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Reyal compra Urbis a Banesto por 3.317 millones y crea la segunda inmobiliaria

La empresa adquirida dispone de más de cuatro millones de metros cuadrados de suelo

Más operaciones inmobiliarias. Reyal presentó ayer una oferta de adquisición de acciones (OPA) sobre el 100% de Urbis tras pactar la compra del 50,26% del capital que posee Banesto. El grupo constructor e inmobiliario de la familia Santamaría ofrece 26 euros en efectivo por acción, con una prima del 18%, lo que eleva la oferta a 3.317 millones. En la operación, que creará la segunda firma del sector, Banesto logra 1.200 millones de plusvalías. El objetivo de la compra son los cuatro millones de metros cuadrado de suelo de Urbis. Reyal factura 409 millones, y Urbis, 890 millones.

Hace unas semanas, Rafael Santamaría, presidente de Reyal, coincidió con Antonio Trueba, entonces consejero delegado de Urbis (dimitió el pasado 15 de junio), en la V Conferencia Inmobiliaria de Madrid. Preguntado por los movimientos corporativos, Santamaría declaró que Reyal, "al no ser una empresa cotizada, no se decantará por las grandes fusiones porque prefiriere las alianzas estratégicas".

Quizá era para despistar, como también lo ha hecho siempre Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto, que ha asegurado con rotundidad, docenas de veces, que "Urbis no está en venta porque es esencial para el grupo ya que ayuda a generar negocio hipotecario".

En plena efervescencia de OPA en el sector inmobiliario, con algunos advenedizos como protagonistas, ayer anunciaron su boda dos clásicos del mercado: Urbis tiene más de 70 años y Reyal, 36 años. Este grupo presentó su oferta tras alcanzar un acuerdo con Banesto, en virtud del cual el banco accede a venderle su participación del 50,267%, incluso en el supuesto de que se presentasen ofertas competidoras.

ACS, con el 24,8% del capital, probablemente acudirá a la oferta ya que el grupo está en fuertes procesos inversores con Abertis y necesita liquidez. Banesto ingresará 1.667 millones, de los que 1.200 millones serán plusvalías. Banesto tiene una previsión de resultados anuales de unos 700 millones.

Tras la suspensión inicial de cotización, las acciones de Urbis subieron ayer un 15,94% y cerraron a 25,60 euros. Sobre el cierre del jueves, la prima que ofrece Reyal es del 18%. Los analistas consultados consideran que el precio ofrecido es "atractivo", especialmente para los pequeños accionistas.

La eventual unión entre Urbis y Reyal daría lugar a un grupo con una facturación superior a 1.300 millones de euros, lo que la colocaría en el segundo lugar entre las inmobiliarias presentes en la Bolsa española. Como en otras ocasiones, sobre todo en este sector, el grupo comprador factura la mitad que el comprado. El grupo inmobiliario Urbis obtuvo un beneficio neto de 118 millones en el primer semestre, un 38% más que en el mismo periodo de 2005. La facturación de esta inmobiliaria fue de 888 millones el año pasado frente a los 409 millones de Reyal.

Sin duda, la razón por la que la familia Santamaría -que también participa en la ampliación de capital de Inmocaral para comprar Colonial- está dispuesta a desembolsar tanto dinero es la cartera de suelo de Urbis. Según esta firma, "después de 60 años de existencia, Urbis tiene un presente y futuro prometedor, con 4.000.000 metros cuadrados de derechos de edificación y con importantes proyectos de inversión en patrimonio para duplicar su cifra de ingresos por rentas en los próximos años".

Este suelo está adquirido, en una gran parte, en los años setenta y ochenta y tiene una gran diversidad geográfica. Además, Urbis construye vivienda libre de nivel medio en grandes centros urbanos.

Esta compra encaja como anillo al dedo porque Reyal está en fase de crecimiento. Según ha declarado recientemente su presidente, Reyal debe contar con "una cartera de suelo diversificada y hay que disponer de suelos a corto, medio y largo plazo". Esta firma apuesta por la vivienda libre y entrará en la VPO en función de su rentabilidad; también ha entrado en el mercado de la segunda residencia y en el mercado de costa, como nueva área con oportunidades en la que aprovechar las nuevas infraestructuras estatales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de julio de 2006