La Universidad de Sevilla registra un fracaso académico del 69%, según un informe interno

La Hispalense exigirá a varios centros un programa para mejorar el sistema de enseñanza

"La explicación de que la culpa de los suspensos la tiene el alumno se ha acabado". La Universidad de Sevilla ha enviado a las facultades el informe de resultados académicos de 2005 con un mensaje contundente: todos los centros tienen dos meses para reformular la estrategia pedagógica de aquellas materias y departamentos de los que han salido peores notas. "200 suspensos y tres aprobados en una asignatura no es fruto de malos estudiantes sino de un mal planteamiento del profesor", explicaron fuentes del rectorado. El curso pasado el fracaso académico alcanzó el 70%.

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El curso pasado se presentaron seis de cada 10 alumnos matriculados en las facultades sevillanas y aprobaron menos de la mitad. Los responsables del informe creen que los datos son "muy malos" y en algunas asignaturas, "nefastos".

Todo parte de un mal endémico en la universidad: la institución y la administración pública priman, potencian, premian y dan publicidad a la investigación de los profesores, pero no a su trabajo docente. El 65% de alumnos de la Hispalense se presentó al examen de primera convocatoria el pasado curso y de ellos, menos de la mitad (48%) logró aprobarlo. Es decir, sólo aprueban 31 alumnos de cada 100 matriculados. Al recibir tales estadísticas, el rectorado se ha puesto en guardia y ha remitido los informes llenos de anotaciones a cada facultad.

Es la primera vez, además, que la Universidad de Sevilla envía las calificaciones a cada uno de los 110 departamentos y a la delegación de alumnos. El mensaje es diáfano: la universidad pretende mejorar las notas de sus estudiantes que, "globalmente son malas y parcialmente llegan a ser nefastas".

Fuentes de equipo de Gobierno de la Universidad sevillana son optimistas sobre la reacción de los centros peor calificados y esperan que se comprometan a reconducir la situación ofreciendo nuevos programas, ideas y reformas en la estrategia de cada profesor para que los estudiantes mejoren sus resultados sin que disminuya su nivel académico.

La medida busca hacer transparente el trabajo de todas las facultades, puesto que algunas ya obtienen excelentes resultados, como Medicina, Bellas Artes o Comunicación, y las que están fallando deberán demostrar un esfuerzo similar. Las facultades tienen de plazo hasta el 15 de abril para elaborar sus propuestas concretas y enviarlas al rectorado.

Propuestas concretas

"No esperamos recibir un brindis al sol", indican las citadas fuentes, "la solución que nos den no puede ser 'queremos más profesores', 'queremos una ratio más baja', 'necesitamos modificar el plan de estudios'. Es preciso que todos hagamos un esfuerzo con lo que tenemos para impulsar la calidad universitaria y en eso el rectorado se volcará con las facultades".

Los profesores suelen exigir grupos más pequeños en las aulas. La media está en 100 alumnos por clase y un docente puede llegar a encargarse de cuatro cursos. La demanda de las facultades suele ser parecida: en los informes anuales, los decanos solicitan más cursos para repartir más a los estudiantes. Informática, por ejemplo, históricamente pide cada año que recorten el número de plazas porque están masificados, pero la universidad no puede autorizar la reducción porque la demanda es muy alta.

El rectorado estudiará ahora las propuestas de mejora de cada facultad en Consejo de Gobierno, donde se decidirá si se aprueban o no. No esperan, en todo caso, que ningún centro se niegue a cambiar de estrategia en base a los malos resultados de sus estudiantes. "Bastaría que asumieran que algo falla. Puede ser que el esfuerzo del alumno no sea suficiente, pero desde luego el del profesor tampoco lo es", explican fuentes de la universidad. Si el compromiso de los centros no se hace patente este curso ni aparece una propuesta de cambio por escrito, el rectorado puede llegar a asumir medidas drásticas. "La más extrema que puede tomar el Consejo de Gobierno es cambiar una asignatura que no funcione de su departamento o no pagar el quinquenio de docencia (aumento de sueldo que se concede de oficio tras cinco años) a algún profesor", aseguran estas fuentes.

A la Hispalense le preocupan más los resultados que salen de algunas facultades o departamentos en concreto, que la estadística global. En una clasificación, Ciencias de la Salud obtiene la mejor calificación: se presenta a examen el 75% del alumnado y de ellos aprueban seis de diez.

En esto tiene mucho que ver, según los profesores, la vocación del estudiante, la nota de corte que se les exige para entrar y el sistema de estudios de estas carreras. El peor resultado se encuentra entre las enseñanzas técnicas: las ingenierías, arquitectura y aparejadores.

En la Escuela Superior de Ingenieros, donde por ejemlpo en la especialidad de Aeronáutica exigen más de un 8 de nota media tras la selectividad, el curso pasado se presentó el 58,26% de alumnos -es la de mayor porcentaje de abandono- y de ellos sólo aprobó el 42,43%. Es decir, sólo aprueban 24 alumnos de cada 100 matriculados "Llegan con más seguridad que el resto y después de un año ya no se atreven ni a presentarse a un examen", afirma el decano de la Escuela, Federico Paris, que sin embargo reconoce que sus alumnos dedican mucho tiempo a estudiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de febrero de 2006.

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