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El desafío nuclear iraní

Las grandes potencias alcanzan un pacto para frenar los planes nucleares de Irán

La comunidad internacional planteará una política de incentivos y sanciones a Teherán

Los ministros de Exteriores de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EE UU, Rusia, China, Reino Unido y Francia) y de Alemania lograron acordar ayer en Viena una estrategia común ante el desafío nuclear iraní. Las grandes potencias presentarán a Irán unas "propuestas de gran alcance", con una política de incentivos y sanciones para controlar su programa nuclear, según informó a la prensa la ministra de Exteriores británica y anfitriona del encuentro, Margaret Beckett. La reunión tuvo el aliciente del cambio de actitud de EE UU.

"Estoy contenta de anunciar que hemos convenido unas propuestas de gran alcance", declaró Beckett a la prensa, rodeada de sus cinco homólogos y del alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, Javier Solana, en los jardines de la residencia del embajador británico en Viena, donde se celebró la reunión. La ministra británica no precisó el contenido del acuerdo, que se ha de presentar a Irán, aunque aseguró que se trata de "un plan de propuestas exhaustivas", que servirá "como base de discusión" con el Gobierno iraní.

"Ofrecemos una oportunidad a Irán, un acuerdo negociado basado en cooperación", dijo Beckett. "Para iniciar las negociaciones, Irán deberá suspender todas sus actividades relativas al enriquecimiento y procesamiento [de uranio], tal y como lo exigió el Organismo Internacional para la Energía Atómica, y nosotros también suspenderíamos la acción del Consejo de Seguridad".

Siguiendo la política del palo y la zanahoria, la ministra advirtió que "si Irán decide no entablar negociaciones, se asumirán otras medidas en el Consejo de Seguridad". "Hay dos caminos", dijo. "Instamos a Irán a emprender la vía positiva y a que considere seriamente nuestras propuestas que traerán beneficios significativos".

El siguiente paso, tras el acuerdo, es presentar el plan a Irán y esperar su respuesta. El encuentro estuvo condicionado por el cambio de actitud de EE UU, anunciado el día antes, que por primera vez se mostró dispuesto a dialogar con Teherán. Este cambio fue bien recibido por el resto de potencias, especialmente Rusia y China, que estaban en contra de imponer sanciones a Irán.

Así, antes del encuentro, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso emitió un comunicado en el que se califica la propuesta de diálogo de "oportunidad real", y se instaba a Irán a "responder de forma constructiva". China también apreció "favorablemente que EE UU intente resolver la situación por vía del diálogo", según el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Liu Jianchao, que insistió en rechazar "el uso arbitrario de sanciones".

Pese a las optimistas palabras de los ministros de Exteriores, el escepticismo era la nota dominante entre las fuentes diplomáticas consultadas. Éstas apuntaban que la nueva disposición de Washington a negociar con Irán tras 27 años de ruptura de relaciones podría, en realidad, buscar el rechazo de Teherán. Si fuera así, añadían, Rusia y China modificarían su posición y aprobarían la imposición de sanciones al Gobierno de Irán, opción favorita aún entre los halcones de Washington.

La reunión de Viena tenía por objetivo acordar una estrategia común de incentivos y castigos para obligar a Irán a suspender de forma permanente el enriquecimiento de uranio -proceso clave para distinguir si Irán persigue o no hacerse con el arma atómica- y toda actividad nuclear. Los incentivos quizá incluyan una mejora sustancial de las relaciones comerciales y del intercambio tecnológico entre Occidente e Irán. El cambio de política de Washington está condicionado precisamente a que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio, una exigencia que llevan reclamando desde noviembre de 2004 Reino Unido, Francia, Alemania y la UE. Teherán ha insistido en que su programa nuclear está destinado únicamente a la investigación y la generación de energía eléctrica, y se aferra a su derecho de fabricar uranio enriquecido, que no está prohibido expresamente por el Tratado de No Proliferación nuclear (TNP). Pese a las presiones de la comunidad internacional, Irán no dio su brazo a torcer cuando, en febrero, el OIEA envió el caso iraní al Consejo de Seguridad de la ONU; ni aceptó la oferta de Moscú de permitir a los iraníes la fabricación de uranio enriquecido en territorio ruso.

NEGOCIACIONES EN VIENA

- La ministra británica de Exteriores consideró que la oferta de EE UU es una "oportunidad" para llegar a un acuerdo

- Seis grandes potencias plantean a Teherán la política del "palo y la zanahoria" para frenar sus proyectos nucleares

- Los incentivos a Irán quizá incluyan una mejora de las relaciones comerciales y del intercambio tecnológico

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 2006

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