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Reportaje:

Crisis en la Academia de la Televisión

La falta de presupuesto y la negativa de las cadenas a emitir los premios de la ATV ponen en peligro el futuro de la institución

Con casi diez años de vida, la Academia de la Televisión (ATV) atraviesa por un momento crítico. Enfrentada a severos problemas de financiación, ninguna cadena emitirá este año sus premios anuales, que se entregarán el 27 de abril. Paradójicamente, no habrá cámaras en el acto más simbólico del sector televisivo. Entre los finalistas de esta octava edición aparecen comunicadores como Iñaki Gabilondo, Matías Prats, Ana Blanco o Lorenzo Milá; programas de entretenimiento como Camera café o Noche Hache y series como 7 vidas o Cuéntame cómo pasó.

Ante la crisis que atenaza a esta institución, Ignacio Salas, su presidente desde marzo de 2000, confiesa en una carta enviada esta semana ante los miembros de la ATV sentirse "cariacontecido, perplejo y en condiciones óptimas de certificar que el esfuerzo inútil conduce a la melancolía". También pide "una oportunidad para la utopía". Salas ha propuesto a la Asamblea General, que se reunirá en junio, el adelanto de las elecciones para renovar la junta directiva y elegir un nuevo presidente.

"La situación es en extremo delicada, sin respaldo político o empresarial", dice Salas

Antonio Mercero, que ocupó la presidencia de la ATV en sus inicios, recuerda que empezó a funcionar en 1996. "Tanto yo como Hermida [primer presidente] intentamos templar un poco las cosas porque había muchas luchas internas por el poder. Queríamos una academia objetiva, que se organizara democráticamente. Luego empezó a tener más vida propia. Se crearon los premios y se empezó a escuchar más a la Academia. Ahora hemos llegado al momento crítico. Ningún canal quiere retransmitir la entrega de los premios, y, además, andamos mal de dinero".

Mercero afirma que a los canales no les interesa la Academia. "No les sirve para nada. Los premios siempre son un problema porque la cadena que año tras año recibe más votos es TVE, ya que es la que más miembros tiene. El resto de televisiones no se sienten bien". Considera que éste es "un problema que hay que solucionar". A este respecto, Salas apunta que la Academia "exalta a los profesionales, no a las cadenas".

La caótica retransmisión del año pasado ha despertado las cautelas, y los responsables de la ATV se plantean entregar los premios de este año en una cena, pero ni siquiera para eso hay dinero. "Estamos en una situación triste y crítica", dice Mercero.

TVE acusó el año pasado a la entidad de "graves fallos de organización" observados en la ceremonia de entrega de los galardones, y anunció que no volvería a retransmitir la gala "salvo que las condiciones y métodos de trabajo varíen sustancialmente y estén bajo la gestión directa de TVE". Asimismo acusaba a la ATV de "descontrol, fallos de sonido y de numerosas localidades sin ocupar".

La entidad cuenta con un presupuesto en 2005 de 480.000 euros; 24.000 los aportan, respectivamente, TVE, Antena 3 y Sogecable. Las cadenas autonómicas englobadas en la FORTA contribuyen con 12.000 euros. La Sociedad General de Autores (SGAE) también aporta 24.000 euros.

Tele 5 se descolgó de este sistema de financiación en 2001. Los 734 académicos miembros del organismo pagan 30 euros al trimestre, cuota que permanece inalterada desde hace 10 años, según un portavoz de la ATV.

Mikel Lejarza formó parte del equipo fundador. "La academia se creó en una comida que tuvimos Hermida y yo. Se nos ocurrió montarla y más tarde se incorporaron otras dos personas, Valerio Lazarov y Jorge Sánchez Gallo, que entonces era director de TVE. El primer director fue Hermida, y yo, nada más ponerlo en marcha, lo dejé y no he vuelto a estar absolutamente en nada". Admite que "pese a las buenas intenciones de todo el mundo no ha funcionado bien", y apuesta por imitar el modelo de la Academia de Estados Unidos. "Llevan muchos años en esto, sobre todo lo que se refiere a las entregas de premios, que ha sido uno de los problemas que han desbaratado el sentido de la academia española. Allí se hacen de una manera mucho más ágil y rápida".

El profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Carles Marín, autor del libro Periodismo audiovisual. Información, entretenimiento y tecnologías multimedia, opina que parte de la crisis procede del hecho de que "ninguna cadena quiere dar los premios a otra cadena y eso crea conflicto. Es injusto, porque se trata de la fiesta de la televisión en general". Apuesta por "dinamizar" la Academia y "que entre gente nueva", y considera paradójico el desinterés del sector cuando, en la práctica, la televisión es un medio que interesa a la gente: "El 90% de los españoles consumen televisión, y de éstos, el 50% sólo se informa a través de ella". Marín, también académico, pide un mayor compromiso y apoyo institucional, como ocurre con la Academia de Cine.

Isabel Raventós, productora y ex vicepresidenta de la ATV, asegura que "cuando se gestó, la idea era crear una academia que fuera, en plan modesto, equiparable a los modelos más avanzados de Estados Unidos y el Reino Unidos". Es decir, "una gran institución en la que se integraran todos los profesionales del sector. Y ése es su gran reto". Pero admite que actualmente "hay que plantearse una reflexión para buscar soluciones que le otorguen el estatus que merece". Cree necesario explorar vías de financiación estable y demanda "un espíritu integrador".

Para Salas, la falta de presupuesto ha terminado por asestarle la puntilla a la Academia, que él define como "un centro natural de arbitraje del sector". "La situación es en extremo delicada, sin respaldo político, empresarial o profesional", subraya, y añade: "Y no se trata de pedir limosna". A pesar de que su futuro se presenta "delicado" está convencido de que debe seguir existiendo "como forma de aglutinar a todos los protagonistas de la televisión, al igual que hay una Asociación de la Prensa o un estatuto del periodista". También aboga por "reflotar" una institución que él considera "tremendamente útil". "Yo no quiero ningún protagonismo, ni me importa convertirme en un cadáver exquisito sin con ello consigo que la Academia no se hunda", concluye.

Información elaborada por Isabel Gallo, Fernando Morales y Rosario G. Gómez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de abril de 2006