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OPINIÓN DEL LECTOR

Alto al tabaco

Señora Aguirre: debo confesarle que soy una ferviente admiradora suya desde hace muchos años. La considero una mujer moderna, inteligente y que compagina perfectamente su papel de madre con el de política brillante, echando por tierra todos esos tópicos que niegan el que una mujer pueda ser todo lo que usted es sin renunciar a su familia y su feminidad. Por eso lo que he escuchado y leído últimamente me ha decepcionado profundamente. Se dice que quiere hacer más permisiva la ley antitabaco en su Comunidad, que es la mía, y dar más facilidades a un colectivo que lleva haciendo lo que quiere durante toda la vida aun a costa de la salud de los demás.

Soy una mujer de mediana edad que desde los cuatro años sufre una grave insuficiencia respiratoria y que ha soportado durante muchísimos años los "malos humos" en el trabajo (un centro educativo), transportes públicos, cafeterías, restaurantes... y ahora que por fin algo se iba a arreglar viene usted y quiere estropearlo.

¡No la entiendo! ¿No demostraría ser más valiente y humana si, en vez de suavizar esta ley, prohibiera fumar en todos los locales de menos de 100 metros? ¿Por qué no lo hace? ¿No piensa que los niños y personas delicadas de salud tienen derecho a disfrutar de bodas, bautizos y comuniones en un ambiente libre de humos? ¿O es mejor que prime el placer de fumar de unos pocos? Piénselo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006