El sector agrario coincide con Narbona en dar prioridad a los usos esenciales del agua

Las organizaciones agrarias no se sienten atacadas por las declaraciones de la ministra

Las organizaciones agrarias valencianas consideran fundamental ante la sequía actual dar prioridad a los usos esenciales del agua. Usos que, como recuerdan, están recogidos en la Ley de Aguas, en la que el abastecimiento urbano y la agricultura ocupan los primeros lugares y el ocio uno de los últimos, y deben cumplirse a rajatabla. La Unió de Llauradors y la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) creen también que no es necesario un decreto que restrinja los usos. Las organizaciones aseguran no sentirse atacadas por la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona.

Aguado asegura que el cumplimiento de la Ley de Aguas hace innecesario un decreto
Brusca es partidario de que cada ayuntamiento marque restricciones según su situación

Tanto el secretario general de la Unió de Llauradors, Joan Brusca, como el presidente de AVA, Cristóbal Aguado, recordaron ayer que la Ley de Aguas marca claramente unas prioridades en el uso de este recurso escaso. La primera es el abastecimiento de población, la segunda los regadíos y usos agrarios y la lista, más larga, sitúa los usos recreativos en la parte baja. Ambos responsables agrarios creen, por ello, que debe velarse por el cumplimiento de una ley que Aguado creen que "es muy clara" y que hace innecesario un decreto que restrinja el riego de parques o el llenado de piscinas como reclama el Ministerio de Medio Ambiente ante la sequía. Brusca, por su parte, apuesta más que por un decreto autonómico por que cada ayuntamiento marque sus restricciones en función de su situación.

El presidente de AVA considera que no es tiempo de enfrentamientos políticos ni de "tirarse nada a la cara", sino de "administrar el agua, priorizar los usos esenciales y dar soluciones sentándose con los distintos sectores económicos". Aguado recuerda que la restricción del uso no esencial del agua es una decisión que se tomó hace diez años "y siempre que hay sequía". Insistió en que hay que restringir lo que no es esencial cuando no hay disponibilidad. El dirigente agrario recordó que siempre que el agua escasea hay que apretarse el cinturón y en el campo, por ejemplo, se espacian los riegos.

El campo valenciano exige menos crispación y más cooperación. "Los enfrentamientos retrasan las soluciones", explicaba ayer el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado. "El campo lo que necesita es más agua", añadió el dirigente agrario. Unas declaraciones que podrían completarse con las de Joan Brusca, secretario general de la Unió de Llauradors, quien ayer recordó que las sequías han venido produciéndose cíclicamente cada diez años aproximadamente. Durante la de 1995, recordó, se reclamaron unas medidas sobre las que aún queda mucho por hacer, tanto por lo que a modernización de regadíos se refiere como al tratamiento de aguas residuales y a la reutilización.

Tanto AVA como la Unió enmarcan la actual batalla entre el Gobierno y el Consell dentro de la politización que sufre este tema. Un cruce de críticas y acusaciones que se inició a raíz de que la ministra Cristina Narbona denunciara el lunes que la Comunidad Valenciana y Murcia siguen sin tomar medidas para regular el uso de agua en piscinas, riego de jardines y campos de golf pese a que los embalses están en su punto más bajo desde 1996. Las declaraciones han sido interpretadas por el Consell y en general por el PP de la Comunidad Valenciana como un insulto a "los valencianos, a los agricultores y a sus dirigentes", en palabras de Serafín Castellano, portavoz popular. Pese a ello, ayer, Joan Brusca y Cristóbal Aguado coincidieron en entender que las declaraciones de Narbona no son un ataque a los agricultores.

El campo sufre la sequía. Tal es la situación que hace unos días la Unió de Llauradors y la Asociación Valenciana de Agricultores se dirigieron por escrito al consejero de Agricultura, Juan Cotino, para pedirle una reunión en busca de soluciones a una sequía que, por segundo año consecutivo "asola" los campos y está comprometiendo muchos cultivos. Las organizaciones agrarias explican en el escrito, por ejemplo, los problemas y sobrecostes que la falta de agua supone para el sector ganadero. Alertan, igualmente, de que la sequía empieza a notarse en el regadío y citan, como ejemplo, el hecho de que la Real Acequia del Júcar haya aconsejado ya a sus regantes que no planten hortalizas ante la imposibilidad de garantizar los riegos necesarios. También subrayan la dramática situación de muchos pozos en la zona del Marquesat o de los problemas a los que se enfrentan algunas zonas de arrozales.

La Generalitat, por su parte, sigue sin restringir mediante decreto los usos no esenciales del agua. Ayer mismo, el vicesecretario del PP en la Comunidad Valenciana, Ricardo Costa, lamentó que Cristina Narbona "siga hablando de piscinas y de riegos cuando sabe de sobra que las primeras funcionan con depuradoras y agua estancada que, a su vez, se utiliza para regar los jardines, lo que es un ejemplo de reutilización y ahorro". Costa también explicó que no se ha presentado ningún decreto de la sequía porque "las medidas que se pudieran reflejar en él ya están en marcha desde hace tiempo" dada la "tradición de escasez de agua" que sufre la Comunidad Valenciana.

Una opinión que no comparte el PSPV-PSOE. El secretario socialista de Medio Ambiente, Agua y Agricultura, Francesc Signes, reclamó a Camps que apruebe "con urgencia un decreto que evite los usos suntuarios del agua". Signes considera que Camps "se limita a ver, desde la barrera, los esfuerzos del Gobierno para paliar los efectos de la sequía" como si ésta, añadió, "fuera un problema de Zapatero y no de los valencianos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 09 de agosto de 2006.

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