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Necrológica:

Enriqueta Harris, historiadora del arte experta en goya, El Greco y Velázquez

Enriqueta Harris, hija de un anticuario inglés y de una española, nació en Londres en 1910. Estudió Historia del Arte en la Universidad de Londres, donde fue alumna de Tancred Boreius y se doctoró en 1934 con una tesis sobre Los seguidores de Francisco de Goya. Fue conservadora del Archivo Fotográfico del Warburg Institute en la capital británica y era experta en la pintura de Velázquez, Murillo, Goya y El Greco. En el año 2002 le fue concedida la Gran Cruz de Isabel la Católica en reconocimiento a su gran contribución al estudio del arte español. Falleció el 22 de abril a los 95 años.

La eminente historiadora del arte español, Enriqueta Harris, falleció el sábado 22 de abril, a la edad de 95 años. Escribió con gran autoridad y admirable claridad sobre Goya, El Greco y Velázquez, así como sobre muchos otros artistas españoles.

Su libro sobre Velázquez, publicado primero en inglés en 1982 (y en español en 1991), sigue considerándose el paradigma de monografía sobre el artista. Aunque, oficialmente, no fue nunca profesora universitaria, formó a generaciones de jóvenes estudiantes a través de sus escritos, seminarios y conferencias, y sobre todo a través de la conversación, tanto en el Warburg Institute, donde durante muchos años ocupó el cargo de conservadora del Archivo Fotográfico, como en su casa de Earl's Court donde, generosamente, facilitaba el acceso a su archivo personal de documentos y fotografías, mientras obsequiaba al visitante con té y pastas.

Nacida en Londres en 1910, de madre española y padre inglés, se inició pronto en el mundo de la pintura ya que su padre, Lionel Harris, era un destacado anticuario cuyo establecimiento, junto a Bond Street, se llamaba The Spanish Art Gallery, y del que posteriormente se hizo cargo su hermano Tomás, artista y erudito. En la Universidad de Londres fue discípula de Tancred Boreius, el historiador del arte finlandés que se había encargado de la catalogación de las colecciones de varias nobles familias británicas, y en 1934 terminó su tesis doctoral que versó sobre Los seguidores de Francisco de Goya.

En España conoció a August Mayer, eminente autoridad alemana en el campo del arte español, y entabló amistad con el historiador del arte y futuro director del Prado Diego Angulo Íñiguez y con el poeta Manuel Altolaguirre.

En los años anteriores a la II Guerra Mundial entró en relación con los científicos que habían emigrado de la Alemania nazi con la Warburg Library que, en 1933, se había trasladado de Hamburgo a Londres. Entre ellos se encontraban Fritz Saxl y Rudolf Wittkower quienes darían un importante giro al estudio de la historia del arte y de la cultura visual en el Reino Unido.

Su influencia queda patente en la rigurosidad y amplitud de sus primeros escritos sobre temas iconográficos y sobre uno de los cuadros más interesantes y alusivos de El Greco, La Purificación del Templo, que se encuentra en la National Gallery de Londres. En 1952 contrajo matrimonio con Henry Frankfort, arqueólogo y profesor de Historia Pre-Clásica de la Universidad de Londres, del que desgraciadamente enviudó dos años después.

Escribió de manera magistral sobre la afición existente en el Reino Unido del siglo XIX por Velázquez y Murillo y publicó importantes artículos sacando a la luz documentos inéditos y cartas relativas a Diego Velázquez e incluso escritas por él mismo.

En 1969, escribió para la editorial Phaidon, de Oxford, un breve pero denso libro sobre Goya que sigue constituyendo una útil introducción a su vida y a su entorno. Sus publicaciones se caracterizan por su completo dominio de las fuentes, su agudo sentido crítico, su conocimiento del más amplio contexto y la claridad de sus argumentos. Su análisis iconográfico podría resultar de una agudeza deslumbrante.

Estaba siempre dispuesta a prestar su ayuda a los jóvenes investigadores y durante la década de 1980, cuando yo era estudiante, tuve el privilegio de realizar varias visitas a su casa para consultar su archivo fotográfico, ver las estampas de Ribera y los dibujos venecianos que adornaban sus paredes, y charlar sobre las últimas publicaciones sobre arte español.

Era cálida y siempre daba ánimos, pero también podía ser muy severa si le parecía que se trataban a la ligera temas científicos serios o que se sacaban conclusiones erróneas en el desarrollo de un argumento. Estaba siempre al tanto de las noticias en materia de arte que se producían en España y realizó el análisis de muchas publicaciones sobre arte español, sobre todo en el Burlington Magazine, y siempre parecía saber lo que estaba pasando en el Museo del Prado.

En el curso de su larga vida hizo muchos amigos leales y siempre sorprendía ver que aunque muchos de ellos eran septuagenarios y octogenarios, continuamente aparecía alguno nuevo que tenía poco más de 20 años.

En 2002 le fue concedida la Gran Cruz de Isabel la Católica en reconocimiento a su gran contribución al estudio del arte español y fue objeto de público homenaje por parte de la Fundación Amigos del Museo del Prado, honores que apreció enormemente.

Gabriele Finaldi es director adjunto del Museo del Prado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de abril de 2006