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"Con un coche como éste, ir a 260 no es un peligro"

Constantino G. S., asturiano de 41 años, estaba ante el juez de Instrucción número 2 de Burgos. El 9 de febrero había sido cazado por un radar a 260 kilómetros por hora en la A-231. Pensaba que nadie podía verle, pero al día siguiente su hazaña fue recogida por los medios de comunicación. Lejos de sentir remordimientos por su conducta, plantó cara a la acusación y vino a decir que con un Audi A-8 en las circunstancias que presentaba la vía y por la poca afluencia de tráfico, circular a 260 kilómetros por hora no era peligroso. Iba así, dijo, porque tenía prisa ya que llegaba tarde a una reunión en Burgos.

El fiscal Fernando Mena ha pedido para él dos años de cárcel y la retirada del permiso durante 24 meses, la condena más alta solicitada en España por exceso de velocidad. En septiembre será juzgado, acusado de conducción temeraria, pero hasta entonces no podrá ponerse al volante porque se ordenó la retirada del carné como medida cautelar. "Éstos no se arrepienten nunca", señala Mena, "pero mi petición está en la línea de lo que pide la sociedad y de la reforma del Código Penal que se va a abordar. Una actividad que genera tantos muertos a la semana yo creo que hay que tomar medidas y la reforma planteada es adecuada". En su calificación, el fiscal subraya que a la velocidad a la que circulaba el vehículo, ante cualquier contingencia de tráfico, recorrería una distancia de medio kilómetro hasta detener el vehículo, "con el peligro que representaría frente a otros usuarios de la vía (había adelantado a esa velocidad a varios camiones) así como a él mismo y a su acompañante".

Constantino G. S. sería un sólido candidato a entrar en la cárcel tras la reforma penal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de junio de 2006