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El juez procesa al etarra Urrusolo por amenazar hace un año a funcionarios de la prisión de Córdoba

El ex dirigente de ETA José Luis Urrusolo Sistiaga, Langile, uno de los más sanguinarios y escurridizos de la banda terrorista, fue procesado ayer por el juez Fernando Grande-Marlaska por amenazar a funcionarios de la prisión de Córdoba, donde se encuentra cumpliendo condena.

Urrusolo, de 48 años, se encontraba el 12 de julio de 2005 recluido en el módulo de aislamiento del Centro Penitenciario de Córdoba. En el momento de la entrega del correo y los periódicos a los reclusos, mantuvo una discusión con varios funcionarios de la prisión. El etarra exigía a los funcionarios una servidumbre que no se encuentra entre sus funciones. Así, dijo textualmente: "Ustedes están aquí para servirnos, para eso coméis de nuestros impuestos. Así que recoja del suelo el paquete de periódicos y me lo entrega en mano, si no quiere tener problemas con nosotros".

Los funcionarios trataron de que depusiera su actitud amenazante, pero el etarra replicó: "No son ninguna amenaza, son una promesa. Ustedes tengan mucho cuidado con nosotros y ya saben de qué les hablo, txakurrak (perros)".

El juez ha procesado a Urrusolo por delitos de pertenencia a banda terrorista y por amenazas terroristas. El primero de los delitos está castigado con una pena de entre 6 y 12 años de prisión, mientras que el segundo lo está con pena de entre 10 y 15 años de cárcel.

Grande-Marlaska considera que de los hechos mencionados, y "atendiendo a su propio tenor literal, conforman la manifestación de una voluntad renovada de incardinarse dentro de la estructura de la organización terrorista ETA". El juez le ha fijado una fianza de 20.000 euros para hacer frente a las responsabilidades pecuniarias que de la posible condena pudieran derivarse.

Urrusolo fue entregado por Francia en 2001 tras cumplir una condena de seis años por asociación de malhechores con fines terroristas. En España ya ha sido condenado a 668 años de prisión, por lo que deberá cumplir un máximo de 30. Luego, tendrá que afrontar lo que resulte de este asunto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de junio de 2006