UN TOQUE | Alemania 2006
Columna
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Un caramelo

Faltando 15 minutos para el final, Lionel Messi debutó en un Mundial. Y creo que no será el último. Acepto apuestas si alguien piensa lo contrario.

Lionel Messi durante 75 minutos estuvo sentado. Vio tres goles. Los goles que Saviola generó. Los de Argentina. ¿Qué más vio? Nada más. Durante 75 minutos, cuentan, que Lionel Messi, no vio nada más. No vio cómo jugó Riquelme, ni cómo sigue y sigue cabeceando Ayala, ni como Maradona bailaba con su familia... Él, mientras se estaba jugando, miraba a la portería de Jevric. Portero él de los otros. Y cuentan que mientras miraba, por casualidad, vio tres goles.

Así es él. Sólo ve la portería de los otros. Es lo que le pide el cuerpo. Se pierde todo lo demás. Ya puede estar sentado. Ya puede recibir de espaldas, solo o acompañado. Perfilado o encarado. Da igual, Messi solo ve los tres palos. Y cuando pasa lo inevitable, que a 15 minutos del final sale, se dijo a él y al mundo (cosas del Mundial) : "Ahí voy señores". Le dan el balón y como si fuera la salida de los 100 metros, y sin necesidad de la pistola y sin salida nula, ahí va.

Y cuando va, se encuentra piedras, árboles, puentes y piernas, pero a él le da igual. En su focus on the target solo existe la portería. Es asombroso. Como dice Ramón Besa "es más rápido con el balón que sin él". Si Ronaldinho, sin duda alguna, es el más grande, Messi lo es por auténtico. La autenticidad de lo auténtico. Nada gratuito. Nada hacia la galería. Hacia la tribuna. Hacia la premsa. Todo hacia la portería.

Me produce la sensación de los más grandes. Es la presencia escénica. Es aquel actor que sale a escena y tus ojos sólo se dirigen a él, aunque haya 10 maravillosos actores más. Es ir a ver a Sara Baras y solo la ves bailar a ella, aunque baile en su compañía con 10 maravillosos bailarines más. Es ver golf con Tigre Woods o golf sin Tiger Woods, No es lo mismo. Juega Messi y sólo esperas que Riquelme se la dé. Esa sensación de que algo va a pasar de bueno. De grande. Este chico me genera esto. Me lo genera cuando le he visto con el Barcelona; me lo generó ayer cuando le vi con su selección e imagino que se lo generó a Charly Rexach cuando lo vio por primera vez y dijo: ¿A qué esperáis para ficharlo?

Y ahí va la patata caliente. Para su seleccionador. Con él, el gran dilema. Su país le pide que lo use ya. Que no espere al 75 de la segunda. Y la prensa que ve lo bueno y lo que vende, también. ¿Y qué prensa y qué país no lo haría, queridos amigos?

Solo sé que el Sr. Pékerman, al levantarse esta mañana, habrá leido las declaraciones post partido, de su colega de Sebia-Montenegro. Al que le endosó un set. Dijo Petkovic "Me siento muy mal por haber cedido ante la prensa. No he respetado mis ideas y mi credo futbolístico". Ahí va el dilema. El Sr. Petkovic perdió dos veces: el partido, con las ideas de los periodistas. No creo que el Sr. Pékerman querrá perder dos veces en un solo partido. Y la patata sigue caliente caliente.

Sólo él sabe qué hará con este genio. Nadie duda de que Messi le dará lo mismo en 90 minutos que en 15. Ayer fue aquel caramelo que tiene la madre en el bolso guardado, y bien guardado, para dar a su hijo, cuando no deja de llorar. Y que siempre funciona aunque sólo sean 15 minutos.

A lo mejor el Sr. Aragonés tiene uno también guardado. Para un tal Andrés.

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