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Reportaje:CITAS

Correrías carnavalescas en Ourense

'Peliqueiros', 'boteiros' y otros personajes fantásticos en ocho fiestas muy especiales

El testamento del burro se escucha en Laza; en Viana do Bolo se admiran los espléndidos atuendos, y en Verín hay lluvias de harina. Cencerros y cascabeles, bailes y máscaras durante los últimos días de febrero.

Los caminos, las aldeas, las calles, las encrucijadas, el dulce paisaje orensano se pueblan estos días de fantásticos personajes. Es el Entroido, y a su llamada acuden boteiros, peliqueiros, cigarróns, felos, pantallas, madamas, payasos... que corren, bailan, azuzan, golpean, tañen bombos y primitivos instrumentos, critican y, sobre todo, viven intensamente un carnaval que se mantuvo en muchos lugares aun en los peores tiempos de la prohibición franquista.

Aquí, los carnavales no se celebran ni se festejan: se corren. Y en esas correrías entran en juego también las hormigas, los farrapos, el fuego, la harina y los testamentos. Para vivirlos hay que andar ligero de equipaje: ropa y calzado cómodos y, a ser posible, viejos; sonrisa amplia, paciencia, capacidad de sorpresa, respeto, atención. Pero, sobre todo, espíritu abierto: los carnavales nacieron para alterar, para criticar, para subvertir, para poner patas arriba -unos días, un paréntesis- el orden (¿el desorden?) establecido. Que es, como todo el mundo sabe, una de las maneras más sutiles de conservarlo.

1 Castro

(150 habitantes)

Paco O Sastre (Francisco Añel) y su mujer, Encarna Fraguas, tuvieron en sus manos durante casi veinte años (hasta finales de los noventa) la delicadísima elaboración de los trajes y máscaras de peliqueiro, tal vez uno de los personajes más atractivos del universo festivo español. "De Laza venían aquí a alquilarlos", nos decía Paco. Si nacieron o no en Castro, como algunos investigadores sostienen, no es lo más importante. Lo que vale es cómo se vive la fiesta el domingo de carnaval (este año, el 26 de febrero), entre carreras, persecuciones, suaves latigazos, hogueras, pasodobles a los sones de los gaiteiros y mazorcas de maíz puestas a secar.

- Información: 988 42 20 02.

2 Laza

(500 habitantes)

La pelica (látigo que manejan) les dio nombre: peliqueiros. El sonido de las chocas, o cencerros, avisa de su aparición. Si es corriendo, todo el mundo anda a ponerse a buen recaudo; si con los pies en el suelo, a su alrededor se genera una gran expectación por sus curiosos movimientos. Visten pantalón hasta la rodilla, muy adornado, al igual que el chaleco y la chaquetilla; grandes pañuelos cubren su espalda. Pero el elemento que les caracteriza es, sin duda, la máscara de sonrisa petrificada y mirada hueca, rematada con una suerte de mitra en la que aparecen, pintados, diferentes animales. Aurelio Vila Obregón las sigue haciendo. Personajes respetados e intocables, temidos y queridos, su elegante presencia contrasta con otros elementos de este carnaval, que se celebra de domingo a martes (26 al 28 de febrero): la farrapada (los farrapos, bastas telas empapadas en aguas sucias, se descargan sobre cualquiera que se ponga a tiro); las enormes hormigas transportadas en sacos que se reparten a diestro y siniestro; a morena, hombre cubierto con armazón de vaca, que no deja de embestir, y el testamento del burro (personas e instituciones bajo la lupa de la sátira), con el que culmina la fiesta.

- Información: 988 42 20 02.

3 Maceda

(1.500 habitantes)

Los felos andan de acá para allá el sábado de carnaval (25 de febrero), por prados y caminos, metiéndose con la gente (llevan un bastón en la mano), provocando sonrisas cómplices, miradas evocadoras, guiños de nostalgia por la juventud perdida. Son esperados y bienvenidos en Castro de Escuadro, Pías, Xinzo da Costa, Varxela, Vilardecás, Tioira, Sarreaus y Carguizoi. Las gentes de esta Galicia interior y rural no detienen sus quehaceres: los felos les encuentran en plena faena; si acaso, es el sonido de las chocas el que les advierte. Su vestimenta, elegante, se completa con una máscara de madera (Manuel Sampayo las hace) en la que no faltan los animales pintados: dicen que son los que andan pululando por la sierra de San Mamede, que constituye su paisaje.

- Información: 988 46 30 01.

4 Verín

(10.000 habitantes)

El cigarrón es la misma máscara que en otros pueblos de la comarca de Monterrey denominan peliqueiros. El Ayuntamiento ha organizado un Obradoiro do Cigarrón, donde muchos llevan ya tres meses haciéndose su propio traje. El disfraz más tradicional y multitudinario es el capuchón, tras el cual resulta irreconocible la personalidad del que lo porta: de eso se trata. Los curiosos, especialmente si no van vestidos a tono con la fiesta, se ven inmersos en lluvias de harina, polvos de talco o confetis; también puede caer, el domingo y el martes de carnaval, algún que otro suave latigazo de los cigarróns.

- Información: 988 41 00 01.

5 Viana do Bolo

(1.800 habitantes)

Al desfile del domingo de carnaval en Viana acudirán este año los foliones de Fardelo, Vilarmeao (danzan girando con bastones en alto), Quintelo de Edroso (Juan Francisco Baña hace bombos), Punxeiro, Grixoa, Fornelos de Cova, Buxan (su carnaval es uno de los más interesantes y participativos) y Tameirón, además del de Viana, cuyo sonido, machacón, procede de enormes bombos y azadas. Los espectaculares boteiros llevan una alambicada y vistosísima vestimenta, con cientos de metros de tiras de seda y máscaras de madera rematadas por pantallas que pueden medir más de un metro de alto y pesar hasta 15 kilos: por algo se protegen la nariz antes de colocárselas. Filomena Vázquez y su marido, Enrique Rodríguez, elaboran el complejo y hermoso atuendo de los boteiros.

- Información: 988 34 01 20.

6 Vilariño de Conso

(200 habitantes)

En Vilariño, la cita es también el domingo de carnaval, cuando se concentran los grupos procedentes de Conso y San Cristobo (van juntos), Mormentelos (uno de los foliones más incansables y espectaculares: los jóvenes se hacen sus propias máscaras), Castiñeira (el lunes reciben la visita de Mormentelos: ésos son los mejores momentos de la fiesta), Xagoazoso y Val de Conso, además de los anfitriones. Francisco García Pérez y Amable García Pérez hacen bombos; en Castiñeira, Francisco Macía realiza máscaras por encargo.

- Información: 988 34 03 02.

7 Xinzo de Limia

(10.000 habitantes)

La celebración se prolonga desde el domingo fareleiro (tres antes de carnaval, con batallas de harina) hasta el de Piñata, entrada ya la cuaresma. De domingo a martes de carnaval aparecen las pantallas, singulares personajes con pantalón y blusa blancos, botas negras, pañuelo rojo al cuello, cascabeles a la cintura, capa y una máscara que representa a un demonio con cuernos, rematada por una especie de gorro frigio. En sus correrías dan enormes saltos y hacen aletear las vejigas infladas que llevan en la mano.

- Información: 988 55 01 11.

UNA DISPUTA MUY FESTIVA

8 Requeixo-Vidueira(Manzaneda, 1.200 habitantes todo el Ayuntamiento)DETRÁS DE LAS celebraciones de verdad hay, siempre, nombres y apellidos. En Requeixo era Carlos Macía, que murió en 1997, con 36 años. Su hermano Ulpiano tomó el testigo. "Lo pasamos muy mal, pero por supuesto que continuamos", nos dice su viuda, Nieves Ricoy.Con Carlos Macía murió la disputa de Requeixo: él era el autor del texto, beligerante, reivindicativo. "Ahora", prosigue Nieves Ricoy, "hacemos sólo lo tocado, los bombos y todo eso. Somos unos 20 vecinos . La visita a Vidueira se mantiene". El anfitrión en Vidueira (irán esta misma tarde) sigue siendo Aquilino Pérez Prieto. Él encabezará la comitiva cuando devuelvan la cita, el próximo sábado, por la noche: "Sólo llevaremos la ronda y el permiso: boteiros, algo de payaso y señoritas siempre hay, bombos y máscaras". "Lo que va a ser muy bueno", continúa Aquilino Pérez Prieto, "es el martes de carnaval en Manzaneda. Nos reuniremos de muchas aldeas, cada uno con lo suyo, y ahísí haremos la disputa. Yo cumplí 72 años, pero lo llevamos en la sangre, así que no dejaremos de hacerlo".- Ayuntamiento de Manzaneda: 988 33 30 43.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de febrero de 2006

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