Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los 'escuadrones de la muerte' asesinan a 24 personas en Bagdad

Hombres disfrazados de policías secuestran a 50 trabajadores de una empresa de seguridad

Veinticuatro cuerpos, la mayoría maniatados, con los ojos vendados y evidencias de haber sido estrangulados, fueron descubiertos ayer en Bagdad en un periodo de 15 horas, según informaron fuentes iraquíes. Los asesinatos parecen ser un episodio más de la guerra interreligiosa que mantienen suníes y chiíes desde el atentado del 22 de febrero contra la mezquita dorada de Samarra. Desde entonces más de 500 iraquíes han muerto en una espiral de venganzas. Además, un grupo disfrazado de policías entró ayer en una empresa de seguridad y se llevó encañonadas a 50 personas.

El primer descubrimiento se produjo en la noche del martes en el barrio de Amariya de Bagdad, de mayoría suní. Soldados estadounidenses se aproximaron a un miniautobús aparcado que les resultó sospechoso. En el interior hallaron 18 cuerpos. Todos tenían las muñecas atadas, sogas apretadas alrededor de los cuellos, vestían ropas civiles y carecían de identificación. Los demás cadáveres fueron descubiertos durante el día de ayer en diferentes lugares de la capital iraquí. Todos tenían las manos atadas, los ojos vendados y presentaban un disparo. Al número 24, que fue descubierto en Amariya, el mismo barrio del autobús, le habían cortado la cabeza.

Las autoridades no han podido determinar aún quiénes son los muertos ni esbozar una hipótesis de quiénes podrían ser los asesinos, si se trata de chiíes, suníes o de combatientes extranjeros, pero están convencidas de que este tipo de ejecuciones al estilo de los escuadrones de la muerte son parte de la guerra de las mezquitas, que estalló el 22 de febrero con el atentado contra el templo de Samarra, uno de los más queridos del chiísmo.

El general retirado William Nash, ex comandante de las fuerzas estadounidenses en Bosnia y ahora analista militar de la cadena de televisión ABC, sostiene que la guerra civil entre chiíes (el 60% de la población de Irak) y los árabes suníes (el 20%; en el poder hasta la caída de Sadam Husein el 9 de abril de 2003) ha comenzado y que es un serio error del Pentágono minusvalorar el hecho. "Ya estamos en esa guerra, sólo que aún no se ha implicado todo el mundo. La incapacidad para entenderlo y para tomar las medidas adecuadas ponen en riesgo nuestros intereses a largo plazo".

Tampoco el Gobierno transitorio adopta medidas, pues está dedicado a resolver los asuntos ordinarios a la espera de la designación del Ejecutivo que gobernará Irak en los próximos cuatro años. Pero la decisión sobre el primer ministro se retrasa cada día, al igual que la inauguración del Parlamento a pesar de que han transcurrido casi tres meses desde las elecciones del 15 de diciembre. Los grandes partidos políticos que lograron representación parlamentaria mantienen otro tipo de guerra, esta vez política, que impide votar un primer ministro. Kurdos y árabes suníes por un lado y chiíes por otro mantienen bloqueadas las instituciones.

El secuestro ayer en Bagdad de una cincuentena de trabajadores de una empresa de seguridad iraquí, ocurrido a plena luz del día, es una muestra del caos en el que se vive casi tres años después del derrocamiento del régimen de Sadam Husein. Supuestos insurgentes vestidos con uniformes de los maghauir (fuerzas de élite del Ministerio de Interior) aparecieron en la sede de la compañía Afluentes de Irak a bordo de siete vehículos, rodearon el edificio y, en una operación relámpago y de gran precisión, se llevaron a los trabajadores, decenas de documentos, equipamientos de comunicaciones y mucho dinero.

No fue la única violencia del día: un soldado norteamericano perdió la vida en Tal Afar, al norte de Irak, al estallar una bomba al paso de su vehículo, y cinco policías iraquíes murieron en la capital en dos ataques diferentes de la insurgencia contra sus convoyes. La caravana de vehículos del ministro del Interior de transición, el chií Bayan Jabar, ex comandante de una milicia chií, odiado por los suníes que le acusan de dirigir la guerra sucia contra ellos, fue atacada ayer en un intento de asesinarle. Un coche resultó dañado por la explosión de una bomba y dos policías murieron. Jabar no sufrió daño alguno pues no viajaba en la comitiva, era sólo una caravana de distracción.

VIOLENCIA EN IRAK

-Desde que estalló la 'guerra de las mezquitas' entre suníes y chiíes han muerto más de 500 personas

-El embajador de EE UU en Irak admite que se ha abierto la caja de Pandora de la violencia sectaria

-El jefe del Pentágono sostiene que las malas noticias procedentes de Irak son exageraciones de la prensa

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de marzo de 2006

Más información