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Reportaje:

Los inmigrantes no están convidados en Zaidín

La alcaldesa de un pueblo de Huesca prohíbe a los extranjeros asistir a una comida que el Ayuntamiento ofrecerá a los vecinos

Hay actos a los que los vecinos extranjeros de Zaidín (Huesca, 1.800 habitantes) no están invitados. La alcaldesa del municipio, María Teresa Font (Partido Aragonés), apoyó y justificó ayer la decisión de la comisión de fiestas de prohibir a los inmigrantes asistir a la comida que ofrece el Ayuntamiento a los vecinos como cierre de las fiestas patronales de la Asunción. Font aseguró que la decisión se adoptó "porque, de lo contrario, los inmigrantes coparían todos los puestos". En Zaidín, el 14% de la población es inmigrante.

"El primer día ya vinieron a apuntarse, pero tenemos un aforo de 500 personas y no podemos apuntar más. La comida la hace el Ayuntamiento y es para los vecinos, para la población autóctona", explicó la alcaldesa. Font insistió en que "si quedasen plazas podrían venir, pero no hay" y definió así a los invitados: "Son los autóctonos, los que hemos nacido aquí".

"Si no, se sentarían todos los inmigrantes y dejarían fuera a los del pueblo", dice la edil

"[La comida] no va por padrón, no es por estar empadronados", prosiguió Font. "Las fiestas son gratis y los inmigrantes van a lo que quieren. Es más, pueden ir al concierto de rock gratis, un concierto que sí tendrán que pagar los que no sean del pueblo. Pero a la comida es imposible", señaló. "Ni hay sitio ni cazuela tan grande para hacer tanta comida. La decisión se ha tomado con buena voluntad", aseguró.

Las entradas para acudir al ágape tienen nombres y apellidos y el Ayuntamiento tiene una lista en la que están inscritos todos los que pueden asistir. La alcaldesa explicó con naturalidad que una vecina acudió a apuntar a dos trabajadores inmigrantes para invitarlos, pero en el consistorio se le negó esa posibilidad. "Nadie ha protestado", afirmó.

El escándalo estalló cuando una vecina de origen búlgaro envió a sus hijos a comprar los boletos -que se venden a dos euros- y se los negaron. La agrupación de Cáritas en el pueblo conoce el caso; el de esta familia y el de otra de ucranios que tampoco logró adquirir vales.

Font insistió en la entrevista que la comida era un regalo del Ayuntamiento para los vecinos autóctonos. Pero los "autóctonos", como los define Font, sí pueden ser vecinos de las localidades cercanas, siempre que sean invitados por sus amigos de Zaidín.

"Hay que poner control", declaró la alcaldesa. "Sin control se sentarían todos los inmigrantes y dejarían fuera a la gente del pueblo. Además, estamos viviendo una situación en España que todos conocemos. No nos hagamos los sordos. No hagamos tanta demagogia. Soy a la primera a quién le duele. Estamos viviendo una situación que alguien tiene que poner control, alguien tiene que hacerlo en su localidad", añadió.

El secretario de organización del Partido Aragonés (Par), Juan Manuel Fernández, no daba crédito al discurso de Font. "Quiero escucharla a ella y que lo explique, pero lo primero que voy a hacer es recordar algo muy importante: en el partido estamos a favor de todas las personas que vienen a trabajar". Fernández recordó que los estatutos del partido "defienden a los inmigrantes y su integración". "Lo de Zaidín parece que se ha decidido con la comisión de fiestas del pueblo, pero no estamos en absoluto de acuerdo porque queremos que quienes vienen a trabajar, tanto ellos como sus hijos, se sientan cada vez más aragoneses", subrayó el dirigente del Par, que no pudo contactar con la alcaldesa.

Las dos familias cuya solicitud fue rechazada no quisieron hablar con periodistas. Algunos vecinos aseguraron que no estaban de acuerdo con la discriminación y que en el pueblo no hay ningún problema de convivencia con los inmigrantes. La población se encuentra en plena campaña de recogida de fruta cuyo peso lo llevan los temporeros extranjeros. Los que quisieron comprar los boletos están empadronados y hace años que viven en el municipio.

El responsable de UGT en la comarca, Juan José Santiesteve, tildó de racista a la alcaldesa y pidió su dimisión. "Está pensando más en su rédito electoral que en la convivencia ciudadana", afirmó Santiesteve, que añadió que los inmigrantes son necesarios en Zaidín. SOS Racismo anunció que lo ocurrido vulnera los más elementales principios de convivencia y anunció que estudiará si con la prohibición se ha cometido un delito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006