Reportaje:MÚSICA

Anoushka Shankar, la 'sitarista'

Anoushka Shankar toca ese laúd indio -cuyo nombre proviene del persa- que muchos consideran el más complicado de todos los instrumentos. "¡El sitar requiere tanta disciplina!", dice riendo. "Al principio es difícil de sostener y los dedos se cortan con las cuerdas hasta que se te hacen callos. Y no suenas bien, mientras que con un piano enseguida puedes sentir que estás tocando algo hermoso". Un instrumento delicado: el verano pasado, una compañía aérea destrozó el suyo y el de su padre -no los salvó la etiqueta de "frágil"- durante una escala en París.

Se siente tan cómoda con un sari como con una camiseta y unos tejanos rotos. Nació el 9 de junio de 1981 en Londres -cada año pasaba varios meses en Delhi- y más tarde creció en California. Ser hija de Ravi Shankar le concede algunas ventajas, pero hay quien cree que ha ganado premios y tocado en el Royal Albert Hall por ser la hija de. "Lo que hago es ignorarlo porque ya de niña me di cuenta de que si elegía ese instrumento, todo el mundo iba a comparar. Mucha gente me quiere, pero otros critican que se me preste tanta atención y que tenga tantas oportunidades. Podría ser la intérprete más asombrosa, que no lo admitirían. Nunca seré lo bastante buena para ellos".

Ravi Shankar tenía 61 años cuando ella vino al mundo. Desde los nueve estudió con él. Primero con un sitar bebé construido especialmente. La música clásica india la enseña directamente el maestro a su discípulo. "Mi padre era más escéptico, pero mi madre me animó a seguir adelante y me dijo que podía dejarlo si ya no me gustaba. No soy de esas personas que sólo viven para la música. Me hace feliz la vida tener tiempo para estar con mi familia, mi pareja o mis amigos".

Con trece años debutó en concierto. Tocó con su padre el Concerto numéro 1 para sitar y orquesta, con Zubin Mehta al frente de la London Symphony Orchestra, y se unió a Rostropóvich para estrenar una obra para violonchelo y sitar: dirigió a 43 músicos en memoria de George Harrison -casi un segundo padre para ella- y participó en los Proms para el 85 cumpleaños de Ravi Shankar. Sitar Trek, un documental de la BBC, siguió sus pasos durante el verano de 2002. "Estoy esperando el día que me llamen 'el padre de Anoushka'", ha confesado Ravi Shankar.

Nunca sabe cuándo él le va a dar paso en una raga. "Puede cambiar de planes de repente en función de su estado de ánimo. A veces está en medio de una idea o una frase y me mira para que yo la termine. Tengo que estar alerta". Asegura no sentir pánico en esos momentos: "Estoy acostumbrada y es algo natural porque en la música tradicional de la India hay una gran parte de improvisación. Además me apasiona estar en un escenario".

Actuó en la película Dance like a man, en la que hace de bailarina de bharatnatyam por la que fue nominada como mejor actriz secundaria debutante. "Lo que me gusta de esas experiencias como bailarina, actriz o escritora -publicó el libro Bapi-The Love of My Life (Bapi es el nombre cariñoso con el que llama a su padre)- es ser creativa en medios distintos porque creces con cada cosa que experimentas". Crecer es una palabra que repite. Vuelve a reirse. "Creo que estamos aquí para eso".

Tras sus discos Anoushka (1998), Anourag (2000) y Live at Carnegie Hall (2001), en los que tocaba obras paternas, Rise, junta a músicos de Oriente y Occidente con instrumentos acústicos y electrónicos. "Creo que refleja más quién soy ahora. No es que diga que la música clásica india no sea parte de mí, pero sí que no soy sólo eso. Se trata también de un proceso que me lleva hacia la composición -es autora de todas las piezas- y no a ser únicamente una instrumentista". Soleá, con el joven pianista sevillano Pedro Ricardo Miño, es una aproximación al flamenco. "Al menos lo he intentado", dice riendo. "Lo que me atrae del flamenco es su pasión. Sus divisiones rítmicas son menos intrincadas que en la música india, pero hay algo fascinantemente similar en la forma de tocar".

Anoushka Shankar y Norah Jones son hermanas de distinta madre. Ambas llevan un tatuaje similar. Shankar ha creado la banda sonora para el cortometraje Ancient Marks basado en un libro de fotografías de tatuajes de Chris Rainier. "Los llevo detrás para no cansarme de ellos", aclara riendo. "El primero me lo hice con mi hermana y el segundo con mi mejor amiga. Los dibujé yo misma. Son una expresión de amor hacia ellas y eso nunca se irá".

Anoushka Shankar actúa el 29 de junio en Madrid (Teatro Español), el 4 de julio en Cartagena (Parque de Artillería), el día 5 en Mataró (Teatre Monumental) y el 6 en Almería (plaza de la Catedral).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de junio de 2006.

Lo más visto en...

Top 50