Crónica:CRÓNICA EN VERDECrónica
i

Cambiar de energía

Hay electrodomésticos que reducen un 70% el consumo eléctrico

Más de 700 vendedores de electrodomésticos, repartidos por localidades de toda Andalucía, participan, desde el pasado junio, en un curso de formación sobre etiquetado energético. Con esta iniciativa, puesta en marcha por la Agencia Andaluza de la Energía, se pretende conseguir que estos profesionales no sólo conozcan en profundidad el significado de las etiquetas que informan de la eficacia en el consumo eléctrico de cada electrodoméstico (representada por una letra que puede ir de la A, máximo ahorro, hasta la G, que indica la peor eficiencia) sino que, además, se conviertan en verdaderos asesores, capaces de informar al consumidor de las consecuencias, económicas y ambientales, de su elección.

A diferencia de lo que ocurría hace algunos años, la demanda de energía eléctrica en Andalucía no se concentra únicamente en los días más fríos del invierno, sino que, debido al notable crecimiento en el parque de equipos de aire acondicionado, aquellas jornadas que registran elevadas temperaturas originan picos de demanda similares, o incluso superiores, a los medidos en invierno. Este fenómeno, unido a algunas deficiencias en el sistema de suministro, ha originado serios problemas de abastecimiento en momentos y zonas puntuales, problemas que podrían repetirse si, además de una mejora en la calidad del servicio, no se consigue frenar el consumo doméstico de energía eléctrica que, en Andalucía, supone ya el 15% de la demanda global.

Ahorro en la factura

Los electrodomésticos son, en este ámbito, los grandes devoradores de kilovatios-hora, aunque su consumo se puede moderar optando por aquellos que presentan una mejor eficiencia. Un frigorífico o una lavadora etiquetados con la letra "A", que indica un máximo aprovechamiento de la energía, rebaja hasta un 58% su demanda de electricidad sobre un consumo normal, y en el caso de los aparatos más eficientes (etiquetados como "A++") el ahorro puede llegar hasta el 70%. El mayor precio de estos electrodomésticos se compensa con los euros que restan, a medio plazo, en la factura doméstica de electricidad.

Los frigoríficos, que al estar conectados permanentemente son los que mayor cantidad de energía precisan, revelan con nitidez estas cuentas. Aquellos que se identifican como "A++" consumen a lo largo de su vida útil (estimada en 15 años) 2.956 kilovatios-hora, lo que implica un coste energético de algo menos de 300 euros. Sin embargo, un equipo etiquetado como "G", la peor calificación, consumirá en idéntico periodo de tiempo más de 12.000 kilovatios-hora, con un coste que supera los 1.200 euros.

Según un reciente estudio del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF-Adena) de los 23 millones de electrodomésticos que se vendieron en España en 2002 (último año del que se tienen estadísticas), sólo el 2,8% correspondía a aparatos de bajo consumo energético, a pesar de que estos modelos están más que presentes en el mercado. De hecho, en el mismo documento se analizan los más de 2.000 modelos de electrodomésticos, pertenecientes a 31 marcas, que en 2006 se ofertan en España, para concluir que el 72% de los mismos se califica con la letra "A", y sólo un 12% se incluye en las categorías de menor eficiencia energética.

sandoval@arrakis.es

Exceso de frío

En el ámbito doméstico, el grueso del consumo energético se concentra en la iluminación (18%), frigorífico (18%), calefacción/refrigeración (15%), televisión (10%), vitrocerámica y cocinas eléctricas (9%), lavadora (7%) y pequeños electrodomésticos (7%). El aire acondicionado se ha popularizado y su contribución a este balance de consumos no ha dejado de crecer.

El mejor aprovechamiento del aire acondicionado consiste en encenderlo sólo cuando haga falta y con una temperatura adecuada. La adaptación del cuerpo a las condiciones climáticas del verano hace, según numerosas encuestas llevadas a cabo por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA), que "una temperatura de 25 grados en días calurosos sea más que suficiente para sentirse cómodo en el interior de la vivienda".

En cualquier caso, añade este organismo, el criterio general debe ser "el de no mantener diferencias superiores a los 12 grados entre la temperatura exterior y la que se produce en la vivienda con el aire acondicionado". Por cada grado de temperatura que se le exija a un acondicionador por debajo de esos 25 grados recomendables, el consumo energético se eleva un 8%.

Este dato es el eje de la campaña iniciada por Ecologistas en Acción que, bajo el lema "Ante el calor... ¡No te quedes helado!", trata de conseguir un uso razonable de la climatización y un mejor aprovechamiento de los recursos tradicionales de la cultura mediterránea (buena orientación de la vivienda, uso de persianas y toldos, coberturas vegetales).

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 02 de julio de 2006.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50