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Reportaje:

María Dolores Sabadell: "La paciente ha de poder llorar en tu consulta"

Jefa de sección de patología mamaria del hospital Vall d'Hebron, y máster en patología mamaria en 1988 por la Universidad de Barcelona. Es uno de los equipos de España que más casos de cáncer de mama trata (380 nuevos al año), en colaboración con el servicio de oncología médica que dirige Josep Baselga, referencia en Europa para nuevas terapias y tratamientos personalizados.

Es una mujer que desborda energía. Lleva siempre un cuaderno con minuciosas anotaciones no sólo de su programa de quirófano, sino de detalles de las historias clínicas de sus pacientes, y es capaz de llamar a las diez de la noche para dar los resultados de una biopsia si ha visto angustia en el rostro de una mujer. Lo de medicina le vino un poco por casualidad: al terminar el Bachillerato, su madre, maestra, la envió a hacerse una prueba psicotécnica. Le recomendaron medicina o… ciencias exactas. Las matemáticas le gustaban, pero la docencia no tanto, así que eligió medicina. "La cirugía era la opción que mejor iba con mi carácter", recuerda, y dentro de la cirugía, la ginecológica, "no por ser mujer, sino porque era una especialidad muy completa". Cada mañana desayunaba pegada a los cristales del quirófano de la cátedra del doctor Piulachs, en el hospital Clínico. Entró como residente en la maternidad de Vall d'Hebron en 1978, cuando se atendían cien partos diarios, y en 1981 ganó su plaza de médico adjunto. Desde 1995 es jefe de la sección de patología mamaria, donde ejerce de algo más que de cirujana. "Un médico ha de ponerse los parches emocionales que necesite, pero no ha de olvidar nunca que el paciente ha de poder llorar en su consulta". La cirugía que ella practica no es de alto riesgo, pero "como al volante, al quirófano nunca hay que perderle el respeto". En su caso, el mayor riesgo es la disección axilar completa. "Sólo una vez se me abrió la vena axilar al retirar un nódulo muy enganchado a la pared vascular. Lo pude solucionar bien, pero nunca se me olvidará lo rápido que salía la sangre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de febrero de 2006