Tribuna:MANIFIESTO SOBRE EL PALAU DE LES ARTSTribuna
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Contra la mala gestión cultural y el despilfarro

Fuese y no hubo nada, o sobre el ridiculus mus ese, una vez más. Como músicos, artistas, ciudadanos y también valencianos, nos felicitamos una y mil veces de la energía y garra con que Valencia se abre nuevamente al mundo desde un edificio de singular atractivo y fuerza icónica única como el que nuestro ya universal Santiago Calatrava ha concebido para sede de un más que necesario Palau de les Arts.

Para comenzar, la programación es ramplona, hecha de retazos y como comprada de rebajas, al bulto, de bollería industrial. Y lo que es peor: mal defendida y llena de falsas promesas incumplidas. En efecto, se insiste en los tópicos más manidos de lo español, de lo valenciano, de que es para "todos los públicos", del somos "el proyecto artístico-musical más importante surgido en España en los últimos años", etcétera. Pero lo que han conseguido los responsables de esta gestión es que la botadura de este gran barco sea la de un "buque fantasma", o como se oye ya fuera de las fronteras de este país, en la botadura del otro Titanic. Pero de forment ni un gra. Nada nuevo, nada que incite, salvo un insistir en la cultura del bolo, adobado esta vez por un decir -el de la intendenta y su equipo- ocultador, insincero y obscenamente agarrado por los pelos.

Tanto el genial Calatrava como también nosotros nos merecíamos mejor suerte y menor y más barata burla
Los responsables han conseguido que la botadura de este gran barco sea un "buque fantasma" o, como ya dicen, otro Titanic

Pero lo grave no es -con serlo- la idoneidad o no de esta o cualquier otra programación. Lo insoportablemente grave es no saber qué se quiere, ni cómo conseguirlo, ni para quién se trabaja, ni siquiera con quién se hace lo que se hace. Lo que lleva irremediable y groseramente a querer convertir les arts en acotado parque temático donde -como en Disneylandia- amontonar tierras míticas a mansalva. ¡Total, les va a dar igual gato que liebre!

Y eso ya resulta insultante. Pues Valencia y los valencianos ya no somos -si es que alguna vez lo fuimos- un atajo de alelados a los que un Deus ex machina nos viene a vender la moto por lo que brilla, sino un país de ciudadanos informados y críticos, que ni tragamos ni nos dejamos manipular por la lógica de las conciencias apaciguadas que destila tan manido discurso de carcomido poder. Ocassio calvata. Definitivamente tanto el genial Calatrava como también nosotros nos merecíamos mejor suerte y menor y más barata burla. Valencia tiene una identidad cultural propia acaso más rica que cualquier fórmula mediterránea de un pretendido Salzburgo y no necesita ninguna comparación añadida con el Liceo de Barcelona, o el teatro Real de Madrid.

Porque, ¿dónde el arte como pregunta y reto? ¿dónde lo nuevo, y dónde las nuevas formas, materiales, actitudes y situaciones de escucha, intermedialidad y audaz omniatentividad que las propuestas del hoy demandan?, ¿dónde ese fértil entremezclar de tecnología, ciencia y audacia creativa que es ya el pan nuestro de tantos valencianos?, ¿para cuándo un modesto pero eficaz instituto del crear bandístico, con electrónica, laptop o lo que sea a nuestra disposición?, ¿dónde la formación?, ¿dónde la promoción?, ¿dónde está esa dinamización cultural de la ciudad al margen de sus ciudadanos y artistas?

Paradigmáticamente el único músico valenciano presente en los anuncios de la programación dados por nuestro President es uno de tantos compositores de esta nuestra tierra que se vieron obligados a buscarse la vida tras tomar cayuco o patera porque los de siempre, los acomodados arribistas de siempre, ni les dieron ocasión de desarrollar su genio. Mutatis mutandis, lo mismo que nos ocurre hoy. Y sino, que nos digan ya cuántos encargos a músicos de talante explorador y no adocenado -sean de aquí o no- se han formulado. O por ejemplo, cuántos instrumentistas valencianos figuran en la recién creada orquesta, de massima qualitá en palabras de la intendente, formada a partir de turbias y controvertidas convocatorias públicas y que nace con el canto de un cisne a golpe de talón con cifras multimillonarias: ¿será por falta de cantera?

Valencia no necesita ni buena voluntad, ni genio, ni dinero: sólo necesita gestores dignos y con sentido de la honradez, y eso es exactamente de lo que carece el Palau de les Arts, y aquellos políticos que lo poblaron de nepotismo, ineficacia y despilfarro. Y ya que otros callan, o no insisten lo suficiente, lo hacemos nosotros. No en vano somos los más perjudicados, los que postulamos crear con libertad, ambición y medios en nuestra tierra, sin tener que salir tarifando como Ruperto Chapí agarrados a mal cayuco. ¡Ay del pueblo que todavía hoy necesita héroes!

Por todo ello, y mucho más que aquí obviamos nos constituimos en firme y vigilante "plataforma ciudadana" y además proponemos las siguientes acciones:

- INFORMAR a la ciudadanía del por qué de nuestro conflictual desacuerdo, de nuestro armarnos de dignidad frente a este atentado moral, caro hasta el fraude, que es el cotidiano simulacro del Palau mal llamado "de les Arts".

- UNIRNOS a las últimas palabras de quien fue gran músico y honrado ciudadano, el compositor Amando Blanquer, quien pedía que no se inaugurara el falso palau: Junto a D. Amando nos oponemos a más farsas y a más inauguraciones de un día: que no se abra el palau, al menos hasta que tengamos aquello que es de sentido común: proyecto. Y para tener proyecto habrá que tener "equipo", y no ese conglomerado de individuos metidos en revoltijo de nepotismos y conveniencias que han demostrado no estar a la altura de un trabajo complejo, necesario e ilusionante sino al servicio de personas y partidos circunstancialmente en el poder.

- EXIGIMOS que el poder quite sus sucias e interesadas manos, de una vez por todas, de cuanto arte y cultura tenga a bien ganarse el pueblo valenciano. La cultura no es un negocio ni una Terra Mítica a malgastar y tirar. Es más bien nuestro trozo de Verdad. ¡¡¡Menos despilfarro y más músicos valencianos!!!

- QUE SE INICIE -bajo estricta vigilancia ciudadana- una verdadera estrategia de encargos a futuro de tal manera concreta que no rehúya el fondo: les arts hoy van de la mano de la tecnología, la experimentación y la caída de fronteras formales.

- NOS CONSTITUIMOS en sonoro escudo ciudadano, si eventualmente y a pesar de todo, se sigue con la idea de abrir de nuevo y en más que precario el tal Palau, armando con nuestra presencia y nuestros instrumentos de vida y trabajo para que nadie obre con nuestro silencio, pues -hartos- no otorgamos la más mínima confianza a quienes han conducido hasta aquí tan despilfarrador disparate.

Llorenç Barber y Carles Santos son músicos. (*) Firman también este manifiesto: Grup de Percussió Amores, Miguel Molina Alarcón, Fuencisla Francés, Bertomeu Ferrando, Lidón Valer, Àlvar Carpi, Plataforma de Professionals de les Arts Escèniques Valencianes, Actors i Actrius del País Valencià, Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad Valenciana, Asociación Valenciana de Empresas Productoras de Danza, Asociación de Gestores Culturales del País Valencià, Programadores del Circuit, Col·lectiu Ovidi Montllor de Músics i Cantants en Valencià, Federació Valenciana de l'Audiovisual, Asociació Valenciana de Compositors per a l'Audiovisual i l'Escena, Associació de Directors del Cinema Valencià, Escriptors Valencians de l'Audiovisual, Traductors i Adaptadors, Tècnics de l'Audiovisual, Associació de Productors Independents, Col·lectiu de Músics de Jazz de la Comunitat Valenciana, Federació Valenciana del Llibre, Federació del Teatre Amateteur de la Comunitat Valenciana, Ciutadans per una Cultura Participativa, Circuito Café Teatro y Ex Amigos del IVAM. plataformalesarts@hotmail.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de junio de 2006.

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