queda hueco para reparar en un mayúsculo 19 esgrafiado sobre un frontón de cristal oscuro. ¿Será el Olivia Plaza? Lo es. Estrecho y profundo, encajonado entre las fachadas de la plaza. Con una altura de 10 pisos.

Sólo por su emplazamiento ya merece ser tomado en consideración por los visitantes del barrio Gótico, las Ramblas y el paseo de Gràcia. También por la clientela de negocios que, concluida su jornada, prefiere un entorno céntrico y mundano para rastrear la noche. No importa que el ruido del tráfico se filtre a través del cristal, ni siquiera que esté prohibido estacionar frente al hotel. Un empleado se hace cargo del equipaje y explica cómo conducir el coche hasta el aparcamiento subterráneo de la plaza. Los alicientes superan cualquier incomodidad.

HOTEL OLIVIA PLAZA

Categoría: 4 estrellas. Plaza de Cataluña, 19. Barcelona. Teléfono 933 16 87 00; www.oliviahotels.es. Instalaciones: terraza, sala de convenciones, bar, comedor. Habitaciones: 105 dobles, 8 triples, 9 'suites'; calefacción, aire acondicionado, teléfono, conexión 'wi-fi', minibar, TV satélite, secador. Algunas adaptadas para discapacitados; no admite animales. Precios: desde 140 euros + 7% IVA; desayuno, 15 euros + 7% IVA. Tarjetas de crédito: American Express, Diners Club, MasterCard, Visa, 6000.

Arquitectura ... 7

Decoración ... 7

Estado de conservación ... 9

Confortabilidad habitaciones ... 8

Aseos ... 7

Ambiente ... 7

Desayuno ... 5

Atención ... 8

Tranquilidad ... 6

Instalaciones ... 7

El ras de calle es un tubo en forma de loft por el que transitan la recepción, un salón-cafetería, el comedor y una pequeña terraza en dos alturas, asomada a un jardín oriental de tallos y gravas. Hasta el servicio parece encendido por el ambiente, muy dispuesto a abordar los continuos cambios de escenario. Que si ahora toca servir los desayunos, que si el piscolabis de media tarde, que entretanto hay que disponer del salón de lectura... Todo en aras de la máxima funcionalidad.

Correderas de vidrio

El diseño de las habitaciones sigue los mismos propósitos. Una distribución modular, inusitadamente amplia para un hotel de esta categoría en la capital catalana, acopla el baño a un lado sin más cierre que el de una mampara corredera. Su accionamiento amplía o disminuye el espacio de la alcoba a voluntad. Otra corredera de vidrio translúcido separa alternamente el excusado y la ducha. Un visillo reflectante matiza la luz que se cuela hasta el fondo de la estancia a través de un enorme ventanal orientado hacia la plaza.

Cinco habitaciones proyectan hacia ella sus terrazas, aunque las mejores panorámicas son las que ofrecen las tres anexas en la décima planta del edificio. Desde el corredor de acceso, abierto al exterior, un regalo de Barcelona: una perspectiva del mar y el bosque de tejados que ensortijan el cielo del barrio Gótico.

ALREDEDORES

ENTRE LA PLAZA de Cataluña, donde se encuentra el hotel, y la de Colón, donde se extiende el Port Vell, discurren las Ramblas: Ramblas de las Flores, Ramblas d'Els Estudis... Quioscos, puestos de flores, pintores y mimos al aire libre, entre el teatro Liceu, el mercado de la Boquería, el barrio Gótico, plaza Real y el barrio del Raval, en proceso de recuperación y peatonalización. A un tiro de piedra están el Museo Picasso, el Museo de Arte Contemporáneo (MACBA) y el de Fomento de las Artes Decorativas (FAD).Más glamour se respira en el paseo de Gràcia, en la Gran Vía de las Cortes catalanas y en la avenida Diagonal: tiendas, restaurantes de diseño y fachadas modernistas, sobre todo de Gaudí, como la Casa Batlló y la Pedrera, situada frente a un edificio a punto de ser rehabilitado por el arquitecto japonés Toyo Ito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006

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