Royal reconoce el fracaso de la semana de 35 horas en Francia

Ségolène Royal, la más popular entre los autoproclamados candidatos socialistas a la presidencia de la República francesa, arremete ahora contra la reforma-faro del Gobierno de Lionel Jospin entre 1997 y 2002, la llamada semana de las 35 horas laborales. "La reducción del tiempo de trabajo", dice Royal en su página web, "fue concebida más como un instrumento de creación de empleo (350.000 puestos de trabajo) que como el resultado de una reflexión sobre las condiciones laborales". Y de ahí que su "contrapartida ha sido una espectacular liberalización de la organización del tiempo de trabajo y una mayor flexibilidad".

Sobre el papel parece imposible pero la realidad es otra cosa. "La proporción de asalariados con horario flexible ha pasado del 10% al 40%, más que en Estados Unidos". Obviamente, los principales perjudicados son los sectores populares. "La flexibilidad ha aumentado por la parte baja de la escala de estatus. En Michelin, los ejecutivos han gozado de días de vacaciones suplementarios mientras que los obreros han tenido que ir a trabajar algunos sábados".

Es la segunda embestida importante y argumentada de Ségolène Royal contra el frágil corpus programático del socialismo francés. Hace apenas una semana abordó la cuestión de la seguridad en los barrios más desfavorecidos. Para el PS, la prioridad sigue estando en "prevenir las causas de la violencia" y, entre todas ellas, el paro. Laurent Fabius lo recordaba ayer al decir que la filosofía socialista "consiste en prevenir mejor y castigar mejor".

Control judicial

Ségolène Royal, sin negar que ése pueda ser el marco, se mostró partidaria de la opción represiva. Ella sugiere poner bajo control judicial los subsidios de las familias con hijos que no acuden a la escuela, enviar enseguida a escuelas-residencia a los alumnos delincuentes y, en definitiva, castigar con un marco de disciplina militar a los jóvenes delincuentes que hacen imposible la convivencia y el trabajo en colegios e institutos.

Una encuesta hecha para Ipsos, Le Monde y la televisión parlamentaria demuestran que las propuestas de Royal en materia de seguridad son bien acogidas por el conjunto de los franceses -un 55% cree adecuado el control judicial de los subsidios; un 78%, el recurso a las escuelas-residencia, y un 69% aprueba el marco militar para los delincuentes-, pero, sobre todo, encuentran su mayor eco entre las clases populares y -ahí está el problema- entre los votantes del Frente Nacional o de la derecha clásica.

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El electorado socialista, en un 48%, considera que Royal se aleja de los valores de la izquierda y, de momento, todo eso llega sin que la simpatía que despiertan sus propuestas vayan acompañadas de credibilidad: un 52% de los franceses confía en Sarkozy para resolver los problemas de seguridad mientras que, de momento, en el caso de Royal, el porcentaje se para en el 29%. La división del PS al respecto no juega a su favor.

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