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El futuro de Cataluña

Valls llama al sector privado a implicarse en la batalla de la competitividad

Modificar la base industrial de la economía catalana para hacerla más competitiva, un objetivo para el que es "imprescindible la colaboración entre el sector público y el sector privado". Apostar hasta la obsesión, "como guía", por la formación, la investigación y la innovación. Y no perder nunca de vista que, lo asumamos o no, "vivimos ya en un mundo en red".

Éstos son los tres grandes propósitos que confiesa "tener en la cabeza" en su aterrizaje en el Departamento de Trabajo e Industria el hasta ahora alcalde de Manresa, Jordi Valls (PSC). Releva en el cargo a Josep Maria Rañé, cuya sustitución ha sido criticada por UGT y las patronales Fomento del Trabajo y Fepime.

Todavía algo "azorado" por el breve sondeo personal con el que le sorprendió el pasado miércoles el presidente Pasqual Maragall y la posterior llamada que le confirmó su designación, Jordi Valls define el acuerdo estratégico para la competitividad -entre la Generalitat y los agentes sociales- como su "hoja de ruta". El éxito de alcanzar un pacto que costó sudores rebajó las ambiciones de su contenido, pero, subraya el ex alcalde, "es un marco que debemos desarrollar".

Al nuevo consejero de Trabajo e Industria le pesarán los años de baño tecnológico que le han supuesto presidir Localret. Este consorcio de ayuntamientos catalanes ha batallado largamente y batalla para que las infraestructuras de telecomunicaciones no se desplieguen únicamente en los núcleos poblados, donde resulte rentable a las empresas.

Un mundo "en red"

"Mi experiencia puede ser útil, porque la política y los políticos deben comprender el nuevo mundo en el que vivimos, plagado de redes de todo tipo: desde las que permiten la movilidad de millones de personas hasta las que, con un mero clic, hacen posible el paso de un lugar a otro de miles de millones de euros, las redes de distribución, las redes energéticas, las redes de telecomunicaciones", reflexiona.

En el discurso de Valls destacan palabras como creatividad, imaginación y futuro. Habla de los grandes debates del siglo XXI: de la energía y la inmigración, a los nuevos elementos de creación de riqueza y el medio ambiente. Sin olvidar la deslocalización, que en Cataluña se ha cebado en un buen puñado de empresas y que se debe "afrontar sin dramatismos".

"Las nuevas redes a las que aludía son un elemento que genera e influye en estos debates y desafíos", señala. Con carnet de Greenpeace, Valls se declara convencido de que, también en Cataluña, es necesario "buscar un equilibrio entre la necesidad del progreso económico y la protección medioambiental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de abril de 2006