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García-Gasco prohíbe las misas en Sinarcas hasta que su Ayuntamiento se disculpe por ofender a la Iglesia

El desencuentro entre la iglesia y el Ayuntamiento de Sinarcas -localidad de alrededor de 1.100 habitantes gobernada por el socialista Fidel Clemente- ha llegado a un punto insólito. El arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha decretado la suspensión de misas en la parroquia de esta población de la comarca de Utiel-Requena hasta que el Ayuntamiento de esta población pida disculpas públicamente "por las graves ofensas a la Iglesia y a la Eucaristía que permitió el pasado verano y las coacciones que viene sufriendo desde entonces el párroco que las denunció", según explicaron ayer a la agencia de noticias del Arzobispado (Avan).

Los hechos a los que refiere el comunicado se remontan al pasado verano, durante las fiestas patronales de Sinarcas, cuando varios jóvenes participaron en las mismas con una carroza que parodiaba a la Iglesia "y se burlaban del sacramento de la Eucaristía". Avan explicó que la parodia fue criticada por el párroco de esta localidad, Javier Abad Chismol, quien llamó la atención de estos vecinos de Sinarcas al igual que al consistorio "por permitir la exhibición de la ofensa". El cura criticó también en una homilía posterior al ayuntamiento que dirige Fidel Clemente. Con la misma intención y junto a "varias decenas de feligreses" se presentó una solicitud que se tradujo en "amenazas y presiones que acabaron el domingo pasado en un intento de agresión a la salida de misa por parte de varios jóvenes".

Avan explicó también que el sacerdote, que había criticado tanto en misa como en un artículo publicado en la prensa, la práctica del botellón en Sinarcas y la venta de alcohol a los jóvenes durante las fiestas "fue abucheado por varios de ellos que intentaron golpearle a la salida de la misa" y tuvo que ser sacado de la población en automóvil por feligreses. El cerco acabó en denuncia ante la Guardia Civil.

El arzobispo de Valencia expresó ayer su apoyo al párroco "ante las coacciones de que está siendo objeto" y mostró su esperanza en que la paz social y la convivencia "vuelva a reinar" en Sinarcas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006