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La Audiencia de Vizcaya avala que una asociación plante marihuana para su consumo

El presidente de la entidad cree que la resolución abre nuevos caminos a la legalización

La Audiencia de Vizcaya ha avalado que la asociación Pannagh, integrada por unas 70 personas, plante marihuana para el consumo propio de sus socios, algunos de los cuales utilizan el cannabis con fines terapéuticos. La Audiencia ha archivado la causa abierta contra tres socios de la entidad al entender que no existe delito y que la plantación cumple los requisitos que exige el Tribunal Supremo para ser considerada como "consumo compartido". El archivo es definitivo ya que la Fiscalía no ha recurrido. Pannagh ha pedido la devolución de las plantas incautadas.

El presidente de la asociación, Martín Barriuso, celebró ayer la resolución, pese a los daños sufridos por la pérdida de las plantas. Barriuso reconoció que en Pannagh están contentos, porque la sentencia "afianza una lucha jurídica de hace años" y confirma que "se van abriendo nuevos caminos" para la legalización de esa droga.

El Tribunal Supremo considera que una plantación de marihuana es para "consumo compartido" si los participantes eran previamente consumidores, si se impide el acceso a no miembros, se cosecha sin ánimo de lucro y la asociación está legalmente constituida. La Asociación de Consumidores de Cannabis Pannagh cumple todos estos requisitos.

Así se desprende del auto dictado el pasado 14 de marzo de 2006 por la Audiencia Provincial y hecho público ayer por la asociación. La resolución establece el sobreseimiento libre y el archivo de la causa abierta contra tres de sus socios y el propietario del terreno que Pannagh tenía alquilado en Igorre para realizar sus plantaciones y que fueron detenidos en octubre pasado.

"Nuestras actividades de cultivo son legales y están dirigidas únicamente a cubrir las necesidades de consumo de nuestros socios", declaró Barriuso. De los 70 miembros de la asociación, 39, con una media de edad superior a los 50 años, utilizan el cannabis fundamentalmente para paliar los efectos de la quimioterapia a que se someten los enfermos de cáncer.

Al perder la cosecha de todo un año tras la incautación por orden judicial, la asociación se ha visto obligada a acudir al mercado ilegal de drogas para abastecer a sus socios. Barriuso considera que se pueden organizar plataformas como la que él dirige "sin enriquecer a las mafias". La resolución de la Sección Sexta de Audiencia vizcaína, de la que ha sido ponente su presidente, Ángel Gil Hernández, le da la razón.

Los tres integrantes de Pannagh y el propietario de los terrenos de Igorre fueron detenidos por la Policía Municipal de Bilbao el 3 de octubre de 2005.

Devolución de las plantas

Durante la operación, la policía ordenó la intervención de las plantas, que alcanzaron un peso bruto de 150 kilogramos. Tras el proceso de secado y selección al que le sometió el laboratorio encargado del análisis se quedaron en sólo 17,4 kilos.

La defensa de Pannagh solicitó el archivo de la causa, alegando que se trataba de plantas para el consumo de sus socios y no para el tráfico ilícito. El juzgado de Instrucción de Bilbao número 6 rechazó inicialmente archivar las diligencias, aunque reconocía que el destino de las plantas era el consumo social. La defensa recurrió este auto a la Audiencia, que finalmente ha estimado su solicitud. Pannagh pide ahora la devolución de las plantas incautadas. "Si la plantación es legal, el fruto de nuestro trabajo también lo es", subrayó Barriuso.

La asociación de consumidores ha reclamado también al Gobierno central que regule "de una vez" el consumo personal de marihuana para que los usuarios conozcan cuántas plantas pueden poseer para su propio uso y que no dependa del criterio de un juez determinar la cantidad. Hasta ahora, según Barriuso, "es una lotería, y todo el mundo quiere huir de que le toque el premio de la detención".

Tras conocer la decisión de la Audiencia vizcaína, la Coalición Europea de ONG por Políticas de Drogas Justas y Eficaces, formada por 98 entidades de 20 países europeos, ha decidido debatir los distintos modos de cultivo social del cannabis y ha elaborado una propuesta bautizada como Cannabis Social Club, que será presentada en el Parlamento Europeo en noviembre.

El objetivo que buscan las organizaciones es que la UE aclare también la situación del autocultivo y permita la creación de clubes que produzcan marihuana y otras plantas psicoactivas en circuito cerrado y sin fines comerciales, con el fin de buscar una alternativa al actual mercado negro. Mientras, varios grupos de diversos países quieren llevar a cabo plantaciones colectivas en 2007.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de agosto de 2006