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Reportaje:

Alquilar un teatro en Madrid cuesta el doble que en Broadway

La iniciativa privada logra la apertura de nuevas salas en la capital, pero los empresarios critican los gastos tan elevados que afrontan

Mientras en las últimas décadas Madrid perdía teatros a un ritmo vertiginoso, en los últimos años la situación se ha invertido, fundamentalmente por el esfuerzo del teatro privado, un sector especialmente castigado en una ciudad en la que -tal y como confirma Stage Entertainment, productora internacional de espectáculos- alquilar un teatro cuesta más del doble que en el neoyorquino Broadway o en el londinense West End. Los empresarios se quejan, sin excepción, de la situación que tienen que soportar en una ciudad en la que conviven teatros públicos y privados con una oferta rica, variada y desigual.

Hasta hace unos años, el continuo cierre de teatros era tan preocupante que, aunque ahora ha aumentado su número, la ciudad aún no se ha recuperado. En las últimas décadas hubo que decir adiós a verdaderos templos de la escena como el Martín, el Fuencarral, el Cómico, el Goya, el Valle-Inclán, el Benavente, el Eslava, el Arniches, el Barceló, el Beatriz, el teatro Club, el Lavapiés o el Recoletos.

"El 25% de la taquilla va directamente a pagar el alquiler", dicen desde el sector

En las últimas décadas dijeron adiós verdaderos templos de la escena: el Cómico, el Arniches...

Tal y como consta en el Centro de Documentación Teatral en España, en 1995 se registraban 684 espacios en la capital, y en la Comunidad, 97. De 1996 a 2005, en España se construyeron 232 nuevos espacios: 49 en la Comunidad y, de ellos, 22 en la capital. Hoy hay 1.382 teatros en el territorio nacional, de los que 216 se sitúan en municipios de la región y 142 en Madrid (muchos de ellos son centros culturales).

Se consideran más importantes los de titularidad pública y más concretamente los de la Administración Central: María Guerrero (550 butacas la sala grande y 100 la sala de la Princesa); teatro Valle-Inclán (510 butacas la sala grande y 150 la sala Francisco Nieva) y Zarzuela (1.200). El Pavón (350), de propiedad privada, está alquilado por Cultura hasta que la Compañía Nacional de Teatro Clásico haya rehabilitado el Comedia.

La Comunidad tiene como gran buque insignia el Albéniz (1.035 plazas), alquilado desde hace 21 años. Estos días protagoniza una gran polémica, ya que, ante la amenaza de su cierre, los profesionales de la escena quieren que sea de propiedad pública. La Comunidad, además, cuenta con el Centro Cultural Paco Rabal (358) y el Centro Cultural Pilar Miró (194). En 2007 serán inagurados los Teatros del Canal.

El Ayuntamiento posee dos grandes espacios: el Español (763 plazas la sala grande y 100 el Café del Español), que estuvo a punto de derruirse a finales del siglo XIX, y el Centro Cultural de la Villa (dos salas de 776 y 300 plazas). También posee el Galileo (250). El Ayuntamiento tiene previstas nuevas salas en el Matadero.

El Madrid (740 butacas) es propiedad del Ayuntamiento, pero la empresa Artibus lo dirige en régimen de concesión administrativa. Es prácticamente el único de la ciudad dedicado a la danza. Esta temporada ha abierto como espacio escénico alternativo La Cafetería.

No hay que olvidar casos especiales de teatros regidos por fundaciones. El Real (unas 1.700 plazas) de la Fundación Teatro Lírico y la Abadía. El Real cuenta con el 55,5% de participación de las tres administraciones y el resto se ingresa con patrocinadores y taquilla. La Abadía, creado conjuntamente por el director y actor José Luis Gómez y la Comunidad, tiene dos salas: Juan de la Cruz (270) y José Luis Alonso (195). Esta fundación tiene tres patronos de la Comunidad, uno de Cultura, otro del Ayuntamiento y cinco privados.

Los empresarios de paredes, término con el que se denomina tanto a los propietarios del teatro como a los que lo alquilan, son en muchas ocasiones también productores y programadores, y suelen aglutinarse bajo el paraguas de asociaciones. La Asociación de Productores de Teatro, Música, Danza y Empresarios de Espacios Escénicos de la Comunidad (APTMDE) agrupa al Bellas Artes (455), Nuevo Teatro Alcalá (160 la sala pequeña y 958 la grande), Alfil (250), Amaya (810), Arlequín (310), La Latina (1.060), Lope de Vega (1.496), Madrid, Muñoz Seca (350), Real Cinema (394), Reina Victoria (600), Sanpol (500), Coliseum (1.533), Mayor (400) y Calderón (1.051).

"En estos espacios, los empresarios asumen muchos riesgos de producción, exhibición y mantenimiento", dice Cimarro, presidente de la APTMDE, quien recalca que "cuidar el sector no es auspiciar la nueva creación y paralelamente permitir cerrar espacios de exhibición", en clara referencia a la decisión del Ayuntamiento de cambiar el uso de algunos espacios.

Enrique Salaberría, al frente de Smedia, tiene el Alcázar (730); el Infanta Isabel (590), el Gran Vía (dos salas de 900 y 300) y el Fígaro (780). Él opina que "el teatro público es el causante del genocidio cultural en Madrid".

Enrique Cornejo, empresario de cuatro teatros, piensa que los responsables de políticas culturales deberían conocer su responsabilidad: "Deben respetar lo que representa la estabilidad del sector, que sólo la aportamos los empresarios privados como gestores, programadores y responsables de un compromiso con la sociedad misma, más allá y más profundo que lo que puedan sentir los políticos que accidentalmente ocupan unos cargos para los que, en ocasiones, no tienen la vocación y espíritu de entrega necesarios".

Una de las empresas teatrales más fuertes que hay en Madrid es Stage Entertainment, especializada en la producción de grandes musicales. En la actualidad tiene alquilados el Lope de Vega (1.409 butacas) y el Coliseum (1.358), y para representar Cabaret, el Nuevo Teatro Alcalá. En construcción tiene el Príncipe Pío. "Es un riesgo, ya que se debe pagar la renta con el teatro lleno o vacío", dice Daniel Mejías, director de Comunicación, quien confirmó: "Alquilar un teatro en Madrid cuesta más del doble que en Broadway o Londres. El 25% de nuestra taquilla va directamente al alquiler". Un porcentaje que baja al 6% u 8% en los mercados líderes estadounidense e inglés.

La Asociación de Empresarios de Locales de Teatros de Madrid agrupa varios teatros, entre los que se encuentran el Marquina y Príncipe Gran Vía, de Alejandro Colubi, y el Maravillas, de la familia Larrañaga. Colubi, presidente de la asociación, destaca como problema la poca penetración de los teatros en los medios de comunicación y el rumbo que ha cogido el teatro público "robándole el espacio al privado".

Otros teatros de la capital son Rialto Movistar (1.100), Nuevo Apolo (1.300), Fernando de Rojas (del Círculo de Bellas Artes y con 353 butacas), Lara (429) y La Casa Encendida (500), entre otros.

José Antonio Campos Borrego, director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, piensa que el único debate que tiene que existir es el de teatro de calidad y teatro de entretenimiento. "El teatro es un bien público y como tal pueden hacerlo los dos sectores, al margen de que los privados puedan optar por el teatro de entretenimiento, opción válida y respetable, pero el debate de la competencia desleal es algo que no existe en ningún país, sólo aquí".

De todas formas, el futuro de muchos teatros privados se ha consolidado gracias al Consorcio de Rehabilitación de Teatros. Éste ha invertido 11.147.931 euros en rehabilitaciones y reformas en la última década.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de junio de 2006