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El parque de Joan Miró se reforma para comunicarse con la futura plaza de las Arenas

La plancha que cubre el aparcamiento será uno de los accesos desde el centro de ocio

Un total de 23 años después de su apertura sobre los terrenos que ocupó el Escorxador de Barcelona, el parque de Joan Miró se somete a una rehabilitación integral que supondrá, entre otras cosas, la urbanización de la plancha que cubre el depósito de aguas pluviales y el aparcamiento. Una gran losa de 6.000 metros cuadrados frente a la plaza de toros de las Arenas que en el plazo de dos años será un nuevo centro de ocio y comercial de la ciudad. Precisamente esa comunicación entre el parque y la plaza está sobre la mesa de técnicos de Urbanismo y de Parques y Jardines.

Mientras que técnicos de Parques y Jardines se inclinan por que esa explanada quede integrada completamente dentro del parque y, en consecuencia, cerrada como todo el perímetro, desde otros despachos municipales de urbanismo se apuesta por que sea algo así como una antesala al parque y que sea un espacio que siempre esté abierto. Podría caber una solución intermedia, como la de los cierres que no hacen de frontera y que son permeables a la vista, como el utilizado en los jardines del Seminario en el Eixample y en el Turó Park. Esa zona del parque será la que estará más encarada al futuro centro de las Arenas, que en su planta baja será algo parecido a una rambla, del tipo Illa Diagonal, y, por tanto, la que puede acabar convirtiéndose en uno de los accesos principales.

En lo que sí hay acuerdo es en que los 6.000 metros se convertirán en una superficie de césped que tendrá algunas irregularidades -algo parecido a ligeros montículos, sobre todo para evitar que se convierta en un campo de fútbol - y en la que se combinarán las plantas cespitosas -un tipo de césped más resistente ya plantado en los parterres de la Ciutadella- las gramíneas y las arbustivas. En esa plancha no se pueden plantar árboles ya que bajo ella está el aparcamiento y el depósito de aguas pluviales, lo que limita la carga que puede soportar. Los vecinos han planteado la posibilidad de poner grandes jardineras.

El diseño definitivo de ese espacio no está del todo cerrado y también se tendrá en cuenta el criterio de la arquitecta Beth Galí, que proyectó el parque hace más de dos décadas, según precisa Joan Andreu Verdaguer, responsable de proyectos de Parques y Jardines. Ese instituto es uno de los implicados en la reforma del parque, junto con otras dos empresas municipales, Proeixample y Barcelona Servicios Municipales (BSM).

Cierre por etapas

La inversión de la reforma del parque será de aproximadamente 3,5 millones de euros y está previsto que las obras concluyan entre enero y febrero de 2007. De momento, las vallas rodean los tres únicos espacios del parque que permenacen abiertos; al zona de juegos infantil, la del quiosco de la calle de la Diputació y la zona de perros. "Se intentará habilitar las zonas por etapas de manera que el parque sólo se cierre completamente los menos días posibles", señala Verdaguer. Los trabajos empezaron el mes pasado y ahora comienzan a ser bastante visibles porque a través de las vallas se ven los cráteres excavados alrededor de cada árbol.

El parque de Joan Miró, como otros de la ciudad, se ganó al cerrar instalaciones urbanas obsoletas que se tenían que sustituir, en este caso el mercado central del Escorxador. Otros parques levantados en la década de 1980 por idéntico motivo fueron el de la Espanya Industrial y el de la Pegaso.

El parque de Joan Miró fue, de entrada, un proyecto polémico por el predominio del concepto de plaza dura, lo que provocó todo tipo de protestas y movilizaciones vecinales. Al ser durante muchos años el único parque que existía en el Eixample -una extensión equivalente a cuatro manzanas que se salvaron del cemento y la construcción- , el parque ha acusado mucho el uso intensivo. Y algunos de sus elementos de forma especial, como la red de riego, el área reservada a los perros y la vegetación en general. Serán esos tres elementos en los que más se incidirá en la reforma del parque.

La zona reservada a los perros cambia respecto a la ubicación actual y se situará en la calle de la Diputació, más cerca de la calle de Tarragona. Será accesible permanentemente, las 24 horas del día, con accesos independientes del resto del parque. Cerca de ella se ubicará uno de los dos quioscos y también en ese sector se situarán las canchas de petanca.

Juegos infantiles

La zona de juegos infantiles modificará, en parte, su ubicación y se situará más hacia el espacio central del parque. La principal novedad del área de juegos es que será accesible a todos los niños, con discapacitaciones y sin ellas, que compartirán juegos, como ya lo es la zona infantil del parque de la Ciutadella. El área del quiosco de la calle de Aragó no se cambiará excesivamente.

En lo que se trabajará más en profundidad es en la modernización y mejora del riego, que hasta ahora era manual. Pasará a ser automático y se proveerá del depósito de aguas freáticas del mismo parque. Habrá riego de aspersión y de goteo en cada uno de los árboles. Las tomas de agua para las fuentes serán diferentes.

Algunas palmeras serán retiradas porque están muy deterioradas y el conjunto del arbolado se someterá a una saneamiento tanto por arriba -recortando las ramas y partes más dañadas- como por abajo, ya que se sustituirá gran parte de la tierra en la que se hunden sus raíces. "Hay que sanear con tierra buena el suelo en el que se plantaron porque no sabemos qué tipo de sustrato tenía", añade Verdaguer.

Polideportivo para sustituir las canchas

Las canchas polivalentes de futbol sala y básquet que hay en el parque de Joan Miró se transformarán en un polideportivo cerrado. De paso, se renovarán todas las instalaciones, como las duchas.

Se trata de unos espacios que, como ocurre en otros parques de la ciudad, en los últimos años se han convertido en canchas de uso intensivo por parte de extranjeros de todas las nacionalidades. Cada fin de semana se organizan de forma espontánea partidos de futbito o de basquet. Los equipos son de lo más variopinto: franceses, ingleses y una amplia representación de latinoamérica.

Cerca de esas canchas, hace años hubo una zona reservada a la petanca que acabó convirtiéndose en dos pistas de voleibol. Estas instalaciones han sido prácticamente colonizadas por ecuatorianos todos los fines de semana. Ha sido uno de los puntos de reunión de una amplia colonia de ciudadanos con una misma ciudad de procedencia muchos de ellos: Guayaquil. No es sólo el juego, es una cita semanal casi social en la que no falta la música y la comida. De hecho, muchos de los que allí se dan cita viven en diferentes zonas de Barcelona e incluso distintas poblaciones del área metropolitana.

Esas dos pistas de voley con el proyecto en la mano de la reforma del parque desaparecen. "En realidad, ese espacio fue tomado por ellos, que un buen día plantaron la red y empezaron a jugar. Pero no se consolidará", apunta el director de proyectos de Parques y Jardines. En realidad, lo que se pretende es que esa colonia utilice, como todos los demás, el polideportivo que sustituirá las actuales canchas. En cierto modo, lo que se persigue es que todos se integren en los espacios comunes y evitar que se creen grupos y espacios cerrados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de agosto de 2006

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