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La juez no ha ordenado prueba alguna sobre el descarrilamiento del metro de Valencia

Varios documentos del sumario aluden a la rotura de las ruedas delanteras del tren

La titular del Juzgado de Instrucción número 21 de Valencia, Nieves Molina, que investiga el accidente de metro que causó 43 muertos, no ha ordenado todavía prueba alguna para esclarecer lo ocurrido, cuando se cumple un mes del descarrilamiento. Tras la inspección ocular del tramo de la línea 1 donde se registró el siniestro, efectuada el día 13 de julio, la actividad en torno al caso se ha limitado al goteo de personaciones de familiares de las víctimas, más de una decena actualmente. En la documentación que maneja la juez hay varios testimonios directos del accidente que aluden a la rotura de la ruedas delanteras del convoy.

Ni pruebas, ni peritajes, ni documentos. La juez a quien corresponde la investigación de la mayor tragedia de metro registrada en España ha abierto un paréntesis, mientras las Cortes Valencianas culminan su rauda comisión sobre el asunto, antes de ordenar iniciativas tendentes a esclarecer las circunstancias del accidente y sus eventuales repercusiones penales. Hasta ahora se han personado en el caso una decena de abogados en representación de familiares de las víctimas del accidente, así como la representación legal de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) y la de la compañía Zúrich, aseguradora de la empresa pública que gestiona el metro de Valencia.

Entre la documentación que obra en poder del juzgado, a la que ha tenido acceso este diario, destacan los testimonios directos de la situación en el túnel del metro instantes después del accidente. En varias de esas declaraciones se alude, no sólo a la velocidad excesiva como posible causa del descarrilamiento, sino que se señala llamativamente el hecho de que las ruedas delanteras del tren estaban rotas. El propio secretario judicial, en el acta de inspección ocular y levantamiento de cadáveres, redactada una hora y media después del accidente, además de describir el apocalíptico panorama de los cuerpos esparcidos por la vía, explica que el primer vagón del convoy, volcado a la derecha, "presenta signos de aparatosos daños y sus ruedas están separadas de la unidad".

Más adelante, en la única hipótesis de las causas que recoge el acta, indica que Eugenio Montilla, que se identifica como inspector de FGV, manifiesta a la juez en el mismo interior del túnel que "su primera impresión sobre los hechos es que se ha producido un descarrilamiento por exceso de velocidad, o al haber reventado una rueda del vagón delantero, indicando que por la inercia el tren ha volcado y ha continuado desplazándose varios metros, habiendo salido despedidos hacia las vías algunos viajeros al fracturarse los cristales de las ventanas".

El sumario del caso recoge los testimonios de dos agentes de policía que acudieron entre los primeros a la estación de Jesús cuando recibieron la alerta del accidente. Uno de ellos declara que "lo único que observaron del convoy volcado [el policía y los bomberos que acudieron al rescate] es que tenía un eje de las ruedas desprendido del mismo".

La rotura del bogie delantero de cuatro ruedas del convoy figura en el informe redactado por los responsables de los talleres de FGV que revisaron las unidades en el lugar del accidente y después en las instalaciones de la empresa. Los técnicos no pudieron analizar elementos importantes del convoy debido al precinto judicial, pero destacan que el bogie "quedó arrancado de cuajo".

Cuándo, por qué y con qué efectos se rompieron las ruedas delanteras del tren son aspectos que, probablemente, deberá aclarar la investigación judicial del suceso, entre otras cuestiones relativas al estado de la unidad y de las instalaciones. Precisamente, la juez, en una providencia del 17 de julio, requiere a Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana que "se abstenga de tocar, manipular o dar acceso a persona no autorizada por este juzgado a los vagones del tren siniestrado que se encuentran precintados a disposición de este juzgado y asimismo informe del lugar exacto de su ubicación y si el mismo guarda las condiciones necesarias para evitar el deterioro de los mismos".

La posibilidad de que la rotura del juego de ruedas delantero tenga algún papel en el accidente (y en el hecho, relativamente difícil, de que el convoy no sólo descarrilara, sino que volcara) ha sido descartada desde el principio por la Generalitat, que ha defendido el buen estado del material rodante y la seguridad de la vía. En la comisión parlamentaria de las Cortes Valencianas el PP criticó incluso con dureza al subdelegado del Gobierno en Valencia, Luis Felipe Martínez, porque en los primeros momentos aventuró como posibles causas del accidente el exceso de velocidad y la rotura de una rueda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de agosto de 2006