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El debate por el proceso de paz

Unas 200.000 personas acusan al Gobierno de "traicionar" a España por "rendirse" ante ETA

La tercera manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en el plazo de un año contra la estrategia del Gobierno para acabar con la violencia de ETA reunió ayer en Madrid a unas 200.000 personas. El ambiente fue menos crispado que en ocasiones anteriores, si bien mantuvo un alto componente de confrontación política. La mayoría de los asistentes corearon gritos contra el presidente del Gobierno. Los principales dirigentes del PP acudieron a la concentración. El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, acusó a Zapatero de rendirse ante ETA, y Rajoy pidió al presidente que tome nota de la exigencia expresada ayer para que no negocie políticamente con esa banda.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo y el Partido Popular reunieron ayer en la plaza de Colón de Madrid a unas 200.000 personas, según cálculos de EL PAÍS (242.000, según la Delegación del Gobierno), en contra del diálogo del Gobierno con ETA y para exigir "la verdad" sobre los atentados del 11 de marzo de 2004. La protesta, la primera que se celebra tras el alto el fuego decretado por la banda y tras la ruptura del PP con el Gobierno en materia antiterrorista, discurrió sin incidentes. El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, acusó al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero de "traicionar a los españoles" y de "rendirse" ante ETA, lo que levantó una aclamación de los asistentes, que además exigieron la dimisión del presidente del Gobierno. La plana mayor del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, acudió a la concentración.

La plana mayor del PP, con Rajoy a la cabeza, acude a la tercera protesta de la AVT en contra del diálogo con la banda

La primera concentración tras el alto el fuego etarra mezcla la negociación con la banda y las pesquisas sobre el 11-M

Alcaraz: "Zapatero ha gastado más fuerzas en hundir y desacreditar a la AVT que en luchar contra los terroristas"

La protesta, bajo el lema dual de "Queremos saber la verdad" y "Negociación, en mi nombre, ¡no!", fue un tremolar de banderas españolas y pancartas en contra del Ejecutivo, la negociación con ETA y sobre la supuesta connivencia entre Rodríguez Zapatero, la banda terrorista y los autores del 11-M. Cada vez que se citaba el nombre del presidente los asistentes le llamaban "traidor" y pedían su dimisión.

La llegada a la zona de los máximos dirigentes del PP fue jaleada por los asistentes. Mariano Rajoy fue recibido con gritos de "presidente, presidente", y fueron aplaudidos Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Esperanza Aguirre y Francisco Camps. El líder del PP arropó a Alberto Ruiz-Gallardón para acallar una pitada contra él. El líder del PP declaró: "Espero que el Gobierno tome nota de los cientos de miles de españoles que le dicen que de ninguna forma se puede pagar un precio político a una banda terrorista".

Dos víctimas del 11-M, Javier Gismero -herido en uno de los trenes- y Gabriel Morris -padre de un joven asesinado en el ataque- leyeron sendos manifiestos, en los que exigieron una nueva investigación de los atentados, "que no esté deslegitimada por intereses políticos ni sometida a un permanente obstruccionismo". A juicio de ambos, el Gobierno intenta "echar tierra sobre el asunto" y la investigación realizada "carece de rigor".

También leyeron manifiestos Marimar Blanco, hermana del Miguel Ángel Blanco -secuestrado y asesinado por ETA en julio de 1997- y Teresa Jiménez Becerril -su hermano Alberto, concejal en Sevilla, y su cuñada, Ascensión García, fueron abatidos por la banda en Sevilla el 20 de enero de 1998-. El discurso de ésta última, vibrante, fue especialmente seguido por los asistentes, que le ovacionaron cuando proclamó: "No, señor Zapatero, no tiene usted mi bendición para buscar una paz que yo no pueda explicar a los hijos de mi hermano cuando me pregunten ¿cómo acabó ETA?, y yo le conteste que ETA no se rindió, que quien entonces gobernaba decidió aceptar lo que cuando mataron a sus padres era inaceptable". Un coro de voces gritando "no estáis solos" atronó en la concentración.

El último en intervenir fue Alcaraz, en cuyo discurso no citó ni una sola vez el 11-M. Por la mañana, en un acto de homenaje en varios de los escenarios de los atentados, había exigido la reapertura de la comisión de investigación parlamentaria sobre la matanza. El presidente de la AVT aseguró que Zapatero "ha gastado más fuerzas en intentar hundir y desacreditar a la AVT que en luchar contra los terroristas". A su juicio, el Ejecutivo está embarcado "en sucias maniobras", lo que implica "traicionar a los españoles".

Alcaraz reclamó a Zapatero, "y a los grupos políticos que lo apoyan, que en nuestro nombre España no se rinde". Según él, aunque ETA lleve tres años sin matar y haya un alto el fuego, no hay paz. Tras citar las cartas de extorsión, el amedrentamiento a Gotzone Mora y la quema del negocio de un edil de Navarra, gritó: "¿Ésa es su paz? No, rotundamente, no. Eso no es paz. De lo que estamos hablando es de falta de libertad, secuestrada por unos asesinos". La concentración concluyó cuando la periodista Isabel San Sebastián emplazó al Gobierno a enterarse de "lo que los españoles le han pedido ya en cuatro manifestaciones", a "aclarar la verdad del 11-M" y a que no negocie "nada con una pandilla de asesinos". Inmediatamente después, fueron lanzados al aire cientos de globos blancos.

La Comunidad de Madrid calculó en "alrededor de un millón" los asistentes a la protesta, una cifra que fue rebajada a 242.923 por la Delegación del Gobierno y la Dirección General de la Policía, que explicaron su método de cálculo. Según las estimaciones de EL PAÍS, tras determinar los metros cuadrados ocupados, asistieron unas 200.000 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de junio de 2006