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El futuro de Euskadi

El Rey agradece a Francia su cooperación en la lucha contra el "duro y largo desafío" de ETA

Don Juan Carlos evita cualquier referencia al alto el fuego anunciado por la banda terrorista

El Rey agradeció ayer públicamente en el Elíseo, residencia del presidente francés, Jacques Chirac, donde fue agasajado con una cena de gala, la cooperación de Francia en la lucha frente al "largo y duro desafío" del terrorismo de ETA. Pero, contra todo pronóstico, don Juan Carlos evitó cualquier referencia al alto el fuego anunciado por la banda. En rigor, puede decirse que el Rey ignoró por completo este nuevo dato, ya que todo lo que dijo en público hubiera podido decirlo igual hace dos semanas. En privado fue algo distinto, ya que agradeció a Chirac su apoyo y éste reiteró que el alto el fuego es una buena noticia.

"Hoy nuestras relaciones pueden calificarse de excelentes (...) Lo son especialmente en materia de lucha antiterrorista, gracias a una ejemplar y cada vez más intensa colaboración policial y judicial entre Francia y España. Se basa en el convencimiento de que los instrumentos del Estado de derecho y la cooperación internacional resultan esenciales para hacer frente al terrorismo, que destruye la vida de tantas víctimas y atenta contra la convivencia democrática en libertad", dijo el Rey en su discurso.

"Mucho nos ha ayudado Francia", añadió, "ante este duro y largo desafío y quiero, por ello, aprovechar esta ocasión para reiteraros en estos días, en nombre del pueblo español y en el mío propio, nuestro más sincero reconocimiento. Los españoles tampoco olvidamos vuestra presencia en Madrid después de los terribles atentados que tantas víctimas causaron en marzo de 2004, ni la solidaridad que el pueblo francés nos demostró en aquellos días".

Más allá de la insistencia en que el agradecimiento se produce "en estos días" y de la referencia al "duro y largo desafío" -que parafrasea el "duro, largo y difícil" proceso del que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha hablado en la perspectiva de la negociación con ETA- resultó imposible ver en el brindis del Rey de anoche alguna alusión concreta a la tregua. Y fue el discurso más importante de la visita, ya que hoy el interlocutor de don Juan Carlos será el primer ministro, Dominique de Villepin, y no el presidente de la República.

En justa correspondencia. Chirac, que el pasado jueves animó al Consejo Europeo de Bruselas a unirse a la esperanza de Zapatero en el proceso que se abre con la tregua, ignoró totalmente ayer el tema, cuando dio réplica al brindis de su huésped, a pesar de que destacó la acción conjunta hispano-francesa ante retos como el de la inmigración ilegal, la pobreza, la solidaridad social, el desarrollo tecnológico y la cultura en Europa. Únicamente mencionó "la cooperación judicial y policial" frente al terrorismo y "la dignidad y el coraje" de los madrileños tras el 11-M.

Fuentes diplomáticas españolas explicaron que la decisión real de abstenerse de comentar el alto el fuego es coherente con la advertencia que el Rey hizo el viernes ante un grupo de periodistas de que el anuncio de la banda deber ser administrado con "cautela", "y a esperar". Pero las fuentes destacan, sobre todo, que la negociación con ETA es un tema, esencialmente, de fuerte calado político interior, que ha dividido a las fuerzas parlamentarias, sobre el que el Rey no debe pronunciarse durante una visita de Estado al extranjero.

El discurso de anoche del Rey, como todos los que pronuncia, fue redactado con pleno consenso de Moncloa y Zarzuela. Otra fuente gubernamental añade que don Juan Carlos hablará "en algún momento" del alto el fuego, pero lo hará con ocasión de alguna intervención institucional en España. Nunca fuera.

El Rey sí agradeció a Chirac, según fuentes de la Casa Real, su intervención ante el Consejo Europeo en apoyo al Gobierno en la negociación con ETA, y éste reiteró que el alto el fuego es una buena noticia. Pero esto ocurrió durante la conversación de más de una hora que ambos líderes mantuvieron a puerta cerrada, en presencia de sus ministros de Exteriores y pocos colaboradores.

Hablaron también del "excelente" momento de las relaciones hispano-francesas, de la coincidencia de objetivos sobre la construcción europea, del desarrollo de las interconexiones fronterizas y de los temas bilaterales que desarrollarán en las próximas 48 horas. Chirac presentó en la cena al Rey como la encarnación de "esa España que es ya una de las grandes potencias económicas del mundo".

Más salidas al extranjero

Los Reyes desarrollan este año una intensa agenda internacional, tras haber pasado muchos meses sin salir de España. En marzo, estuvieron en Vietnam y Tailandia; hoy están en Francia, la semana que viene viajarán a Arabia Saudí, a finales de mes a Jordania y, hacia el verano, tienen ya prevista otra visita a Noruega. Su programa de viajes casa mal con las especulaciones de alguna a prensa francesa que aludía ayer al cansancio, e incluso a supuestos problemas de salud no identificados, para sugerir que el Rey está próximo a traspasar el trono al Príncipe de Asturias.

Por el contrario, habría que concluir más bien que los Reyes están supliendo la relativa inactividad exterior del presidente del Gobierno en esta época de reordenación territorial del Estado y contactos para poner fin al terrorismo.

El Rey, máximo representante constitucional de la política exterior española, tiene sus campos naturales de actuación, como, por ejemplo, el de las monarquías árabes, con las que mantiene relaciones especialmente intensas. En sus dos años de Gobierno, Zapatero no ha hecho aún ninguna gira por Oriente Próximo.

La intensificación de la actividad real en el extranjero es también coherente con la promesa que hizo Zapatero en su discurso de investidura de que la Corona recuperaría todo el protagonismo exterior que perdió al final de la presidencia de José María Aznar, debido en parte a la guerra de Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de marzo de 2006

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