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Nawja Nimri presenta hoy en Razzmatazz su disco 'Walkabout'

Actriz cotizada con proyectos que se renuevan constantemente y cantante y compositora que hoy presenta en la sala Razzmatazz de Barcelona el tercero de sus trabajos, Nawja Nimri parece tener una agenda muy apretada. Ella lo niega: "Nunca he tenido agenda, jamás me he planificado; hago las cosas cuando me apetece". La artista reivindica el término capricho. "Creo que el capricho es tan loable y respetable como la profesionalidad y el oficio. Ahora bien, cambio la palabra capricho por ilusión, porque capricho puede implicar ilusión temporal, y lo que me mueve es la ilusión a secas".

Esa ilusión por contar cosas que tenía escritas en un cuaderno es la que la impulsó a grabar Walkabout, un disco por el que su voz planea sobre un fondo de electrónica tocada por la melodía. "En efecto, se trata de un disco de electrónica, aunque en su definición ha aparecido el término orgánico dada la insistencia de los periodistas". El disco se compuso "sobre ritmos que me dan la melodía en la que después se han de trabajar las armonías de mi voz". Afirma sin ambages que pese a que se haya ponderado la incorporación de guitarristas e instrumentistas de cuerda, los sustancial de su nuevo disco es que "se ha gestado y desarrollado en ordenador, en un estudio. Se ha ido del ordenador a la guitarra, no de la guitarra al ordenador".

Deje electrónico

La incorporación de guitarra ha llegado por exclusión de otros instrumentos, "porque usar un piano me llevaba a lugares no deseados, y utilizar un saxo a lugares aún menos deseados". La cuestión es que, pese a las guitarras y las cuerdas, el disco tiene un deje electrónico made in Matthew Herbert. "No sé si me hubiese gustado trabajar con él, tengo mis dudas pese a que me guste mucho lo que hace". Nimri, admiradora de los trabajos del músico inglés para Roysin Murphy y Dani Sicilliano, no lo duda a la hora de elegir a una de las dos: "Me gusta más Roysin Murphy, tiene un timbre de voz estupendo y una presencia escénica inapelable, me encantó verla en el último Sonar, comprobar que en escena se puede equivocar con todo menos con su voz".

Por teléfono, desde el camerino de maquillaje en el que acaba su sesión de rodaje -"he comenzado esta mañana a las siete y ya son casi las cinco de la tarde", explicó-, recuerda su reciente sprint en el cine. "Antes de octubre acabé Las vidas de Celia, luego rodé Trastorno y ahora estoy haciendo con Icíar Bolliain Mataharis, la historia de tres mujeres", y explica que en su concierto de Razzmatazz se acompañará con guitarra, bajo y/o contrabajo, batería y teclados que dispararán cuerdas y loops. La artista se reafirma en que "nunca" ha querido hacer música esteticista: "Nunca he querido hacer ejercicio de estilos, sólo pretendo emocionar usando el formato de canción. Hacer buenas canciones acaba siendo lo más importante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de marzo de 2006