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El Gobierno de Sudán acepta el plan de paz de Darfur pero los rebeldes lo rechazan

La guerrilla exige compartir el petróleo de la región occidental y el poder del Estado

Representantes del Gobierno de Sudán en las reuniones de Abuja (Nigeria) anunciaron ayer que firmarán el acuerdo de paz de Darfur elaborado por la Unión Africana (UA) -con apoyo de la ONU-, aunque con reparos en dos asuntos clave, seguridad y sistema de compartir el poder, que desean renegociar. Pero los dos movimientos rebeldes que combaten a Jartum en la región occidental de Sudán rechazan el texto propuesto al no recoger sus demandas. El conflicto de Darfur ha causado cerca de 200.000 muertos y dos millones de desplazados y refugiados desde 2003.

La UA intentaba salvar anoche el acuerdo antes de que expirara el plazo que impuso (doce de la noche) y que, según el negociador jefe de la organización, Nureddine Mezni, no se ampliaría. Los representantes de los rebeldes del Movimiento de Liberación Sudanés (MLS) y del Movimiento para la Paz y la Igualdad (JEM) rechazan el texto, negociado por las partes durante dos años porque no incluye sus principales demandas.

La delegación oficial sudanesa se retiró de las negociaciones que se desarrollan en la capital nigeriana tras haber aceptado el plan. El jefe de los representantes de Jartum, Majzub Al Kalifa, fue claro: "Nuestro Gobierno confirma su compromiso pleno para llevar a la práctica de buena fe el acuerdo. (...) La delegación negociadora está convencida de que cualquier dificultad que pueda surgir en las etapas de aplicación [del pacto] podrá ser resuelta por consenso entre todas las partes".

El documento final consta de 85 páginas y tiene entre sus cláusulas la exigencia del desarme total de las milicias árabes janjawid, aliadas de Jartum, y la integración de los rebeldes en el Ejército nacional. Éstos exigen autonomía para su región y compartir tanto el poder estatal como la riqueza petrolífera de Darfur, además de obtener garantías de seguridad para la población local, que ha sido atacada sistemáticamente por las milicias janjawid.

El anfitrión de las negociaciones, el presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, se reunió por separado, el viernes y el sábado, con los representantes de las facciones en pugna, a los que instó a que acepten el acuerdo de armisticio para la región occidental sudanesa. El MLS y el JEM se alzaron en armas en febrero de 2003 en protesta por la pobreza y la marginación impuesta por el Gobierno a Darfur, zona ubicada junto a la frontera con Chad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de mayo de 2006