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Familiares de las víctimas del accidente del metro de Valencia protestan contra el carpetazo del PP

Los populares mantienen sus conclusiones exculpatorias sin asumir responsabilidades políticas

La presencia, ayer, en la tribuna de invitados de las Cortes Valencianas de familiares de los fallecidos en el accidente que el 3 de julio se cobró 43 vidas en el metro de Valencia no condicionó al PP ni al Consell. Ante la indignación de los afectados que asistieron al pleno en el que se votó el dictamen de la comisión parlamentaria de investigación sobre el accidente, los populares mantuvieron sus conclusiones exculpatorias y reiteraron que el siniestro no era previsible ni evitable, que su única causa fue el exceso de velocidad, que el único culpable fue el maquinista y, en definitiva, que fue "mala suerte", por lo que rechazaron que exista responsabilidad política.

"Cuando le he oído decir que la línea era segura, me han dado ganas de cogerlo del cuello y ahogarlo. Porque se está riendo de mi mujer, que está bajo tierra, y de las otras 42 víctimas y de sus familiares", decía en los pasillos de las Cortes Francisco Hernández, de 57 años, marido de una de las fallecidas, tras la intervención del portavoz popular, Serafín Castellano. Algunos familiares abandonaron el hemiciclo cuando Castellano empezó a hablar. Pero Milagros, de 24 años, hija de Francisco, se quedó, se levantó, dio la espalda a Castellano y permaneció así durante todo su parlamento. Después sacó una foto de su madre, Milagros López, fallecida en el accidente, y la sostuvo durante las tres horas que duró el pleno, a pesar de que los servicios de seguridad de la Cámara le instaron varias veces a retirarla.

Los grupos de la oposición reclamaron la dimisión del consejero de Transporte, José Ramón García Antón, y del presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Éste rompió por fin el silencio que ha mantenido durante más de un mes, que justificó porque no quería "interferir en el debate parlamentario", y eludió de nuevo las preguntas. "Presidente, con 43 muertos, ¿qué más tiene que pasar para que alguien dimita?", le preguntó EL PAÍS cuando Camps ya se iba. No hubo respuesta.

El PP se aferró a lo que la oposición ha venido calificando como "su verdad oficial" en torno al accidente más grave de la historia del metro en España y el cuarto en el mundo y aprobó sus conclusiones de la investigación. Pero los semblantes de los populares y de los integrantes del Consell reflejaban incomodidad ante los gestos de desaprobación de los familiares de las víctimas y las acusaciones de la oposición sobre las prisas y el cierre "en falso" de la investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006