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Los Mossos detienen en Barcelona a la sospechosa de estrangular a tres ancianas

La policía investiga la supuesta muerte de una cuarta mujer y cinco agresiones más

Los Mossos d'Esquadra detuvieron ayer en el centro de Barcelona a la supuesta estranguladora de ancianas. Se trata de una mujer, Remedios S. S., natural de A Coruña y afincada en Barcelona, de 48 años de edad, que según la policía habría matado por estrangulamiento a tres ancianas y presumiblemente a una cuarta, cuyo caso esta siendo investigado. La detención se llevó a cabo pasadas las nueve de la noche en el Eixample, donde la agresora estranguló este fin de semana a sus dos últimas víctimas. La estranguladora abordaba a sus víctimas, que vivían solas, en la calle. Se ganaba su confianza y lograba que le franquearan la entrada a sus casas, donde perpetraba la agresión.

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Montserrat F., una anciana de 84 años, que vive en la calle Urgell de Barcelona, se salvó el lunes por la noche, en el último momento, de convertirse en una nueva víctima de la estranguladora psicótica, que en poco menos de un mes se ha cobrado la vida de tres mujeres de 83, 86 y 76 años de edad que vivían solas. Los Mossos sospechan, sin embargo, que otra anciana de 84 años, hallada muerta en su casa el 27 de junio, pueda ser la cuarta víctima. Los médicos forenses habían asegurado en un principio que se trataba de una muerte natural, pero ahora se está repitiendo por orden del juez la autopsia.

La anciana que el lunes salvó su vida se hallaba en su casa cuando por el interfono recibió la llamada de la agresora que, en este caso, le pidió por favor que le abriera la puerta porque debía dejar un paquete en casa de una vecina. Minutos después alegando que la vecina se encontraba ausente le pidió dejarlo en su casa. Una vez en el domicilio, la asesina le propinó varios golpes en la cabeza y la dejó semiinconsciente para, a continuación, tratar de estrangularla. La mujer creyó que la anciana estaba muerta, la dejó tendida en el suelo y se fue. Poco después, la anciana se recuperó, lo que le permitió accionar el dispositivo de emergencia que lleva colgado al cuello para pedir ayuda en caso de necesidad. Ayer la anciana se encontraba en una clínica, reponiéndose de diversas lesiones en el rostro.

Los Mossos d'Esquadra están investigando otras cuatro agresiones similares, perpetradas entre el 10 y el 25 de junio, y que por diversas razones no pudieron consumarse. En total las agresiones frustradas se elevan a cinco, a las que hay que sumar las cuatro muertas; una de las cuales se encuentra en fase de investigación. Los inspectores no descartan, sin embargo, que otras ancianas hayan podido ser estranguladas antes del pasado 10 de junio, cuando apareció el cadáver de la primera víctima, Josefa C. V. de 83 años, en su piso de la calle Vía Julia de Nou Barris de Barcelona. Aquella primera víctima fue estrangulada con un tapete que cubría la mesa del comedor.

El dispositivo que ha permitido la detención de la supuesta estranguladora en serie, lo han compuesto cerca de 500 agentes de los Mossos d'Esqudra, Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Urbana e incluso Guardia Civil. Como principal instrumento de trabajo las patrullas han venido utilizando un retrato robot, pero sobre todo una fotografía de la sospechosa, no muy clara, que fue captada hace cerca de un mes, casualmente, por una cámara fotográfica de seguridad, en el día que llevó a término su primer asesinato, el de la anciana Josefa C. V. La policía pidió a los medios de información que no publicaran bajo ningún pretexto la foto, por temer que su difusión permitiera alertar a la agresora, cambiar de fisonomía y hacerla ilocalizable. La policía temía asimismo que la publicación de esta foto, pudiera provocar una oleada de llamadas estériles e incrementar la angustia de los ciudadanos.

La estranguladora contactaba con sus víctimas en plena calle, eligiendo preferentemente a mujeres que vivían solas, lo que hizo sospechar a la policía de que previamente la agresora efectuaba tareas de investigación y seguimiento de sus víctimas, para de esta manera asegurarse que su total impunidad. Al parecer, la agresora contactaba con sus víctimas en parques, pero también lo hacía en iglesias. Se ganaba poco a poco su confianza, sin que aparentemente le importara el tiempo destinado a lograrla, hasta que, al final, podía entrar en sus casas.

La policía había descartado en cada uno de los casos que el motivo de las agresiones hubiera sido el robo, ya que no se había podido constatar la desaparición de objetos valiosos o cantidades de dinero, según insisten fuentes policiales. Se había primado como consecuencia entre los investigadores la teoría de una mujer psicótica que, por razones aún oscuras, atacaba únicamente a ancianas con edades comprendidas entre los 75 y los 90 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006