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Reportaje:

Zaragoza se rebela contra los 'skins'

La policía ha detenido en los últimos dos años a un total de 30 violentos, entre los que también había menores

"Iba a buscar un taxi, vi a los cinco que venían hacia mí, bajé los ojos, metí las manos en los bolsillos y uno que caminaba en el lado izquierdo me golpeó. Intenté no mirarles. No lo hice, pero comenzaron a pegarme con algo... No sé, luego noté como si un objeto de hierro me diera en la cabeza, apenas recuerdo". Ramón Redondo de 29 años, informático, caminaba a las dos de la madrugada del 24 de marzo en busca de un taxi para ir a casa. No pudo cogerlo, la paliza de los cabezas rapadas le produjo gravísimas lesiones, entró en coma en el hospital. Este viernes declaraba en el juzgado tras recibir el alta hospitalaria, que no la médica: sus lesiones tardarán en curar al menos un año.

Los rapados fueron desarticulados en 2004, pero ahora vuelven aislados y más violentos

Sus cinco agresores, entre ellos dos menores y una mujer, están en la cárcel y en el centro de menores. "No entiendo. ¿Por qué a mí? ¿Quizá porque soy negro y ellos eran blancos?". Matheus Domingo es portugués, le apalearon el 23 de marzo en Torrero, un barrio identificado con la lucha contra la dictadura franquista. Quienes le pegaron viven en su misma calle. Le rompieron la nariz, le machacaron el ojo. Le operaron en el mismo hospital que a Ramón, el Miguel Servet, pero sus tres agresores están libres con cargos, uno de ellos con hasta 30 antecedentes por actos violentos.

El pasado fin de semana la policía detuvo en Zaragoza a ocho cabezas rapadas. Además, el día 23 se produjo otra paliza en el parque de la ciudad. Las víctimas fueron dos chicas. Y sus agresores no han sido detenidos.

En las últimas agresiones, hasta tres detenidos tenían relación con el Ejército. José Alberto Burriel, militar profesional en la unidad de Pontoneros, fue trasladado el viernes de la prisión de Zuera a la prisión militar de Alcalá de Henares (Madrid). Fue arrestado junto a Gema Benjamina Palomar, de 18 años, y Juan Antonio Invernon, de 20, de Hospitalet (Barcelona). Ese mismo día fueron detenidos Miguel Ángel Hernández, agresor de Matheus, natural de Sabadell, ex militar con hasta 30 antecedentes, y Jesús Gabarre, de Zaragoza, que quería ingresar en el Ejército. Están en libertad con cargos por la agresión, junto a Gari Martin.

Defensa asegura que, en el caso de Burriel, un militar en activo que todavía no ha sido juzgado, es él quien ha pedido el traslado a un establecimiento militar, al que tiene derecho si el juez lo autoriza. Y, si se le juzga y se le condena a una pena de más de tres años y un día, será expulsado del Ejército. Si la pena es menor, no será expulsado, pero cumplirá condena en un establecimiento civil.

En el Ejército no parece que haya una preocupación especial por esos casos. Defensa asegura que no hay constancia de que sean habituales, que son militares profesionales y que para ingresar en las Fuerzas Armadas en la solicitud de inscripción se les pide autorización para acceder al registro de Penados y Rebeldes. Si existe algún delito, no pueden acceder a las pruebas de entrada. La respuesta del ministerio es siempre que los hechos se dan fuera del recinto militar, es su vida privada.

Ramón agradece a la sociedad, a la policía y a la Justicia el apoyo. Es fuerte. Quiere regresar a su vida normal con su novia. Matheus está callado. SOS Racismo se presentará como acusación junto a las asociaciones de vecinos, pero él no quiere denunciar. Su mujer dice que no cree en la Justicia, que quienes golpearon a su marido están en libertad y son vecinos de su misma calle. "No creo en nada. Somos de fuera y para nosotros no hay justicia", dice su mujer

Tras las brutales palizas, la ciudad se movilizó. Concentraciones en el Actur -el barrio donde fue agredido Ramón-. Allí un vecino relataba que saben dónde están los violentos y que no pueden consentir que en sus calles vivan gentes así. El vecino añade: "Son seis o siete y campan por la zona". Los vecinos se personarán en la causa. En Torrero la sensación es la misma. Chema Gregorio, presidente de la asociación de vecinos La Paz, que también va a presentarse como acusación, relataba que "desde hace 10 años esto va en aumento".

Hubo concentraciones convocadas por la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ); el jueves se convocó una en la Plaza de España. Ese mismo día la Universidad se movilizó y el rector Felipe Pétriz leyó un comunicado de repulsa contra los violentos. El presidente de la FABZ, Miguel Ángel Mallén, se lamenta: "Ésta no es una ciudad violenta, últimamente aparecemos como racistas y brutales y Zaragoza no es así. Tienen que saber que no tienen hueco entre nosotros".

Entre 2004 y 2006, la policía detuvo a 30 violentos, entre ellos 20 adultos y cuatro menores pertenecientes a grupos skins o nazis. También detuvieron a dos adultos y cuatro menores sharps -skins de izquierdas -. En abril de 2004 se desarticuló el grupo Asociación de Amigos 18 de Noviembre, cuyo nombre viene de la fecha en que cuatro skins murieron en un accidente en Zaragoza. El local que tenían en el centro de la ciudad se clausuró, y desde ese día y desde la entrada en prisión de cuatro dirigentes del movimiento de Zaragoza que cumplen condena en una cárcel madrileña la policía dio por desarticulados grupos organizados como Kripo o Sangre y Honor. Pero ahora actúan aislados y son más violentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de abril de 2006