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El futuro de Cataluña

Arranca la campaña del referéndum bajo el síndrome de las elecciones anticipadas

La campaña del 18-J se inició a medianoche bajo el síndrome de las elecciones anticipadas y en un clima enrarecido: hay que combatir la abstención, pero hasta que el próximo martes se pronuncie el Tribunal Supremo, la Junta Electoral Central (JEC) ha prohibido promover el voto. La tensión es alta y, en algunos casos, las palabra se miden al milímetro. La JEC avaló ayer la redacción de la pregunta sobre la que deberán pronunciarse los ciudadanos: "¿Aprueba el proyecto de Estatuto de autonomía de Cataluña?". El PP había planteado dudas al considerar que lo que se somete a la consideración de los votantes no es un nuevo Estatuto sino una reforma del vigente y que por tanto la pregunta debía recogerlo. La JEC dictaminó, según Europa Press, que el enunciado de la Generalitat "no es suceptible de producir confusión a los votantes".

El 'sí' tiene la victoria asegurada, pero todas las lecturas tienen como objetivo los comicios del próximo otoño

La Junta Electoral Central avala la pregunta sobre la que tendrán que pronunciarse los ciudadanos el 18-J

"El PP está realmente en contra de Cataluña", afirma José Montilla en el primer mitin del PSC

El referéndum sobre el proyecto más importante del ahora roto tripartito y sin duda, del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, parece pues abocado a una carrera de obstáculos. El tiene la victoria asegurada, pero todas sus lecturas tienen como objetivo los comicios de otoño.

El 'sí' y el 'no'

¿Quién capitalizará el ? A priori está claro: los partidos que lo apoyan, PSC, CiU e ICV-EUiA, pero cuando se piensa en las elecciones autonómicas la cosa resulta más compleja. Todos las formaciones, excepto los socialistas, claman porque Maragall las convoque para octubre, y éste se resiste a dar una fecha concreta, sólo admite que será antes de fin de año. El tema no es baladí. Será el nuevo Gobierno quien deberá poner en práctica el Estatuto y, probablemente, este empeño llevará más de una legislatura. A ello se añade la incógnita de quién será finalmente el candidato del PSC. En cuanto a la incidencia del no, será ERC quien lo capitalice en Cataluña, mientras que el PP hará lo propio en el resto de España. Es inevitable que esta presión planee durante la campaña en la que, además, los partidos deberán convencer en un sentido u otro a unos ciudadanos cada vez más fatigados de la política y, sobre todo, de los políticos.

Las espadas están en alto. El PSC ha convertido su lema de campaña en un duro ataque contra el PP. "Está realmente en contra de Cataluña", dijo anoche José Montilla. Socialistas y populares llevarán la guerra que libran al referéndum: los barones del PP desembarcarán en Cataluña para pedir el no, mientras que el PSC convierte el voto negativo en la bandera de los populares. La propaganda del PSC, aseguran los expertos, es un bofetón al PP en la cara de Josep Lluís Carod. CiU rentabiliza sus acuerdos con Zapatero y aprovecha para presentarse como una alternativa seria para gobernar Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 2006