Reportaje:ESCAPADAS | Tierras seguntinas

Castillos, románico y barrancos

En el entorno de Sigüenza hay, si nuestras cuentas no fallan, cuatro castillos, 11 iglesias románicas y 30 kilómetros de hoces o barrancos. Castillos plantados en las alturas más fieras y bellas para darle leña al enemigo, pero también envidia.

Iglesias en las que rara vez falta la galería porticada, antiguo lugar de asambleas concejiles, las primeras democráticas de que hay noticia en España. Y hoces, las que ha excavado en estas parameras calizas del norte de Guadalajara el roce secular de las aguas del Henares y sus dos tributarios, el Dulce y el Salado.

De las tres cosas se encontrará en Pelegrina, a ocho kilómetros al sur de Sigüenza. Pelegrina, que los que saben de topónimos dicen que significa bella vista, atalaya las hoces del Dulce desde un promontorio coronado por las ruinas de un castillo roquero en el que veranear solían los obispos de Sigüenza antes de que fuera incendiado por los austriacos y los gabachos durante las guerras de Sucesión e Independencia, respectivamente. Del siglo XII es su iglesuca románica. Y un placer intemporal, de siempre, pasear río arriba, entre acantilados y alamedas, hasta donde se despeña, desde 20 metros de altura, su afluente el Gollorio.

Es un placer pasear río arriba, entre acantilados y alamedas

Otra carretera que hay que seguir es la que lleva a las vecinas aldeas de Guijosa y Cubillas. En Guijosa se descubrirá un castillo guerrero erigido por los López de Orozco en el siglo XIV. En Cubillas, un templo encantador, con pórtico iluminado por un doble arco. Y a medio camino entre ambas, atrochando a pie por el monte, el castro celtíbero de Castilviejo, desde donde se domina la vega del Henares ajedrezada de campos arados y verdes panes, con pequeñas choperas que señalan el curso incipiente del río y, al fondo, el caserío de Horna, en cuyo término nace.

Al noroeste de Sigüenza, por la carretera de Atienza, se hallan Palazuelos y Carabias. Palazuelos ofrece la sorpresa de la tremenda muralla medieval que rodea por completo su casar. Carabias, la monumental galería de su iglesia románica de El Salvador: abierta a los cuatro vientos, hecho insólito en Castilla, presenta 14 arcos al sur, 6 al oeste, y dos más al norte y al este, todos semicirculares y sobre columnas pareadas. A Palazuelos le llaman la pequeña Ávila; del pórtico de Carabias se ha dicho que es El Escorial de las galerías románicas.

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Poco más adelante están las viejas salinas de La Olmeda y de Imón; está la fantasmal hoz de Santamera, sobrevolada por docenas de buitres leonados y medio anegada por las aguas del embalse del Atance; y está el castillo de la Riba de Santiuste, encaramado a 100 metros de altura sobre el valle del río Salado.

Hoteles con vistas a los ríos

- Alrededores. La ruta puede alargarse hasta Atienza (a 30 kilómetros de Sigüenza) o Albendiego (a 48), donde se alza la iglesia románica de Santa Coloma.

- Comer. Paraíso (Pelegrina; teléfono 949 390 030): comedor asomado al cañón del río Dulce; precio medio, 23 euros. Mesón La Cabaña (Palazuelos; teléfono 949 391 615): migas y asados; 15-20 euros. La Sal (Imón; teléfono 949 397 227): cocina de mercado; 20-25 euros.

- Dormir. La Casa de Pepe Benlloch (Pelegrina; teléfono 949 280 071): seis habitaciones de estilo rústico con vistas a las hoces del Dulce; doble, 60-97 euros. El Molino de Alcuneza (Alcuneza; teléfono 949 391 501): antigua aceña a orillas del Henares rehabilitada como coqueto hotel rural; 108 euros. Hotel & Spa Salinas de Imón (Imón; teléfono 949 397 311): casa señorial del XVII con un flamante centro termal; doble, 80 euros. La Botica (Imón; teléfono 949 397 415): exquisitas suites con hidromasaje y chimenea en la antigua farmacia del pueblo; 100 euros.

- Más información. Oficina de Turismo de Sigüenza (Serrano Sanz, 9; Sigüenza; teléfono 949 347 007).

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