Tribuna:EL DEFENSOR DEL LECTORTribuna
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Menos inmigrantes muertos

El 9 de mayo fue publicada en Salud una noticia con el siguiente titular: El riesgo de lesiones por accidente laboral se multiplica por cuatro en los inmigrantes. El texto está basado en un artículo del Journal of Epidemiology and Community Health sobre la siniestralidad en España y recoge que en 2003 murieron 322 trabajadores no españoles.

El año 2003 es el primero en que las notificaciones de accidentes laborales recogieron la nacionalidad de los siniestrados. Al tratarse de un primer registro, recordaba el texto, "las estadísticas tienen algunas imperfecciones y limitaciones" y "hay que tomarlas con cautela".

José Joaquín Martínez López, director del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Almería, envió el 26 de mayo un escrito en el que concluye que "la noticia tiene poco que ver con la realidad", ofrece datos que no coinciden con los publicados por EL PAÍS y pide una rectificación.

El lector cuenta que se enteró del artículo en el IV Congreso Internacional de Prevención de Riesgos, inaugurado en Sevilla el 10 de mayo. "Me llamó poderosamente la atención", precisa, "porque no concordaba en absoluto con los datos que poseo". Según sus datos, de la provincia de Almería, "el número de accidentes laborales de los extranjeros es menor del que cabe esperar", no mayor. El año 2004, los no españoles eran el 11,6% del total de afiliados a la Seguridad Social, mientras que el porcentaje de accidentes laborales en ese colectivo fue el 7,9% del total. Para mostrar que la situación en Almería no es excepcional, Martínez López remite a las estadísticas publicadas en la página web del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, y destaca varios datos no coincidentes con los del artículo de la revista de epidemiología. El más destacado: mientras que la publicación cifra en 322 el número de inmigrantes muertos, la estadística oficial lo deja en 74.

"Alcanzar una cifra similar a la del estudio sólo es posible si se computa como extranjeros a aquellos cuya nacionalidad no consta, lo cual no deja de ser arriesgado, porque una parte serán extranjeros, pero la mayoría es de esperar que sean trabajadores españoles", precisa el lector.

Uno de los firmantes del artículo del Journal of Epidemiology and Community Health, Fernando García Benavides, explica que los datos publicados en esa revista "se corresponden fielmente a los contenidos en el fichero anonimizado de 2003 de accidentes de trabajo, que el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales proporciona a los investigadores que lo solicitan". García Benavides, que forma parte de la Unidad de Investigación en Salud Laboral de la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, cuenta que "el código 000 para los no consta nacionalidad" figuraba señalado en las fichas de 32 accidentes mortales y que hubo otras 322 muertes "en trabajadores de nacionalidad diferente a la española". Esta nacionalidad, precisa, es la correspondiente al código 724.

Según sus datos de 2003, por tanto, 322 fallecidos eran extranjeros y 32 figuran en el no consta, mientras que los números oficiales son 74 fallecidos extranjeros y 280 no consta. En ambos casos, la suma de unos y otros es 354. Los datos referidos a 2004, sin embargo, son coincidentes: 104 extranjeros y 3 no consta.

García Benavides comenta: "Estas diferencias pueden razonablemente poner en cuestión la exactitud de los datos de 2003, aunque también, por motivos similares, podría hacernos pensar que los datos cuestionados serían los de 2004. Así, nos queda esperar los datos de los años siguientes para valorar la tendencia".

Dolores Ayona, subdirectora general de Estadísticas Sociales y Laborales, recuerda que en 2003 se implantó "un nuevo sistema y metodología de recogida de datos" que "introdujo nuevas variables y códigos complejos de cumplimentar", además de la posibilidad de hacerlo por Internet. En torno al 85% de las notificaciones, sin embargo, se hicieron en papel, algunas de manera "muy deficiente".

Así, de las 954.847 fichas que se elaboraron ese año, en 157.560 no se rellenó ninguno de los 208 códigos de la variable nacionalidad, ni tampoco el 000 de no consta nacionalidad. Entre ellas había 248 correspondientes a accidentes mortales. "Estos códigos inválidos", precisa la subdirectora general, "se tratan estadísticamente como falta de información y, por tanto, se incluyen en el apartado de no consta nacionalidad". Si a las 32 fichas en las que se marcó no consta se suman esas 248, se obtiene el total de 280 en las que no figura la nacionalidad del fallecido. Esas 248 fichas, como no llevaban marcada la casilla 724 (nacionalidad española), acabaron en el apartado de extranjeros en el artículo reproducido por EL PAÍS.

Ayona recrimina a los investigadores que, antes de difundir unos datos tan distintos de los oficiales, no cotejaran sus resultados con la correspondiente unidad estadística. En posterior conversación telefónica, García Benavides, sin contradecir la explicación de la subdirectora general, sí recriminó al ministerio que no advirtiera de las deficiencias de las fichas al entregarlas.

Recriminaciones aparte, lo que las explicaciones de unos y otros permiten constatar es que José Joaquín Martínez López tenía razón al decir que la información publicada por este diario no se corresponde con la realidad. Sirva este artículo de rectificación y de petición de una nueva información basada en los datos de 2004. Son más actuales y sobre ellos no hay controversia.

Los lectores pueden escribir al Defensor del Lector por carta o correo electrónico (defensor@elpais.es), o telefonear al número 913 37 78 36.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de junio de 2006.

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