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El Gobierno de Pujol encargó informes sobre la orientación política de periodistas de TV-3

Los estudios proponían propagar el ideario nacionalista en los programas infantiles

"Tendencias antinacionalistas, anticonvergentes y antipujolistas". "Actúa como quintacolumnista, colaboracionista y botifler". "La presentadora del programa es militante de Convergència". Estos y otros comentarios similares figuran en un informe sobre la orientación política de periodistas de los medios públicos de la Generalitat, encargado en 1993 por el anterior Gobierno catalán de Jordi Pujol. El documento incluye un análisis de la programación de TV-3 y Catalunya Ràdio y propone utilizar la programación infantil para propagar el ideario nacionalista o que en los debates sólo se invite a personas afines esa ideología. En 1994 se realizó un estudio equivalente sobre todas y cada una de las emisoras locales de Cataluña.

Estos informes, que se realizaron en 1993 y 1994, han aparecido en el archivo central del Departamento de Presidencia que por aquel entonces dirigía el propio presidente, Jordi Pujol. El secretario general era su primo Joaquim Pujol Figa, ya fallecido. Joan Granados, por su parte, estaba al frente de la Corporación Catalana de Radio y Televisión.

El estudio, sin firmar, lleva por título: Informe sobre la programación de la Corporación Catalana de Radio y Televisión y lleva la nota "Confidencial". Incluye una descripción de la programación de los medios públicos de la Generalitat, con especial incidencia en si cumplen el objetivo de difundir el mensaje nacionalista y referencias al tipo de lenguaje que utilizan los presentadores, es decir, si es catalán estándar o no o si expresan castellanismos o barbarismos.

Sobre los contenidos nacionalistas se propone la producción de espacios en televisión y radio que difundan la historia y los hechos diferenciales de Cataluña. O que uno de los personajes infantiles más populares de TV-3, llamado Petri, divulgue mensajes relativos a Cataluña, al amor al país y a la necesidad de hablar catalán [véase cuadro]. Respecto a los programas de debates, se plantea que la mayoría de invitados sintonicen con las ideas nacionalistas de CiU.

En el anexo número 5, el autor o autores del informe realizan un examen sobre diferentes programas de TV-3 y Catalunya Ràdio en enero de 1993, bajo un mismo esquema. En el apartado de contenidos se responde a preguntas del tipo: calidad del programa, elementos más destacables, idea que se quiere transmitir o actuación del conductor del espacio.

Algunas anotaciones son curiosas. Sobre el programa de reportajes 30 minuts se afirma que el presentador "intenta ser neutral. Lo es demasiado. No da opiniones comprometidas".

El estudio contiene un análisis pormenorizado sobre los contenidos de algunos programas y la adscripción ideológica de sus presentadores. Todo desde el prisma nacionalista. De Salvador Alsius, presentador en 1993 de los informativos del fin de semana, se afirma: "tiene unas claras tendencias antinacionalistas y sobre todo anticonvergentes y antipujolistas". Pero como es "gato viejo" las sabe disimular. A Alsius y a la periodista Àngels Barceló se les tacha de "quintacolumnistas, colaboracionistas y botiflers" que van propagando su "veneno".

"Ojalá", se afirma en el informe, "se hubiese hecho una buena purga para poder acceder a un trabajo en esa casa [TV-3], ya que ahora no tendríamos que lamentar las equivocaciones que se cometieron entonces, y que ahora son irreparables".

Respecto a otra periodista, Anna Lafau, que compartía con Alsius las tareas de presentación del informativo, se dice que es una persona "muy joven y con una falta de personalidad manifiesta. De hecho se deja influir por las personas que tiene a su lado y como en TV-3 hay tantos elementos subversivos...".

El autor se queja de que Alsius, al despedir su informativo, recomendó un reportaje que se emitía posteriormente sobre el Legado de Hitler, que en el informe se considera un "claro ataque al nacionalismo y a sus posibles consecuencias, debido a las definiciones que se hacen de la representatividad de las ideas nacionalistas".

El estudio también analiza un debate sobre el problema del sida, emitido el 4 de diciembre de 1992. El autor se pregunta si en Cataluña no hay enfermos que hablen catalán, pues el invitado se expresaba en "andaluz" y lamenta que otro invitado, además de castellanohablante, fuera "bastante impresentable". Al final, tacha al consejero de Bienestar Social, Antoni Comas -invitado al programa-, de "desastre" porque respondió en castellano a ese "invitado impresentable".

En cambio, se alaba un programa de Catalunya Ràdio -"no se hacen tergiversaciones"- porque la presentadora es militante de Convergència [véase cuadro]. En unos folios manuscritos, se arremete también contra el ex entrenador del Barça, Johan Cruyff, por no hablar catalán.

Posteriormente, en 1994, Presidencia encargó otro informe similar sobre todas y cada una de las emisoras locales de Cataluña. Sobre la radio de Abrera (Baix Llobregat), que tiene unos 7.500 habitantes, se afirmaba: "Trabajan unas chicas que hablan en catalán, pero que entre ellas se relacionan en castellano". Respecto a Radio Súria se añade: "Los niños de familias castellanohablantes que pasan por la emisora se expresan en su totalidad en catalán".

Estos documentos analizan si las emisoras emiten o no en catalán, si programan música en esa lengua o si ofrecen programas de sardanas.

Respecto a Onda Cero, se cita un programa en el que Luis del Olmo invitó a los tertulianos Xavier Nart y Pedro J. Ramírez para debatir sobre la inmersión lingüística en Cataluña. Sobre el director de El Mundo se dice: "Cree que este tema se está desorbitando y que no debe de ser tan grave como se ve desde fuera de Cataluña, y opina que una prueba muy simple es que en Cataluña, los padres que protestan son una minoría. Si el problema fuese tan grave como dicen, se habrían movilizado muchos padres".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de febrero de 2006