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Pujol pagó con fondos públicos sondeos sobre el impacto de Maragall en votantes de CiU

Aparecen ahora nuevas encuestas electorales encargadas por los gobiernos nacionalistas

El anterior Gobierno nacionalista de Jordi Pujol encargó en julio de 1998 un estudio para conocer las posibilidades electorales del que iba a ser su contrincante en las autonómicas de 1999, el socialista Pasqual Maragall. El sondeo, pagado con fondos públicos, se elaboró a partir de una serie de entrevistas a 1.600 personas, la mitad de las cuales eran votantes asiduos de Convergència i Unió. El estudio, ocultado a la opinión pública, demostraba la preferencia de los electores por Pasqual Maragall, que aventajaba en 8,5 puntos a Jordi Pujol en intención de voto.

Los ejecutivos de Jordi Pujol elaboraron una serie de encuestas cualitativas sobre intención de voto y nivel de satisfacción de los catalanes respecto a la acción de gobierno; los conocidos como barómetros que se iban publicitando periódicamente. Pero cada uno de estos sondeos iba acompañado de otros estudios cuantitativos que se mantuvieron ocultos y que ahora, con la nueva Administración de izquierdas, van saliendo a la luz pública.

Los informes cuantitativos se redactaron a partir de reuniones en grupo con votantes fieles y esporádicos de Convergència i Unió (CiU). La finalidad de estos estudios era planificar la estrategia electoral de la federación, conocer las preferencias sobre candidatos de los votantes nacionalistas y detectar las cualidades y debilidades políticas tanto de Jordi Pujol como de Pasqual Maragall. Todos se pagaron con fondos de la Generalitat de Cataluña.

En julio de 1998, cuando ya se conocía que Pasqual Maragall disputaría a Jordi Pujol la presidencia de la Generalitat en las autonómicas de noviembre de 1999, el Gobierno catalán pidió un informe sobre las posibilidades de cada uno. Una parte de la encuesta se difundió a finales de septiembre de ese mismo año, en concreto la valoración de los líderes políticos y el nivel de satisfacción con el Gobierno catalán. Pasqual Maragall obtuvo una puntuación de 6,97 y Jordi Pujol, de 6,56.

Pero la parte más sustancial, la que confrontaba a ambos candidatos, no se difundió y ni siquiera la Administración nacionalista la guardó en los archivos de la Generalitat. El actual Gobierno de izquierdas ha tenido que solicitar los documentos a la empresa contratada.

El estudio evidenciaba la creciente simpatía de los electores hacia Pasqual Maragall, que era el candidato preferido por delante de Jordi Pujol. En la oleada de julio de 1998, por primera vez Maragall aventajó a Pujol tanto en las respuestas espontáneas (32 puntos frente 27) como en las inducidas (40,5 contra 32).

El informe advertía de que el PSC, con estos porcentajes de apoyo, podría obtener más de 40 diputados en las autonómicas de noviembre de 1999. Finalmente, el PSC logró 42 frente a los 56 de CiU.

A los 800 votantes de CiU se les preguntó por su opinión de Pujol y Maragall, sobre la continuidad del primero al frente del Gobierno catalán y las cualidades de ambos candidatos. De Pujol, por ejemplo, se valoraba su liderazgo, carisma, prestigio internacional y empatía. De Maragall, su proximidad a la gente, el estilo propio y su experiencia como alcalde de Barcelona. En cambio, del nacionalista se criticaba su permanencia en el poder, la edad, el exceso de identificación con la Generalitat y sus pactos con el Partido Popular. Sobre Maragall, su falta de experiencia y su dependencia del PSOE.

Los votantes convergentes, tanto fieles como ocasionales, consideraron finalizada la "etapa de Pujol" y recomendaron la necesidad de abrir un proceso de cambio al frente de Convergència hasta la consolidación de un nuevo "líder nato". Como dirigentes de transición se apuntaban Joaquim Molins y Artur Mas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de junio de 2006