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CiU y PP piden más transparencia en el acuerdo de competitividad

El tripartito asegura que ya se han ejecutado la mitad de las medidas

La oposición, y muy especialmente CiU, criticó el balance del acuerdo de competitividad que hizo ayer el Gobierno catalán en el Parlament. Mientras que el tripartito aseguró que al finalizar 2005 ya se había ejecutado la mitad del pacto, la federación nacionalista echó en falta una evaluación del acuerdo. "Las medidas ya las conocíamos", lamentó el diputado Antoni Fernández Teixidó, que pidió más transparencia.

La comparecencia de los consejeros Antoni Castells (Economía y Finanzas), Josep Huguet (Comercio, Turismo y Consumo) y Jordi Valls (Trabajo e Industria) en comisión parlamentaria para informar de la evolución y el grado de cumplimiento del acuerdo estratégico para la competitividad de la economía catalana, se convirtió en un debate sobre en qué consiste un balance.

¿Se trata de la enumeración de las medidas que se han puesto en marcha o de la evaluación de los resultados de éstas? CiU considera que es lo segundo, y ayer lo echó en falta. Junto al PP, la federación nacionalista pidió mayor transparencia en la financiación del pacto. Lo que Antoni Fernández Teixidó interpretó como un intento de escapar del debate, a juicio de Oriol Pujol es una muestra del "desorden" del tripartito. "Sepa que entra en un Gobierno que tiene un defecto de fábrica: la incapacidad de ponerse de acuerdo. Y usted solo no puede resolverlo", fue la bienvenida que Pujol espetó a Jordi Valls.

Andreu Morillas, secretario de Economía de la Generalitat, que compareció en tanto que coordinador del pacto, y los partidos que apoyan al Ejecutivo (PSC, ERC e ICV-EUiA) salieron en defensa de los tres consejeros. Recordaron que los resultados de las medidas se verán a medio y largo plazo y que muchas de éstas son de aplicación transversal, lo cual dificulta su cuantificación departamento por departamento. En 2005 se ejecutaron 1.020 millones de euros y en 2006 se destinarán otros 1.590.

Pese a la voluntad de evitar el triunfalismo, el consejero Castells afirmó que el balance del primer año del acuerdo es "incuestionablemente de satisfacción y de exigencia" por dos motivos: porque el estado de ejecución, del 50% según los datos aportados, "supera con creces los objetivos", y porque muestra el talante del tripartito: la concertación social.

Criticado por Fernández Teixidó por no encuadrar la comparecencia en un contexto marcoeconómico, Castells fue tajante: el producto interior bruto catalán (PIB) está creciendo el 3,4%, la tasa más alta de los últimos cinco años y medio, y ha cerrado el diferencial de crecimiento con el conjunto de la economía española, que se produjo con CiU en la Generalitat y el PP en el Gobierno. "Cualquier dato es mejor que en 2004", sentenció.

Jordi Valls incitó a los patronos a que cambien el tejido industrial de Cataluña, al recordarles que por muy "potente" que sea el acuerdo, el Gobierno "no puede ni debe ponerse en el lugar de las empresas". Tampoco escapó a recordar las medidas que puso en marcha su antecesor: Josep Maria Rañé.

El PP, por su parte, se enfrascó en aspectos colaterales al debate: preguntó cómo piensa el tripartito combatir la escalada del crudo y recordó el alto índice de fracaso escolar. Pero no fue la única formación que aprovechó la comparecencia como atalaya particular: ERC puso en duda las bondades del futuro sistema de financiación que se va a pactar tras el Estatuto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de mayo de 2006