Cientos de niños de toda Andalucía acuden este verano a los campamentos de idiomas

La Consejería de Educación organiza, por primera vez, grupos de inmersión lingüística

Una pared totalmente vertical, con algunas piedras de colores como único soporte, recibe a los niños en su primer día de actividad en el campamento de Inmersión Lingüística de Mazagón (Huelva). Los niños suben encantados por las cuerdas, protegidos con arneses y cascos. El ascenso es relativamente fácil, sobre todo, si uno tiene fuerzas en los músculos de las piernas. La bajada no lo es tanto, al menos si el escalador sufre algo de vértigo, pero es casi inevitable el sentimiento de querer pisar tierra firme al contemplar cómo los compañeros miran hacia arriba diez metros más abajo. Y para descender, hay que pedir permiso al monitor, pero no en español, sino en inglés.

Se trata del rocódromo, una de las actividades que sirven de truco de estos campamentos, organizados por la Consejería de Educación, para que alumnos de entre 10 y 13 años del tercer ciclo de Educación Primaria avancen sustancialmente en el dominio de idiomas.

Es la primera vez que el Gobierno andaluz opta por este tipo de campamentos. "Anteriormente, los chicos viajaban a otros países, a través de las iniciativas de Inturjoven. Aquí decimos a los niños que estamos en una ciudad inglesa y que, por tanto, todo se debe hablar en inglés", afirma Carmelo Navarro, director del albergue juvenil de Mazagón.

En concreto, la Junta ha elegido el inglés, el francés y el alemán como idiomas protagonistas en estos lugares: Mazagón, donde la inmersión lingüística es en inglés; el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén), en francés; y el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, en alemán.

Todo en estas residencias, donde el sonido de los móviles se olvida durante una semana, se hace y se habla en otra lengua. Hay carteles en inglés colgados entre los árboles en los que se describen las actividades y las normas a seguir en el centro, los horarios se escriben y los talleres se realizan en lengua anglosajona e, incluso, el teléfono está camuflado con una gran foto de una típica cabina londinense.

"Los profesores son bilingües", afirma Joanna Melo, australiana de 26 años y coordinadora del campamento onubense junto a Antonio Hidalgo, sevillano de 27 años, especializado en materia deportiva. Ambos organizan un equipo de 38 monitores, entre los que hay, además de andaluces, ingleses, norteamericanos e irlandeses.

Estos campamentos duran seis días. En cada turno participan uno o varios grupos de 50 alumnos, constituidos a su vez por grupos de 20 alumnos seleccionados por la Consejería de distintos centros educativos. El último turno concluirá el 21 de julio, fecha a partir de la cual las sedes juveniles se convertirán en campamentos habituales.

Aunque en estos campamentos la lengua esté presente como algo natural en cada actividad, se desarrollan también talleres específicos de idiomas. "En las clases de inglés no separamos a los alumnos por niveles, porque hemos comprobado que los chicos evolucionan mejor si están mezclados", explica la coordinadora.

Además de los talleres de inglés, por la mañana el tiempo se divide entre otras actividades, como el tiro con arco, el piragüismo en la playa y la escalada en el rocódromo. "A los niños les encanta escalar. Si no me dicen las palabras correctas en inglés, ni suben ni bajan, así que todos aprenden pronto", explica Luis Enrique Houck González, monitor de Carolina del Sur (EEUU).

Por la tarde, hay juegos malabares, reciclaje y construcción de cometas. Cada noche se organizan veladas en las que se cantan canciones inglesas. "Los monitores son geniales, la comida está buenísima y estamos aprendiendo mucho inglés. ¡Queremos volver a casa, pero todavía no!", exclama Luis Castro, granadino de 11 años, con la aprobación de sus compañeros de grupo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de julio de 2006.

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