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Resistencia a subir

Durante el primer semestre, los tipos de interés de largo plazo han aumentado de manera global. No ha sido un aumento muy importante en magnitud. Cuando se comparan con los del año anterior, los tipos a 10 años sólo han subido medio punto porcentual. Ésta es una significativa diferencia con lo ocurrido en 2005, cuando los tipos de largo plazo se estabilizaron o incluso bajaron, como ocurrió en Europa.

La verdad es que parece que se están acumulado las razones para que aumenten los tipos de largo plazo. En primer lugar, las expectativas de inflación, contenidas hasta ahora, podrían tener un sesgo al alza. En segundo lugar, la inversión está mostrando un comportamiento más dinámico de lo esperado, como refleja, por ejemplo, el nivel de las fusiones y adquisiciones empresariales, que ha alcanzado un máximo desde el año 2000. Este comportamiento de la inversión debería impulsar al alza los tipos de interés reales. Por último, las expectativas de política monetaria se han ajustado al alza significativamente desde comienzos de año.

Con riesgo geopolítico y sin sorpresas alcistas en política monetaria, los tipos de largo plazo tienen límites al alza

Ahora bien, junto a estos elementos, también es cierto que sigue habiendo factores que actúan como límites a las subidas de los tipos de largo plazo. Así, aunque la tasa de ahorro mundial no ha aumentado sí lo hecho su dispersión: algunos mercados emergentes, con elevadas tasas de ahorro, se han convertido en grandes demandantes de activos. Esto se combina con el hecho de que sus propios mercados financieros no ofrecen suficientes oportunidades de inversión. Es el caso de las economías asiáticas y de los países exportadores de petróleo.

Adicionalmente, en momentos como el actual, en los que el riesgo geopolítico vuelve a primer plano, la probable persistencia de altos precios del petróleo presiona a la baja a los tipos de interés de largo plazo por dos canales: sesga a la baja las perspectivas de actividad y eleva los ingresos de los exportadores de petróleo que, en consecuencia, demandan más activos en el resto del mundo. A esto se añade que el propio Bernanke parece dar más peso a los riesgos a la baja sobre el consumo que a los riesgos al alza sobre la inflación. Esto es, no parece que vaya a haber nuevas sorpresas al alza en política monetaria. En definitiva parece que el verano no va a ser el momento para que los tipos de largo plazo sigan subiendo.

Mayte Ledo es economista jefe de Escenarios Financieros del Servicio de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de julio de 2006.