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Reportaje:

Borja Corcóstegui: "Has de ser perfeccionista"

Director del Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona; titular de la cátedra Instituto de Microcirugía Ocular de la UAB; presidente de la Sociedad Española Retina Vítreo y de la sociedad europea Euretina. También es vicepresidente

y cooperante de la organización solidaria Ojos del Mundo. Realiza más de 700 operaciones al año y participa en un proyecto para desarrollar un 'microchip' con el que enviar al cerebro las imágenes que el ojo ciego no puede captar.

Desde luego, Borja Corcóstegui (San Sebastián, 1950) no recaló en la oftalmología por casualidad. Lo suyo es una cuestión de saga. Su bisabuelo era oftalmólogo, lo eran también su abuelo y su padre, y lo es su hermano mayor, que ejerce en Bilbao. Cuando después de estudiar medicina en Zaragoza decidió especializarse en oftalmología por inercia familiar no imaginaba cuánto iba a disfrutar. En cuanto se adentró en la fisiopatología del ojo se dio cuenta de "lo grande" que era esta disciplina; de que, siendo el ojo un órgano tan pequeño, era impresionante la extensión de su patología y la complejidad de su cirugía. Cuando terminó la especialidad se quedó en Vall d'Hebron y fue jefe del servicio de oftalmología de este hospital hasta que en 1999 dio un viraje a su carrera. Decidió liberarse de la burocracia que le pesaba en el sistema público y fundó el Instituto de Microcirugía Ocular, en cuyos cursos de posgrado se han formado ya cerca de 200 oftalmólogos. "En cirugía de la retina has de ser muy perfeccionista, sólo así logras la pequeña ventaja que te permite resolver los casos difíciles. Si no eres muy cuidadoso, el enfermo puede perder la visión porque no hay marcha atrás". Para mantenerse al día hace cada año no menos de 30 viajes a Europa y América, y aún le queda tiempo para la solidaridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de febrero de 2006