Necrológica:EN MEMORIA DE MARIE LAFFRANQUE | not_epigrafe
Perfil
Texto con interpretación sobre una persona, que incluye declaraciones

Una hispanista lorquiana

Se nos ha ido Marie Laffranque en la mañana del jueves 13 de julio, en Toulouse, su ciudad, que siempre se honró de albergar a mujer de tan excelso talento científico y humano.

Porque Marie era conjuntamente filósofa, hispanista, libertaria, defensora de los derechos humanos, de los regionalismos, de los exiliados, de los refugiados, de los perseguidos, de los sin papeles.

Con un hondo sentido de lo bello en el campo literario y artístico, pero también de lo justo en el campo social, se sentía atraída por cuantos, con atención a sus méritos estéticos, éticos o simplemente existenciales, requerían su dedicación intelectual o humanitaria.

Internacionalmente conocida y celebrada como lorquista, fue una pionera, a la par que Marcelle Auclair, Jean Cassou, Claude Couffon, que exploró con fineza y sabiduría la inmensa obra literaria de Federico García Lorca, dando también a conocer, para un amplio público, aspectos ignorados de la producción lorquiana como el teatro inconcluso.

Su primera publicación sobre el autor, Las ideas estéticas de Federico García Lorca, su tesis secundaria de Doctorado de Filosofía, la hizo inmediatamente muy famosa, tanto en Francia como en España, donde colaboró en infinitos actos universitarios, celebraciones, homenajes y publicaciones.

También fue temprana estudiosa y admiradora de María Zambrano a quien tradujo para las ediciones Des femmes de París. Amiga y propagadora de la Revista Blanca, interlocutora privilegiada de los españoles exiliados en Francia, su área de intereses espirituales y afectivos no tiene prácticamente límites.

Combatió en todos los frentes, y dio prueba en varias ocasiones de su valor físico y moral. Si se tiene en cuenta su delicada salud, esos combates lindaban con el heroísmo.

Esta mujer fervorosa, que sólo vivía para obrar bien, era una dulce dama de hierro, exigente hacia sí misma y hacia los amigos. Los que consiguieron su estima pueden estar ufanos de haberla acompañado, aunque sólo fuese a ratos, en su larga ruta de pensadora, escritora, investigadora, traductora, mujer comprometida y luchadora humanitaria.

La pérdida en el terreno intelectual y en el del combate social cotidiano es inmensa.

Michèle Ramond es catedrática de Literatura Española en la Universidad de París 8

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