Reportaje:El auto de procesamiento del 11-M

Hasta los clavos coinciden

La investigación refleja que los detonadores hallados en Alcalá condujeron a los asesinos y que la metralla de las bombas era idéntica

El juez ha investigado hasta el último clavo del 11-M. No es una metáfora. El auto desmenuza informes sobre la metralla usada por los terroristas en cada escenario de los atentados. Toda la tornillería recuperada de los vagones de los trenes, en el piso de Leganés y en la mochila desactivada se clasificaron en 14 modelos. Y se hicieron tablas. La conclusión no dejó dudas: "Los modelos de clavos y tornillos recogidos en los diferentes escenarios de los atentados tienen coincidencias entre ellos, y con los que llevaban incorporados el artefacto desactivado, especialmente los modelos A, B, C, D y G". No sólo la mochila desactivada contenía metralla: 640 gramos de clavos y tornillos para ser exactos. "En las distintas explosiones producidas en los cuatro trenes se recogieron evidencias de que los artefactos también disponían de metralla". Por el contrario, no se hallan similitudes con la metralla hallada en el piso de Leganés (una caja de clavos) ni se puede establecer con certeza que sean similares a los recuperados por la Guardia Civil en Mina Conchita. Existen similitudes, pero su mal estado por efecto de la humedad impide tanto probarlo como descartarlo.

"Todos los explosivos y detonadores fueron recepcionados por Caolines de Merillés"

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Esa mina, a tenor del auto del juez, sí es la fuente del resto del material explosivo usado por la célula del 11-M. En esto, el auto es tajante. "En orden a la obtención del material explosivo utilizado tanto sustancia explosiva (Goma 2 Eco) como detonadores, cabe inferir racionalmente que el origen del mismo es la zona de Asturias, y en concreto, explotación/es de la empresa Caolines de Merillés". El juez pulveriza la hipótesis de cualquier otra red logística, léase ETA. "Ni los extremos de la investigación permiten deducir racionalmente esa supuesta realidad plural en orden a la procedencia de las sustancias explosivas y detonadores, ni los elementos objetivos obtenidos en la investigación (sustancia explosiva que componía los artefactos desactivados en el Parque Azorín y la línea ferroviaria del AVE, o la recogida en el desescombro de Leganés), o las fajas de los cartuchos recuperados en Leganés, permiten afirmar que esa sustancia explosiva tuviera más de unos escasos meses desde su fabricación (no superaría los cuatro meses)".

Cimenta tales afirmaciones punto por punto. En el inicio de las investigaciones, aunque se había encontrado sustancia explosiva, Goma 2 Eco, no había manera de seguir su rastro. Estaba fuera del cartucho, cuya nomenclatura habría llevado a su origen. Sin embargo, los detonadores, al ser analizadas sus características por los expertos en desactivación de explosivos, sí remitían al lugar del que partieron: "Los detonadores de aluminio del número 3, tapón azul turquesa y rabiza azul de dos metros se sirven EXCLUSIVAMENTE a la empresa Caolines de Merillés en la Península y se utilizan únicamente en las dos explotaciones de esta empresa: Mina Conchita y Mina Collada. De este tipo de detonador se encontraron dos unidades en la furgoneta Renault Kangoo, uno formando parte del artefacto explosivo colocado en la vía del AVE y 71 fueron hallados en el piso de Leganés", escribe el juez. El auto refleja lo siguiente: "De estos datos se infiere que los detonadores determinantes de la identificación de la supuesta explotación minera de origen fueron los dos de la furgoneta Renault Kangoo, y tras esa identificación/origen, se produjo otra circunstancia a tener en consideración: el detonador del artefacto explosivo desactivado en el Parque Azorín era de idénticas características a tres de los detonadores recuperados en la furgoneta Renault Kangoo (lo que mostraba una relación)". Leído al revés, frente a las dudas inyectadas por el PP de manipulación de la mochila desactivada, prueba angular del sumario, el juez dinamita su sacralización: la policía y la investigación judicial aun sin disponer de tal mochila habría llegado igualmente, como de hecho llegó, hasta la trama del 11-M, es decir a los vendedores y compradores del material usado en el atentado. Por añadidura, el explosivo también conducía a Mina Conchita. Todas las numeraciones de cartuchos hallados en Leganés fueron servidos en las dos explotaciones de Caolines de Merillés (Mina Conchita y Mina Collada). El resto del material explosivo detectado en los distintos escenarios del ataque islamista (11-M, AVE, Leganés y mochila desactivada era idéntico, pero sin carné de origen). Por todo ello, en un breve espacio de tiempo, "al menos 90 kilos de los explosivos utilizados por los terroristas podrían haber salido de Mina Conchita o Mina Collada", donde se detectaron graves falseamientos de consumos. En suma, "ninguno de los elementos relacionados con detonadores o Goma 2 Eco incautados en las distintas operaciones policiales puede decirse que no ha sido recepcionado por dichas minas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de abril de 2006.

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