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DOCUMENTO DE LA IZQUIERDA 'ABERTZALE | El proceso judicial a ETA

'"ETA va a garantizar que se respete lo acordado entre los diferentes agentes"

En un documento elaborado por la izquierda abertzale de 15 páginas titulado La izquierda abertzale y el proceso democrático -Batasuna siempre se ha referido al proceso abierto tras el anuncio del alto el fuego permanente el pasado 22 de marzo como un "proceso democrático" y no de paz-, los independentistas vascos han realizado su planteamiento de máximos para la negociación en la mesa de partidos. Entre ellos se incluye la autodeterminación "sin ningún tipo de límite, tope o injerencia", señalan, la territorialidad, el reconocimiento de Euskal Herria como sujeto político. Todos los objetivos que históricamente ha puesto encima de la mesa ETA y que los dirigentes de HB o Batasuna han repetido a lo largo de todas estas décadas.

En definitiva, apunta el documento difundido ayer por la cadena SER y al que ha tenido acceso este periódico, lo que la izquierda abertzale defiende en esta aportación a lo que se va a discutir entre las formaciones políticas una vez que se conforme la mesa es "que se dé la palabra a la ciudadanía vasca, desapareciendo los actuales topes impuestos por los Estados".

A juicio de la izquierda abertzale, el papel de la mesa de partidos -en la que deberá estar Batasuna- será analizar las "bases del conflicto", buscar fórmulas para "materializar la palabra y decisión de la ciudadanía vasca" y la "territorialidad" y alcanzar los acuerdos sobre la forma en la que España y Francia puedan "dar cauce y respetar las palabras y la decisión de la ciudadanía vasca". Aunque también aclara que la negociación "no es sólo lo que se desarrolla en la mesa, no se puede limitar a eso" Y para evitar cualquier atisbo de "relajación" los seguidores de Arnaldo Otegi apuestan por tener "activada permanentemente" la movilización popular. Y la salida de los presos de ETA es una "condición democrática" para la solución, así como la "expulsión" de la policía y la Guardia Civil.

Uno de los aspectos que la izquierda independentista que ha justificado durante todos estos años el terrorismo de ETA quiere dejar claro es qué tipo de proceso se ha abierto tras el parón terrorista. "El proceso del que estamos hablando no es un proceso de pacificación. Es un proceso para que se reconozcan los derechos de Euskal Herria", se indica en el documento.

No a otro ciclo autonómico

El escrito también incide en lo que denominan "riesgos del proceso", entre los que incluye dejar que el proceso se alargue en el tiempo "sin dar paso político ninguno". Y ahí subraya que "el mayor de los peligros puede venir de fuerzas políticas como el PNV y el PSOE, de que quieran imponer a Euskal Herria un nuevo ciclo autonómico, limitando el proceso a una reforma estrictamente estatutaria". Algo que la propia ETA ha subrayado tanto en los comunicados previos al alto el fuego, como en el zutabe 110, de abril, difundido posteriormente. Abundando en ese tema, se apunta que el proceso "no es un mecanismo para "integrar en la normalidad política" a la izquierda abertzale. Y se subraya que "el proceso del que hablamos no puede finalizar otra vez en el actual marco político". Y en ese sentido renueva la apuesta realizada por la propia ETA en el comunicado de la semana pasada -en el que los terroristas reiteraban su voluntad de "llevar el proceso hasta el final"- al indicar que "si el proceso se desarrolla apoyándose en estas bases, podríamos estar ante una situación de resolución el conflicto".

La izquierda abertzale deja claro también cuál debe ser el papel de la organización armada ETA: "Garantizar que se respete lo acordado entre los diferentes agentes de Euskal Herria"; esto es, "garantizar el respeto a la decisión del pueblo vasco". Y, dentro de su ámbito de negociación con el Gobierno, una vez que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero dé esta semana el banderazo de salida para la negociación con la banda, "conseguir acuerdos sobre los presos, la desmilitarización y otro tipo de consecuencias del conflicto".

En ese sentido, la función de los Estados español y francés debería ser la "no poner trabas al proceso democrático desde la perspectiva represiva. Es decir, renunciar a la actuación represiva, que cesen las detenciones y que respeten los derechos civiles y políticos de la ciudadanía vasca". "La negociación y el proceso democrático no comienzan con la suspensión de acciones por parte de ETA. Y tampoco se acaba si ese alto el fuego queda en suspenso, porque el proceso es mucho más que eso", señala la izquierda abertzale. Sostienen que un intento de solucionar el problema que no dé respuesta a la autodeterminación y a la territorialidad (reconocimiento de que Navarra y el País Vasco francés forman parte de un sujeto político con Euskadi) "no acarrearía nada más que la prolongación del conflicto", algo que forma parte del mensaje histórico de ETA.

Y, finalmente, dan por hecho que "los sectores fascistas que se representan en el PP-UPN no dejarán de atacar, desarrollando una práctica y un discurso contrario a cualquier tipo de resolución".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de junio de 2006