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El desalojo de una casa 'okupada' origina un enfrentamiento entre Interior y el Ayuntamiento

El vandalismo de los jóvenes radicales ocasionó en Gràcia daños valorados en 21.000 euros

Los disturbios provocados anteanoche en el barrio de Gràcia por jóvenes radicales tras el anuncio del desalojo de una fábrica okupa da ocasionaron daños en el mobiliario urbano valorados en 16.000 euros, más otros 5.000 de limpieza.

Un grupo de entre 20 y 40 jovenes, con el rostro cubierto, perfectamente organizados y actuando con tácticas de guerrilla urbana, según explicó el protavoz del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Hereu, sembraron el caos, en la noche del miércoles, en el barrio de Gràcia. Quemaron mobiliario urbano, contenedores de basura y cabinas de teléfonos, sobre todo, en cinco puntos puntos diferentes de la zona, en torno a los cuales habían levantado previamente barricadas.

La actuación de los okupas, destinada a impedir el desalojo de una antigua fábrica de plásticos, en la que se habían instalado hacía mas de dos años, pilló por sorpresa a las fuerzas de seguridad, que según los vecinos tardaron alrededor de 45 minutos en presentarse en el lugar de los hechos.

Numerosos vecinos, alarmados por el fuego y en medio de una sensación de desamparo apagaron con sus propios medios el fuego, lanzando cubos de agua desde las puertas de sus casas o desde los balcones y de las terrazas.

La situación de caos se vio agravada por un corte en el suministro eléctrico que afectó a 1.500 familias. El apagón fue originado por los propios okupas, que rompieron el transformador situado en el interior de la finca en disputa. El corte se prolongó durante una hora, ya que los técnicos necesitaron del juez un permiso para introducirse en la finca.

Cuando finalmente pudieron llegar las fuerzas de seguridad al lugar de los incidentes, se vieron desbordadas y no lograron detener a los responsables del desaguisado, que escaparon por las callejuelas del centro del barrio de Gràcia.

"Los vecinos se vieron metidos en una película de miedo; algo parecido a una guerrilla urbana. Exigimos que se investigue lo sucedido y que se detenga a los autores de los incidentes", aseguró ayer Hereu, cuestionando implícitamente la actuación de los Mossos d'Esquadra, principales responsables de las funciones de seguridad.

El presidente de ICV y consejero de Relaciones Institucionales pidió también explicaciones por la reacción tardía de las fuerzas de seguridad, acusando al mismo tiempo a la Guardia Urbana y Mossos.

Un portavoz de los Mossos reconoció ayer haber llegado con un retraso de "18 minutos" a la zona, pero alegó que estuvo originado por las barricadas y por otros dos incidentes callejeros que se produjeron a la misma hora en Vall d'Hebron y en el Raval, donde se estaban manifestando vecinos contra las narcosalas.

La consejera de Interior, Montserrat Tura, defendió la actuación de los Mossos d'Esquadra y pidió a los responsables municipales que cesen en el "goteo de opiniones públicas no siempre favorables" al cuerpo de la policía autonónomica y que, en todo caso, canalicen las críticas a través de los organismos previstos en los convenios de despliegue. "Lo que se trata es de condenar la violencia y no criticarnos unas autoridades a otras", añadió la consejera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de junio de 2006