Reportaje:

Ford reinterpreta el monovolumen familiar

Carrocería monovolumen con siete plazas individuales, un envoltorio de estilo deportivo y el comportamiento dinámico de los turismos. Así es el S-Max, la evolución vanguardista de los monovolúmenes grandes que propone Ford, y también el primer ejemplo real de las nuevas señas del diseño que la marca americana implantará en sus próximos coches. Este superfamiliar innovador saldrá a la venta a finales de mayo con unos precios a partir de 26.785 euros.

Monovolumen deportivo

El S-Max es un coche mestizo (crossover), la alternativa moderna al Galaxy, el monovolumen clásico de Ford. Los dos modelos comparten la base mecánica y se han presentado al mismo tiempo, aunque el último no llegará hasta septiembre. El planteamiento de ambos coches se aprecia ya en la línea, más deportiva y estilizada en el S-Max, y más cuadrada y funcional en el Galaxy. Así, el primero mide 4,76 metros de largo, cinco centímetros menos, pero es casi siete más bajo, lo que acerca su imagen a la de los turismos y mejora el comportamiento en carretera: acusa menos los balanceos en las curvas. Las diferencias resaltan más con algunos detalles que acentúan el carácter del S-Max -desde la estética hasta las suspensiones, más enérgicas- y buscan seducir a compradores y familias jóvenes que demandan diseños menos convencionales.

El S-Max es el escaparate del nuevo estilo de Ford, el Kinetic Design, que se aprecia en elementos como el frontal más afilado, las formas de los faros y pilotos, las aletas resaltadas con unas branquias en la parte posterior, el nervio que recorre el lateral y el techo en arco que cae por detrás para unirse con un portón inclinado hacia delante. El resultado es un monovolumen de línea ligera y aerodinámica, personalidad marcada y aspecto de turismo deportivo.

Sin embargo, las diferencias externas apenas aparecen en el interior y los dos presentan un aspecto parecido, con siete plazas individuales, las dos últimas opcionales (750 euros). La diferencia se nota en el maletero: 285 litros en el S-Max y 308 en el Galaxy.

Cuatro motores y ESP opcional

La gama del S-Max contará de entrada con cuatro motores: 2.0 y 2.5 turbo de 145 y 220 CV en gasolina (desde 26.785 y 31.705 euros) y 1.8 y 2.0 TDCi de 125 y 145 CV en turbodiésel (27.785 y 28.610). Todos llevan cambio manual de seis marchas, salvo el primero, que tiene cinco, y se ofrecen en dos acabados. El Trend viene ya con siete airbags (uno para las rodillas del conductor), ABS, climatizador, radio-CD, asientos deportivos y cuatro elevalunas eléctricos, entre otros detalles. El Titanium añade llantas de 17 pulgadas, sensores de lluvia y faros, cargador de CD y asiento del conductor eléctrico. Además hay muchas opciones, como el sistema V2C de órdenes orales con bluetooth o el radar antichoque (300 y 1.150 euros).

Los precios son competitivos, pero no incluyen el imprescindible control de estabilidad, que se paga aparte (650 euros), una carencia sorprendente en un familiar moderno, y más con el carácter deportivo del S-Max.

El S-Max es un monovolumen deportivo con una altura contenida que estiliza su figura. El diseño del lateral con las aletas resaltadas y el techo arqueado acentúa su carácter.
El S-Max es un monovolumen deportivo con una altura contenida que estiliza su figura. El diseño del lateral con las aletas resaltadas y el techo arqueado acentúa su carácter.

FORD GALAXY, LA VERSIÓN CLÁSICA

CON EL S-MAX, Ford ha presentado la tercera generación del Galaxy, un modelo nuevo que mantiene la línea clásica de los monovolúmenes actualizada con detalles del diseño Kinetic de Ford, como los faros, las aletas marcadas y un parabrisas adelantado que afila el perfil del frontal. El nuevo Galaxy mide 4,82 metros de largo, 18 centímetros más que el anterior, y es otros 6 más ancho y 1,4 más bajo. Tiene siete plazas en configuración 2+3+2, con la última fila opcional, pero ofrece más espacio para las piernas y admite 32 combinaciones en los asientos, que se ocultan en el piso. Destaca también por la dotación de huecos (31), y el maletero es un tercio más grande que antes: de 308 litros (siete plazas) a 2.325 (dos). El Galaxy llegará en septiembre con tres motores: 1.8 y 2.0 turbodiésel (125 y 140 CV) y 2.0 16v. en gasolina (145 CV).

UN INTERIOR MUY PRÁCTICO

EL INTERIOR DEL S-Max puede incluir hasta siete plazas individuales, las dos últimas opcionales, y mantiene la flexibilidad de los monovolúmenes. La segunda fila ofrece seis centímetros más en la zona de las piernas que el Galaxy actual y permite regular cada asiento en longitud e inclinación. La tercera fila está pensada para adultos de hasta 1,80 metros y ofrece suficiente altura, pero obliga a llevar las rodillas encogidas porque las banquetas están muy bajas. Además, las dos filas posteriores se pliegan en el piso con la máxima facilidad, dejan la superficie de carga plana y no hay que sacarlas cuando se quiere ampliar el maletero.

A pesar de su diseño más deportivo, el S-Max presenta muchas mejoras prácticas respecto al Galaxy actual. Las puertas se abren 65 grados, tiene un piso bajo que facilita el acceso y un maletero de 285 litros, 50 más. Puede llegar hasta 2.000 litros con dos metros de longitud disponible si se pliegan las dos filas traseras. Además se ofrece una bandeja deslizable opcional para la base del maletero que se desplaza 48 centímetros hacia fuera para facilitar la carga y cuenta con 26 compartimentos para objetos con 90 litros de capacidad en total que permiten encontrar un hueco para cada cosa: cajones bajo los asientos delanteros y cofres debajo del piso, mesas plegables en los respaldos, guanteras, bolsas grandes en las puertas... También se ofrece un DVD opcional con las pantallas integradas detrás de los reposacabezas (2.250 euros).

El diseño interior es atractivo, con una consola central metalizada muy moderna, materiales vistosos y plásticos mullidos. Y la posición de conducción es casi como la de los turismos.

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