Polémico recuento en México

La apretada victoria de Calderón en México deja un país dividido en dos

El candidato conservador logra una ventaja de tan sólo 236.006 votos frente a su adversario

Un estrecho margen de tan sólo 236.006 votos dio finalmente la victoria al candidato conservador Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), en las elecciones presidenciales mexicanas celebradas el domingo pasado. Con el 100% escrutado, el resultado oficial de la votación deja un mapa político dividido en dos: la mitad norte del país, panista, y la mitad sur, leal a Andrés Manuel López Obrador, candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), de izquierda. Después del recuento oficial de votos, que duró 30 horas ininterrumpidas, Felipe Calderón logró una victoria mínima con el 35,88% (14,98 millones de votos) frente al 35,31% (14,74 millones) obtenido por su adversario.

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El presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, hizo oficial el resultado y declaró la victoria de Calderón en una sesión del consejo general del organismo, pero López Obrador ya ha anunciado que impugnará el resultado ante la Justicia electoral. El cómputo de votos en 300 consejos de distrito mantuvo en vilo al país, con una reñida disputa voto a voto entre los candidatos del PRD y del PAN. Sólo en la recta final, cuando se había escrutado el 97,7% de las mesas electorales, Calderón superó a López Obrador, que se había mantenido en cabeza la mayor parte del recuento.

Panistas y perredistas se repartieron a partes iguales los 32 Estados de la república, sin dejar espacio alguno al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que sufrió la mayor derrota de su historia al no lograr la mayoría en un solo Estado.

Más allá del éxito o fracaso de la impugnación de las elecciones, el próximo presidente de la república, que asumirá su cargo en diciembre, afronta un escenario inédito en México. El resultado de las elecciones demuestra que sólo el 35,88% de los mexicanos votó por el vencedor, un porcentaje que le coloca en una posición de debilidad. Quedan lejos los tiempos en que los presidentes del PRI, designados a dedo, llegaban al poder con el 80% y el 90% de los votos.

Para gobernar en mínimas condiciones, el futuro presidente tendrá que llegar a un acuerdo con las dos terceras partes del electorado que no votaron por él. En este sentido, Calderón ha prometido asumir como propios los anhelos y preocupaciones de quienes le dieron el voto y de quienes se lo negaron. El vencedor de las elecciones deberá negociar con otras fuerzas políticas para lograr una mayoría estable en el Congreso, imprescindible para aprobar las reformas pendientes que su antecesor no pudo llevar a cabo. No será fácil encontrar a corto plazo aliados dispuestos a firmar compromisos de legislatura, después de una agresiva campaña electoral que polarizó la vida política mexicana y dejó heridas en los contendientes que tardarán tiempo en cicatrizar.

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El futuro del candidato perdedor entra en una fase repleta de interrogantes. López Obrador y el PRD han logrado la mejor votación desde la fundación del partido que se escindió del PRI a finales de los años ochenta. El caudal de sufragios será sin duda de gran utilidad en el Congreso a la hora de conformar pactos y alianzas, pero de qué le servirá a López Obrador si finalmente fracasa en su intento de impugnar las elecciones. El candidato del PRD no ostenta cargo público alguno desde que dejó la jefatura del Gobierno del distrito federal, y en México no existe como tal la figura del líder de la oposición.

En estas condiciones, un dirigente carismático como López Obrador, con un probado prestigio en los millones de pobres que le veneran, puede quedarse sin protagonismo en la escena política. Basta recordar el ejemplo del candidato del PRI en las elecciones del año 2000, Francisco Labastida, que llegó a acariciar la presidencia y ha pasado prácticamente desapercibido en el último sexenio.

El candidato conservador Felipe Calderón celebra la victoria en la sede de su partido, el PAN.
El candidato conservador Felipe Calderón celebra la victoria en la sede de su partido, el PAN.ASSOCIATED PRESS

UNAS ELECCIONES PRESIDENCIALES CONTROVERTIDAS

- El recuento de votos se prolongó durante 30 horas ininterrumpidas

- El PAN, conservador, y el PRD, de izquierda, se reparten a partes iguales los 32 Estados mexicanos

- El PRI ha sufrido la mayor derrota de su historia al no lograr la mayoría en ningún Estado

- López Obrador y el PRD logran la mejor votación desde la fundación del partido

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 06 de julio de 2006.

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