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CARTAS AL DIRECTOR

Incoherencia episcopal

Es cierto. Por mucho que algunos nos pellizquemos, y nos parezca increíble, es cierto. La Conferencia Episcopal, en asamblea extraordinaria, no sólo por lo infrecuente sino por lo asombroso de los temas tratados, debaten sobre la decreciente unión nacional, y no sólo eso, sino que concluyen que en este país se vulneran derechos fundamentales. Estoy totalmente de acuerdo con ellos, pero con varios matices. La unidad nacional, política y territorial, está en peligro creciente, gracias en buena parte a la crispación provocada por su emisora radiofónica. Algunos de los factores más inquietantes, más indignantes, y que impiden cicatrizar heridas pasadas en este país son, sin ninguna duda, ciertos comentaristas de la cadena episcopal. La línea editorial de la cadena, la llamada Línea Cope, ayuda en gran medida a esa división nacional.

En cuanto a la vulneración de derechos fundamentales, sobra decir que no es precisamente muy sensato que la Conferencia Episcopal haga esa afirmación. ¿Dónde está el derecho fundamental de igualdad entre hombres y mujeres dentro de la Iglesia Católica? ¿Y el derecho fundamental de dignidad sin distinción de la condición sexual, en el caso de gays, lesbianas y transexuales? Por no hablar del respeto al derecho fundamental de libertad religiosa, a cualquiera de las confesiones y a la laicidad. La Conferencia Episcopal defendía el estudio obligatorio de la religión católica, e incluirlo en las reformas educativas del Partido Popular, vulnerando así la libertad religiosa.

La Conferencia Episcopal debería preocuparse más por lo distanciada que está de la sociedad, y por intentar no vulnerar derechos fundamentales como los que he señalado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2006